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God and creation

God and creation

We find the vision of Islamic alchemy very attractive at this point. The classical alchemists were not so much concerned with the creation of gold but with an inner work. When transformation occurred, when the mirror of the heart was polished and cleansed, when the veils were lifted, at that point one had a radically different vision of the material world. Base matter was truly transformed because one saw it anew and that each thing was filled, to its capacity, with the divine. But then, since all things are one, all things are connected, at the moment of cleaning of perception and opening of vision then the world of matter itself became changed, renewed and transformed. It was no longer the same as before. So the transformation was mutual, when the interior changes so does the exterior. (Again I believe that something similar happens in art and that there is a true transformation both at the level of perception and material realization, one that cannot be explained in mechanistic terms alone.)
It is at this point that the work of the artist, the scientist and the medieval alchemist become the same. It is about our role in the transformation and renewal of nature, the manifestation of the divine.

Cajita de la verdad y de la mentira




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lbn Al Arabi y mi amigo Dragó

lbn Al Arabi y mi amigo Dragó

Siste Viator (Detente Caminante).
Tengo una deuda de gratitud con el Islam por muchas cosas. En primer lugar, por la herencia española. No se puede ser español sin sentirse musulmán, sin sentirse islámico, sin sentirse gente del Norte de África y del Extremo Occidental de Asia. En segundo lugar, por ese concepto del Honor y la Hidalguía que ha sido la columna vertebral durante muchos siglos del ser, del existir y del quehacer de los españoles y que debemos, como tantas otras cosas, a los árabes. El concepto de Hidalguía, es decir, el concepto de ser “hijo de algo”, hijo de sus propias obras, es un concepto perfectamente ajeno a Ia visión del mundo del pensamiento occidental, es algo que llega a España de manos de los árabes o de los musulmanes y aquí hecha raíces. También tengo que manifestar mi gratitud al mundo musulmán por el concepto de Guerra Santa. El concepto de la guerra santa para una persona como yo que se define, con razón o sin ella, para bien o para mal, como un guerrero, es muy importante; porque a raíz, a partir del momento en que se introduce este concepto, los militares dejan de ser militares para convertirse en guerreros; la diferencia entre un militar y un guerrero es radical, es abismal: un militar vive de la guerra y, por tanto, fomenta las guerras, las inventa, las promociona; un guerrero, lo único que intenta, por su actividad de Justicia, de Fortaleza y de Templanza, es evitar precisamente los efectos de las guerras. Al mismo tiempo, en paralelo a esta introducción en la historia militar del mundo del concepto de Guerra Santa, eso tan español que llamamos Ordenes Militares, que es también la transformación de un militar en caballero, es algo que es también herencia musulmana. Las órdenes de caballería, las órdenes militares, proceden de lo que entre los musulmanes se llama el Ribat, de donde viene la palabra, hermosamente española, Rábida, que era una especie de convento militarizado, de cenobio amurallado, y ahí es donde surge el concepto de la Caballería, donde nace la idea de la Orden Militar, y van a ser los cristianos cuando viajan a Tierra Santa, en los siglos de las Cruzadas, los que van a entrar en contacto allí con el mundo árabe, recibir este concepto Y trasplantarlo a España y a todo el mundo occidental. Pero en ninguna parte arraigó tanto ese concepto como en la Península Ibérica. Mi gratitud también al mundo islámico por la poesía arábigo‑andaluza, que es la que ha permitido el florecimiento, por ejemplo, de la generación del 27 sin ir más lejos. No hubieran existido todos esos grandes poetas españoles sin el precedente de la poesía arábigo‑andalusí, que no fue descubierta, pero sí traducida, estudiada y puesta en órbita por Emilio García Gómez. Y gratitud por todo lo que es la visión del mundo de Al Andalus. Gratitud igualmente, por la Escuela de Traductores de Toledo, gracias a la cual nació, entre otras cosas, ese concepto de Europa, ahora tan discutido, y del que hablaré brevemente en el transcurso de esta intervención. Gratitud por cosas muy personales. Terminé mi Historia Mágica de España en la maravillosa ciudad de Fez y desde la ventana de mi domicilio, que estaba en la Ville Nouvel, en la Ciudad Nueva, en la ciudad francesa de Fez, yo veía Fez‑El‑Bali, la vieja medina de Fez que había sido levantada precisamente por mis antepasados, por los andalusíes que salieron huyendo de la revuelta del Arrabal de Córdoba en el siglo IX, y que se establecieron en Fez y allí levantaron este portento, esta maravilla, este laberinto de los laberintos. Gratitud también por cosas como el Cus‑cus, al que no deberíamos llamar así, sino Al Cuz‑cuz que es como se llamaba antiguamente en España; y por el té a la menta o el té con yerbabuena. Gratitud también por el hachís que a mí, personalmente, me cambió la vida. Gratitud porque el Islam, y los que hemos nacido y vivido en el seno del judeocristianismo sabemos hasta que punto puede ser importante esto, nos ha dado el ejemplo, nos ha marcado la pauta, nos ha señalado el camino de una religión sin iglesia, de una religión sin liturgia, o apenas sin liturgia y, en fin, por tantas otras cosas. Suelo decir que algún día tendré que escribir, inevitablemente, un libro sobre el Islam; no sería un libro erudito, ni un ensayo filosófico, sería un libro vivencial y ya se como se va a llamar ese libro. Llevará el título, en lengua árabe, de tres palabras, por lo tanto, de tres conceptos que definen y delimitan perfectamente lo que es la peculiar filosofía, la peculiar manera de enfrentarse a la existencia que tiene el Islam; esas tres palabras son: Insha'Allah (Si Dios quiere), Boukra (Mañana), Shuai‑Shuai (Despacito)... Yo creo que al mundo de hoy, islámico y no islámico, le vendría bien asimilar estos tres conceptos y aplicarlos. No tengo mucho tiempo, apenas treinta minutos, pero voy a intentar abrir algunas ideas de penetración en el fenómeno islámico; caprichosamente elegidas, algunas de estas líneas podrán ser ahondadas y profundizadas por los ponentes en estas jornadas sobre El Islam y el Nuevo Orden Mundial, y otras serán simplemente abandonadas. Creo que inevitablemente me tengo que referir, puesto que estamos en España, en la Península Ibérica, en el Imperio de Occidente, puesto que estamos en Al Andalus, me tengo que referir a ese fenómeno sin parangón en la Historia Universal que fue el Islam en España. Y querría empezar evocando la figura del prototipo del guerrero ibérico, evocar la figura de Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid que, como sabéis todos, se llama así por palabra árabe y no castellana: Sidi (Señor). La mayor parte de lo que sabemos sobre el Cid es gracias a las crónicas árabes. El Cid que pasa por ser el gran paladín de lo castellano, de lo centrípeto de la España profunda judeo‑cristiana, era, sin embargo, un individuo que pasó a la historia gracias a los árabes. Fueron los árabes los que recordaron su memoria y los cristianos recogieron esta memoria precisamente de las crónicas árabes. A mí me fascina el Cid porque es la figura del caballero mozárabe. Cuando estaba escribiendo la Historia Mágica de España, en caracteres kúficos me hice hacer un tarjetón que coloqué en la puerta de mi casa donde decía Fernando Sánchez Dragó Al-Muzarabi, el mozárabe. Bueno, no hacía sino repetir lo que muchos siglos antes había hecho ese compatriota mío y vuestro que fue Rodrigo Díaz de Vivar. Hay un momento, dramático, en la Historia de España, porque es quizás cuando por primera vez y con más virulencia se plantea esa antinomia que es la tradición y el plagio. El primer momento en que de una manera drásti­ca se rompe con la tradición; me estoy refiriendo al reinado de Alfonso VI, el rey que se casa en cinco ocasiones y todas ellas con infantas francesas, que conquista Toledo, el rey, bajo cuya férula se exilia el Cid de las tierras cristianas y pasa el resto de su vida guerreando en tierras de moros y sirvien­do siempre a reyes moros, no a reyes cristianos. ¿Por qué sucede esto? Sucede porque en Francia y en Italia, la Roma de la época no podía tolerar la gran herejía que significaba que, en aquellos siglos, en que todo el rito, to­da la liturgia, todo el lenguaje eclesiástico del mundo cristiano se hiciera se­gún el rito galicano o rito latino, aquí, en cambio, tuviéramos otro rito, pro­piamente ibérico: el rito mozárabe. Durante muchas décadas, el Rey de Francia desde París, y el Papa desde Roma, presionaron y presionaron a los reyes, a los nobles, a los clérigos de la jerarquía eclesiástica española, para que abandonaran el rito mozárabe e incorporaran el rito galicano, el latino. Todo el pueblo se resistía, todos los nobles, todos los próceres del Reino, todos los obispos, todos los cardenales... Pero Alfonso VI, en el momento en que sucede esto, que es concretamente en el 1064, estaba presionado por la que entonces era su esposa, Doña Constanza, que era una borgoñona, y también estaba presionado por los monjes de Cluny. Fue entonces cuando los cluniacenses entraron en la Península Ibérica, se apoderaron del antiguo Camino de las Estrellas que conducía al Finisterre Occidental, hablo del Camino de Santiago; desviaron ese camino y lo convirtieron en un negocio itinerario, turístico, apartándolo de los lugares de poder, de los Chakras cósmicos y telúricos que eran los que marcaban y jalonaban este camino. Como no hay mal que por bien no venga, tenemos que agradecer a los monjes cluniacenses el transplante a España, y concretamente a las zonas de Galicia y León, de las cepas de vinos del Rhin y del Mosela; gracias a ello, podemos hoy degustar ese vino maravillosamente f'rúté, que es el Albariños. En el año 1064, el Papa envía a España un legado pontificio -Ubo Cándido- con la misión de unificar a cualquier precio la liturgia. El rey Alfonso VI, presionado por su consorte gabacha, presionado por los monjes cluniacenses, presionado por el Papa y por el Rey de Francia, acaba siendo favorable a la transformación del rito mozárabe al rito latino. Pero se oponía, como se ha dicho hace un momento, prácticamente todo el pueblo español y también todos los nobles de España. Entonces el Rey decide montar en Toledo una farsa, una ordalías, un juicio de Dios; rememorando, más o menos, aquello que nos cuenta Voltaire en el Diccionario filosófico sobre el Concilio de Nicea, dice que se va a encender una hoguera en los salones de palacio en Toledo y que se van a arrojar a esa hoguera en presencia de todos los pares y nobles del reino, un libro latino y un libro mozárabe y que el que no se queme será el que se impondrá. Y parece ser que el libro que no se quemó fue el libro mozárabe, sin embargo, el rey pegó un puñetazo e impuso el rito galicano; fue entonces cuando el pueblo español acuñó la vieja frase convertida luego en proverbio, de “allá van leyes do quieren reyes”. Es un momento dramático para la Historia de España, y lo es porque todo el viejo saber, todas las tradiciones de los primitivos pueblos ibéricos estaban conservadas en códices escritos en caligrafía mozárabe o visigoda. Cincuenta años después, cuando muere la generación que sabía leer e interpretar esas caligrafías, se produce una ruptura con todo el saber tradicional; nadie es capaz ya de leer esos documentos; prácticamente, es como si España empezara sin tradición alguna, sin pedigrí alguno, sin curriculum alguno; empezaba una nueva andadura. Es la primera vez que se nos obliga a renunciar al inconsciente colectivo; vendrán otras veces y vendrán siempre de la mano de Francia, de la mano de Italia, de la mano de eso que se llama Europa, en estos momentos, Europa de los Mercaderes. Es también en ese momento, en que el Cid, gran caballero de Castilla, gran paladín de la España profunda, caballero mozárabe como era, decide exiliarse y pasar el resto de sus días combatiendo en tierras musulmanas a favor de unos u otros reyes; únicamente volverá a incorporarse el Cid a las armas castellanas cuando se produce el segundo desembarco en la Península Ibérica del Almorávide Yusuf; entonces sí, interviene en la Batalla de Sagrajas, junto a otros muchos otros reyes de taifas porque lo que representaba la llegada de los almorávides era, ni más ni menos, lo que, salvando las distancias, es eso que hoy llamamos integrismo. En los dos extremos del Islam, en Irán y en la Península Ibérica, por obvias razones de alejamiento geográfico, habían florecido las flores de la libertad. No se estaba sujeto a la ortodoxia de Bagdad, o a la ortodoxia de Damasco como lo estaban las regiones mucho más cercanas a estas dos ciudades, y eso fue lo que permitió en Irán y en la Península Ibérica el florecimiento del Islam en libertad, un Islam en el que se podía beber vino, un Islam en el que se podían componer poemas a la amada, un Islam sensual, un Islam pagano en el mejor sentido de la expresión, y un Islam libre en el que florecieron toda clase de gnosticismos, toda clase de pensamientos místicos, toda clase de pensamientos libertarios. Yo creo que la parábola del Cid nos propone un ejemplo que deberíamos tener muy presente en un momento como éste, en el que España ha renunciado a su soberanía para cederla a los mercaderes de Europa. El otro momento inevitable que tengo que evocar aquí para hablar del Islam español es el de la Escuela de Traductores de Toledo. Como sabéis todos, esta escuela tiene dos grandes momentos. Uno se produce en las primeras décadas del siglo XII bajo la férula de Alfonso VII y el segundo, a mediados del siglo XIII bajo Alfonso X El Sabio. A mí me produce mucha risa cuando se habla de si España debe estar presente o no en Europa, ¿en qué Europa debe estar presente España? ¿En la Europa de los mercaderes, en la Europa que está convirtiéndose en un monstruoso castillo de insolidaridad respecto a los seres humanos y respecto al resto del mundo? ¿En la Europa de Maastricht o en la Europa de Beethoven, en la Europa de Miguel Ángel, en la Europa de Leonardo, en la Europa de Velázquez, en la Europa de Cervantes? En esa Europa que de verdad puede interesarnos no tenemos que integrarnos porque la hemos hecho nosotros; esa Europa existe gracias a la Península Ibérica y existe, mejor dicho, gracias a esa Escuela de Traductores de Toledo que, para mí, es el momento estelar de la Historia de España. Durante los siglos XII y XIII sabios judíos, sabios musulmanes y sabios cristianos en perfecta armonía, en perfecto equilibrio, en perfecta compatibilidad, se sientan juntos aprovechándose de una atmósfera de tolerancia como nunca ha vuelto a producirse en la historia de este país, y se dedican a traducir al latín y, a veces, a las lenguas romances, todos los clásicos del pensamiento judío y árabe, donde se habían refugiado Platón, Plotino, Aristóteles, todo el pensamiento greco‑latino que había sido olvidado por Europa; los traductores de la Escuela de Toledo recuperan esos textos, los incorporan a través del latín al acerbo europeo y eso es lo que permitirá, andando el tiempo, dar origen a la gran eclosión del Renacimiento y después la gran eclosión de las Nacionalidades. No existiría Europa sin la Escuela de Traductores de Toledo y es, por tanto, grotesco que a estas alturas se nos hable de la necesidad de integrarnos en ella. Gracias a la Escuela de Traductores el pensamiento de hombres como Abd‑El‑Aziz, como Costa Ben‑Luca, como Al Fergan, como Avicena, como Averrores, como Maimónides, como Avicebrón, como Yehudá Aleví, como Ibn‑Masarra,... son salvados del anonimato y, en definitiva, son salvados de las hogueras que en seguida se iban a encender. La tercera vía de penetración al Islam español que yo os propongo y que es inevitable, es la del misticismo. Miguel Asín Palacios, gran arabista, casi padre del pan‑arabismo, en el buen sentido de la palabra, hablaba del viaje de ida y vuelta del pensamiento religioso, del pensamiento místico desde el Cristianismo hasta el Cristianismo; se refería con ello a cómo los maestros del Sufismo en España, al pasar el Islam por Egipto y otros países del Norte de África y entrar en contacto con los Padres del Yermo, con los hombres de Alejandría, con los cristianos coptos, recibieron el mensaje iniciático de Jesús lo trasladaron al Islam y después, desde el Islam, desde lbn-Masarra, desde Muignuhdin Ibn‑Al‑Arabi, desde otros grandes pensadores místicos del Islam español, fue devuelto al Cristianismo. No existiría Juan de la Cruz, no existiría Teresa de Jesús, no existida Miguel de Molinos, no hubieran existido los Alumbrados, los Quietistas, los Dexados, sin el precedente de estos “locos de Dios” que protagonizaron durante varios siglos y, concretamente, durante los siglos de los Reinos de Taifas, esa recuperación de un misticismo que venía del Cristianismo pero que era universal, porque el único lenguaje universal que existe sobre la faz de la tierra es el lenguaje de los místicos. Los místicos hablan el mismo lenguaje en todas partes. En aquellos siglos, todo el sur de España se convirtió en una llama, una llama de fe, una llama de devoción, una llama de sublime locura mística... Almería, Sevilla, Córdoba, Murcia, Mérida eran lugares muy parecidos a lo que hoy pueda ser Benarés en las orillas del Ganges; eran lugares poblados por derviches, por monjes giróbagos, por ascetas, por Santos del Yermo, por Faquires, por Gurúes, en definitiva, por “locos de Dios”. Tengo que mencionar el nombre de lbn‑Masarra, al que se llamaba “el nuevo Empédocles”, eslabón perdido entre el Islam y la Tradición Hermética neo‑platónica y cristiana. Tengo que mencionar, aunque no era musulmán pero casi lo parecía, a Raimundo Lulio o Ramón Llul, el hombre que cuando nadie en aquella época se le hubiera ocurrido estudiar árabe, estudió árabe y se fue a “tierra de infieles”, a Siria, a Palestina, a Egipto, a Etiopía, a Mauritania, y se dejó mesar las barbas en Bona por una muchedumbre enfurecida y estuvo a punto de ser linchado en Bujía y por fin, rindió el alma en su tercera llegada a Bujía donde fue lapidado. Raimundo Lulio es otro de esos eslabones perdidos entre el pensamiento medieval y el pensamiento renacentista, entre el viejo Corpus Hermético de Alejandría, el misticismo cristiano y el misticismo del Islam. Muigdin lbn‑Al‑Arabi es uno de los grandes españoles de la historia. Murciano nacido en 1165, su vida reproduce la misma vida de lbn‑Masarra, la misma vida de Raimundo Lulio, la misma vida de Prisciliano, aproximadamente siete u ocho siglos antes. Místicos que eran libertarios, místicos que viajaban rodeados de mujeres, místicos que no desdeñaban ninguno de los placeres de la vida, místicos de la “mano izquierda”. lbn‑Al‑Arabi escribe dos libros, Las Futuhat y El Fusus que son prácticamente desconocidos en España, su patria, sin embargo, son best‑seller en todo el mundo musulmán. Asín Palacios ha demostrado cumplidamente, y yo no puedo hacer aquí más que mencionarlo, cómo todo el lenguaje de los místicos cristianos desde La Divina Comedia de Dante hasta Teresa de Jesús, Juan de la Cruz y Miguel de Molinos es un lenguaje y un pensamiento calcado de la falsiya del masarrita, de la falsiya de lbn‑Al‑Arabi y de la falsiya del Zoar de Leol que, como sabéis, es el libro fundacional de la Cábala. Voy a leer muy rápidamente unas líneas de lo que yo decía a propósito de mi libro Gargoris y Habidis, donde señalo la coincidencia de los métodos, el léxico, el ideario e incluso, las imágenes líricas propuestas en épocas diferentes por los derviches de Al Andalus y por los monjes de Castilla: “La anchura y apretura del alma, su vacío y desnudez, los símbolos del día y de la noche oscura, las metáforas del velo y el espejo, del súbito relámpago, de los átomos que flotan sobre los rayos del Sol y el agua ex­traída de las entrañas de la tierra, así como todo el ambicioso juego del éxtasis y el rapto, distinguiendo entre simple inconsciencia Y genuina aniquilación del espíritu en Dios, se revelan patrimonios superpuestos de las dos razas y fruto común, en realidad, de un árbol hasta cierto punto ajeno y, en cualquier caso, muy superior (Las doctrinas profesa­das por los Padres del Yermo en el irreducible monacato del cristia­nismo Oriental). Voy a abandonar esta vía de penetración del Islam a través de lo Ibérico y me voy a referir un poco a la actualidad, ya que, en definitiva, el tema de estas jornadas es “El Islam ante el Nuevo Orden Mundial”. En estos momentos, hablar en Occidente de musulmanes, hablar de Mahoma, hablar del Corán, hablar del Islam, equivale prácticamente a ha­blar de “integrismo”; el común de los mortales, la opinión pública en general, está confundiendo el Islam con el integrismo. ¿Qué es un integrismo? Un integrismo es la aplicación literal de las Sagradas Escrituras sin reparar en el hecho, evidente, de que todas las Sagradas Escrituras, ya sean las cristianas, ya sean las hindúes, ya sean las musulmanas, utilizan un lenguaje simbólico y no un lenguaje real. Para entendernos, es como si leyendo un poema de Omar Khayyám, que cantaba al vino en sus poemas, en sus rubaiyatas cre­yéramos que Omar Khayyám era un borrachín sin reparar que el vino es una metáfora de la embriaguez mística, que era el principal objetivo de todos los sufis como Khayyám. ¿Integrismo musulmán?... ¡Pero si estamos viviendo una época de integrismos por todas partes! Qué enorme injusticia ésta de identificar el integrismo con el concepto de lo musulmán; tenemos un integrismo cristiano, horrible, monstruoso, ese que se expresa en la vieja frase que muchos de nosotros aprendimos en el colegio de que “fuera de la Iglesia no hay Salvación”. Tenemos un integrismo judío, el que hace creer a los judíos de que por el simple hecho de que hace dos mil años vivieron en Tierra Santa, en Palestina o Israel, llamémosle como queramos, eso les da derecho, no sólo a vivir, sino a gobernar de forma excluyente esos territorios. Integrismo de izquierdas, el igualitarismo... ¿Qué es el igualitarismo sino una forma de integrismo? ¿Hay algo más injusto que el igualitarismo, que consiste en hacernos creer a todos los seres humanos que somos iguales sin reparar en el hecho evidente para cualquier persona que no tenga telarañas en las pupilas, de que somos individuos irrepetibles, de que no hay dos seres iguales sobre la faz de la Tierra? Integrismo Yanqui, uno de los peores integrismos, el integrismo de Clinton, el integrismo del Nuevo Orden Mundial, el integrismo de quienes se arrogan el derecho a convertirse a través de la tecnología y del armamentismo, en gendarmes de todo el Universo. Integrismo del “Becerro de Oro”, del mercado, del consumo: integrismo del economicismo. Y todos estos integrismos, en definitiva, se encierran en uno, en el peor de los integrismos: el integrismo judeo‑cristiano del mundo occidental. Y a este respecto, quiero aprovecharme de algo que ha escrito un hombre al que yo admiro extraordinariamente y que está sentado en estos momentos aquí, me refiero a Roger Garaudy, que es uno de los pocos occidentales que se ha librado de ese tremendo karma que tenemos en Occidente y que en un libro extraordinario titulado “¿Tenemos necesidad de Dios?”, nos dice a propósito de todos estos integrismos: “Desde hace cinco siglos, con el nacimiento del Colonialismo que lla­mó ‘evangelización de los indios’ a la invasión, la conquista, la matanza y el genocidio, Occidente ha dado el peor ejemplo de integrismo, es decir, la pretensión de poner la verdad absoluta y, por consiguiente, de tener, no sólo el derecho, sino el deber de imponerla a todos los demás. Esa larga continuidad en la dominación ha creado una consecuencia perversa: antaño, una iglesia, un Dios, un rey; hoy una cultura, una téc­nica, un orden mundial; ‘fuera de la Iglesia no hay Salvación’, ‘fuera de Occidente no hay civilización’ y siempre ‘fuera de mi verdad sólo existe el error’; siempre un ‘pueblo elegido’, el hebreo, el cristiano, el occidental; tal pretensión, apoyada en las armas, en el comercio y en las misiones, es la madre de los demás integrismos que han proliferado en el mundo”. Efectivamente, yo creo que todos los integrismos proceden de un concepto que es el del monoteísmo aplicado a la idea de Dios, en el que Dios, como se dice en El Génesis crea al hombre a su imagen y semejanza; el peligro de este monoteísmo es tremendo porque desemboca en una reducción de lo divino a imagen del hombre, en una apropiación de Dios al servicio de una raza elegida, es decir, a partir del momento en que se introduce en la historia humana ese monoteísmo del Dios que creó al hombre a su imagen y semejanza, estamos justificando toda la barbarie ecológica a la que asistimos actualmente. Nace en ese momento la eterna discusión de si el hombre es naturaleza o de si el hombre es historia. El hombre es naturaleza; la naturaleza no forma parte del hombre, es el hombre el que forma parte de la naturaleza y, por lo tanto, lo verdaderamente sagrado es la naturaleza, y decir que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza es preparamos para ese antropocentrismo diabólico que está destruyendo la trama que permite el desarrollo de la vida y que, probablemente, nos está conduciendo a un callejón sin salida y sin posible retorno. Garaudy describe este "Nuevo Orden mundial" este antropocentrismo del hombre occidental, diciendo que reposa en estos tres postulados que son los que nos están gobernando, que son los ejes de abscisas v ordenadas a los que, en estos momentos, llamamos "Nuevo orden Mundial", "cultura europea", "cultura occidental" "american way of life", etc. · Primer postulado: el postulado de Descartes; es decir, convertirnos en dueños y señores de la Naturaleza, de una Naturaleza reducida a su aspecto mecánico; poder establecer relaciones de dominio sobre una Naturaleza despojada de toda finalidad propia. · Segundo postulado: el postulado de Hobbes, que define las relaciones de los hombres con su célebre axioma el hombre es un lobo para el hombre, es decir, relaciones de competencia en el mercado, enfrentamientos salvajes entre los individuos y los grupos y, por tanto, relaciones de amo a esclavo; más aún, en el momento actual v contando con el desarrollo técnico alcanzado, el equilibrio del terror. · Tercer postulado: el postulado de Marlow, que en su Fausto anuncia­ba ya la muerte de Dios: Hombre, por tu fabuloso cerebro te conviertes en Dios y en dueño y señor de todos los elementos. De esta forma, quedan consagra­das la atrofia de la dimensión trascendente del hombre v el rechazo de todo valor absoluto. ¿Qué es eso que se llama integrismo islámico? A mí me recuerda mucho a una querella que estalló en el siglo XVIII en España, cuando los Borbones se establecieron aquí, en una de nuestras enésimas entradas en Europa y en el Mercado Común, y surgió eso que se ha dado en llamar querella de los cas­tizos y los ilustrados; los movimientos integristas musulmanes son, funda­mentalmente, un movimiento castizo, un movimiento de defensa de la pro­pia individualidad frente a la uniformidad del mercado, de ese Monoteísmo del Mercado que pretende imponemos el American way of life El mundo oc­cidental, que no entiende la cooperación, sólo entiende la competitividad, necesita siempre demonizar, necesita siempre poner un adversario. Caído el adversario comunista, desplomado el muro de Berlín, el nuevo adversario que se han inventado es el de los musulmanes, es el "integrismo musulmán"; por lo pronto, hablar de integrismo musulmán no es decir nada; el mundo musulmán, no es un mundo homogéneo, llega desde Marruecos hasta Filipinas en Extremo Oriente; no es lo mismo un musulmán pakistaní, un musulmán hindú, un musulmán filipino que un musulmán argelino o tunecino o egipcio. También los integrismos que existen en estos países son muy diferentes entre sí; el caso argelino es determinante y hay que mencionarlo: la tan cacareada democracia del mundo occidental ha preferido violar el resultado de las urnas en Argelia para apoyar un golpe de Estado militar que se oponía a la voluntad del pueblo soberano. A partir de ese momento se ha desencadenado en Argelia todo el caos horrible que estamos presenciando en los últimos años, esa guerra civil en la cual ya tirios y troyanos asestan palos a ciegas. Occidente está convirtiendo al integrismo en rasgo del mundo musulmán, es algo verdaderamente descabellado, es como si pretendiéramos definir lo español por el fenómeno etarra, o si pretendiéramos definir lo irlandés por el fenómeno del IRA. El integrismo musulmán y el integrismo que de él se deriva puede ser una anécdota, nunca un rasgo definitorio de lo musulmán. En definitiva, el programa de vida de los musulmanes ‑y es también lo que con mejor o peor fortuna, defienden los integrismos‑ se define en dos palabras: mezquita y familia. No es un mal programa, templo, Dios, trascendencia, espíritu, y luego ese ámbito de la familia que es la única célula de supervivencia verdaderamente eficaz contra todos los males del mundo moderno. Ahora, a los ojos del mundo occidental, ese programa tan sencillo, tan lógico, tan cuerdo, tan de sentido común, mezquita y familia, tiene un enorme defecto, y es que en la mezquita no se consume nada y en el ámbito de la familia se consume también muy poquito, y todo aquello que no es consumismo, según la lógica occidental, tiene que ser condenado al infierno. Habría que hablar también del problema de la mujer en el mundo islámico. Una de las cosas que están defendiendo los musulmanes es el concepto de un desarrollo de la mujer que sea verdaderamente femenino; estamos asistiendo al desarrollo de un feminismo diabólico porque es un feminismo machista. Lo que se pretende (ahora están muy contentas las feministas del mundo occidental, incluidas las de la Península Ibérica, porque se ha conseguido que las mujeres asturianas puedan ser mineras, es decir tengan derecho a trabajar en un mundo verdaderamente infernal, o que sean sargentos, o que estén en el Ejército, o que sean ejecutivos con un maletín de Samsonite, etc.) es que las mujeres sean hombres ¿Eso es feminismo? No, eso es machismo. El feminismo verdadero, y yo creo que se encuentra perfectamente definido en el Islam, es aquél que pretende un desarrollo de la mujer desde la mujer, es decir, desde esa particularidad femenina que es el hemisferio derecho del cerebro, que es distinto al hemisferio izquierdo como ha corroborado la ciencia occidental, siendo éste último, propio de la condición masculina. La mujer gracias a ese predominio en ella del hemisferio derecho tiende a la síntesis, frente al varón que tiende al análisis; la mujer sigue más el camino del corazón que el camino de la razón, la mujer se interesa más por las letras que por los números, más por la intuición que por el estudio, más por el arte que por la ciencia, más por la familia que por el dinero, por lo concreto que por lo abstracto. Renunciar a ese hemisferio del eterno femenino, renunciar a ese valladar que ha sido la mujer a lo largo de la historia, celosa, vigilante del fuego del hogar, celosa vigilante de las tradiciones, celosa vigilante de la presencia de Dios en esta tierra, constituye, insisto en ello, un abominable machismo que el mundo occidental parece dispuesto a fomentar a cualquier precio. No me queda tiempo más que para deciros que estas jornadas sobre El Islam ante el Nuevo Orden Mundial sean un granito de arena en la lucha contra ese integrismo del mundo occidental que intenta confinar al Islam en el ostracismo de las tinieblas exteriores. ¿Por qué odian tanto al Islam en Occidente?... Porque es la única alternativa seria, tangible, organizada, al Sistema. Muchos de los que estamos aquí, seguramente sentados en esta mesa, nos oponemos al Sistema, pero no creo que a Clinton le preocupe mucho lo que pueda escribir Isidro Palacios en Próximo Milenio o yo en mi Dragontea... Pero si le preocupa mucho lo que pasa en el Islam, porque es la religión que más ha crecido en todo el mundo, a distancia inconmensurable de las demás y eso no es en vano. El Islam representa la única fuerza potente, organizada, con millones y millones de personas que siguen el camino del corazón, que se oponen a esa uniformización tremenda de los usos y costumbres universales que es el American way of life, el mundo del consumo, el mundo de las multinacionales, el mundo del Monoteísmo del Mercado... De ahí su odio al Islam y por eso confío en que jornadas como estas, organizadas en un caldo de cultivo como debe ser toda facultad de letras, puedan ser productivas y puedan contribuir a que volvamos los ojos al Islam, que siendo españoles es como volver los ojos a nosotros mismos, con amor, con confianza y con el impulso de la complementariedad, nunca de la incompatibilidad. El Islam puede ayudarnos a derrotar a lo que, a mi modo de ver, son los caballos de Atila, o los jinetes del nuevo Apocalipsis: el antropocentrismo, el economicismo, el consumismo, el igualitarismo, el sionismo y el feminismo machista. Y todo esto, si os parece, gracias al Islam vamos a hacerlo, si Dios quiere, mañana y tranquilos, despacito, sin perder la compostura.

Dragó

CANSADO

CANSADO

Estos periodos entre encargos me llenan de culpabilidad. Mi mente no piensa en el futuro. Me integro en la ociosidad y leo mucho. Abandono la vida civil y entrego mis pobres valencias al arte del pensamiento vacuo. No soporto la sensación de incumplimiento contractual. El sinalagma está incompleto por mi culpa. Lleno mi cuerpo, mi mente, de cansancio...

El paraiso está prohibido; los pecados se pagan. Estoy obligado a desembolsar. Cansado. Cansado. Cansado.

Quieto

Quieto

Esta forma de vivir España se me hace dificil. Este territorio deviene serio. No compensa. Todo es un canto egoista. Todos reclaman. Solo me queda huir o, si no puedo mas que quedarme, quedarme oculto o, mas bien, quieto. El quietismo (Lat. quies, quietus, inactivo, en reposo) es doctrina que afirma que la más alta perfección del hombre consiste en una autoaniquilación psíquica y la consiguiente absorción del alma en la Divina Esencia, aun durante la vida presente. La mente es completamente inactiva; ya no piensa ni desea por su propia cuenta, sino que permanece pasiva mientras que Dios obra en ella. Dicen que el quietismo es una especie de misticismo (q. v.) falso o exagerado que contiene nociones erróneas que si son seguidas consistentemente resultarían fatales para la moralidad por su apoyo del panteísmo y teorías similares que han brotado dentro de la Iglesia, sólo para ser expulsadas como heréticas. "It's clear to me that Gurdjieff was right: most of us are walking around in very deep trance states, very deep dreamlike states; we're making a lot of mistakes that way, we're creating a lot of unnecessary suffering for ourselves and other people. Let's get back to the present and form that firm foundation of being able to live in the here and now and be clear in your perceptions and actions. With that foundation, a lot of the higher stuff will start taking care of itself." El quietismo, en la acepción más estricta del término, es la doctrina planteada y defendida en el siglo XVII por Molinos (q.v.) y por Petrucci. Todas estas variedades han sido proscritas por la Iglesia. "Over the years, I don't know how many scientists have come up to me once they kind of know who I am and realize it's safe to talk to me, to tell me about a spiritual experience they've had that they could never talk about among their scientific colleagues. They'd be laughed at, they'd be ridiculed, and they might hurt their careers significantly, so they've been keeping these things secret. And that's not particularly healthy, to have to sit on your own transcendent experiences." El quietismo es una característica de las religiones de la India. Tanto el brahmanismo como el budismo panteístas apuntan a una especie de autoaniquilación, un estado de indiferencia en el cual el alma disfruta de imperturbable tranquilidad. Y el medio para lograr esto es el reconocimiento de la identidad del individuo con Brahma, el dios-todo o, para el budista, la extinción del deseo y la consecuente elevación al estado del nirvana, de una manera incompleta en la vida presente, pero completamente después de la muerte. Entre los griegos, la tendencia quietista está representada en los estoicos. Éstos, junto con el panteísmo, que caracteriza su teoría sobre el mundo, presentan en su apatheia un ideal que recuerda la indiferencia perseguida por los místicos orientales. El hombre sabio es aquél que se ha independizado y liberado de todo deseo. De acuerdo con algunos de los estoicos, el sabio puede entregarse a la más baja clase de sensualidad en cuanto afecte solamente al cuerpo, sin incurrir en la más mínima contaminación de su alma. Los neoplatónicos (véase Neoplatonismo) sostenían que el Uno da origen al Nous o Intelecto, noción que aplicaban tanto al alma universal como a las almas individuales. Éstas, como consecuencia de su unión con la materia, han olvidado su origen divino. Por consiguiente, el principio fundamental de la moralidad consiste en el retorno del alma a su origen. El destino supremo del hombre y su más elevada felicidad consiste en elevarse a la contemplación del Uno, no por el pensamiento sino por el éxtasis (ekstasis). We needed that scientific rebellion to free up our culture, and we had wonderful things come of it. But when you get to areas like parapsychology, people who are professional scientists are now acting like Church authorities: they know the "Truth" with a capital "T," and they are defending it against heresy, and they don't want people to go out and look. That's the saddest part. Some of these pseudo-skeptics often actually try to keep grant money from being given to parapsychologists to do research.Scientism is like any fundamentalist religion. It's intolerant, it's arrogant, and it certainly doesn't want any new facts coming in. No es difícil descubrir el origen de estas tendencias quietistas. Sin importar con cuánta fuerza pueda la concepción panteísta del mundo parecer atractiva a la persona de inclinaciones filosóficas, esta concepción no puede descartar los datos obvios de la experiencia. Decir que el alma es parte del Ser divino o una emanación de Dios realza, aparentemente, la dignidad del hombre; pero todavía queda el hecho de que la pasión, el deseo y el mal moral hacen que la vida humana sea lo que se quiera pero no divina. De aquí el anhelo de liberación y de paz que puede ser alcanzado solamente por medio del sustraerse a la acción y a la dependencia de las cosas externas y por una subsiguiente inmersión, más o menos completa, en el Ser divino. Estas aberraciones del misticismo continuaron aún después de que la predicación cristiana había revelado a la humanidad la verdad en lo concerniente a Dios, al orden moral y al destino humano. Any state of consciousness is probably a very good tool for dealing with certain aspects of reality and a very poor tool for others. So the point is to know what tool is good for the situation you're in and get in to a state of consciousness that's useful for that. El gnosticismo (q.v.), especialmente la Escuela Antinómica, buscaba la salvación en una especie de conocimiento intuitivo de lo divino, por el cual lo "espiritual" quedaba emancipado de la obligación de acatar la ley moral. La misma tendencia quietista aparece en las enseñanzas de los euquitas o mesalianos (q.v.), que mantenían que la oración libera al cuerpo de la pasión y al alma de las malas inclinaciones, de tal modo que los sacramentos y los actos penitenciales son inútiles. Éstos fueron condenados en el Sínodo de Side en Panfilia (383) y en Éfeso (431). Los bogomilos (q.v.) de fines de la Edad Media eran probablemente sus descendientes lineales. Then maybe some day you would come to me with a question like that and I could say, "take these tests," and after I've scored them I could say, "look, from purely empirical knowledge, whatever you do don't do Zen. Your type has a 30% chance of psychosis with Zen. But Sufi dancing, 0% chance of psychosis, although a strong chance of not much satisfaction."Again, if you're neurotic and can't make friends, the path that seems to have lots of activities with all of these people may be really appealing, perhaps even what you need at that psychological level, but it may not be what you need at a spiritual level. As you can tell from remarks I've said already, I think the unexamined life is not worth living. I think increasing your self-knowledge, learning to observe yourself ... to put it in scientific terms, make a lifelong scientific project out of understanding your own mind, and your own feelings and perceptions, is a really important part of all this.El quietismo medieval está representado además en las extravagancias de los hesicastas (véase Hesicasmo), de acuerdo con los cuales el fin supremo de la vida en la tierra es la contemplación de la luz increada, por cuyo medio el hombre se une íntimamente con Dios. Los medios para alcanzar tal estado de contemplación son la oración, el completo reposo del cuerpo y de la voluntad y un proceso de autosugestión. Entre los errores de las beguinas (q.v.) y los begardos condenados por el Concilio de Viena (1311-12) están las proposiciones: que el hombre en la vida presente puede alcanzar tal grado de perfección que puede llegar a ser completamente impecable; que los "perfectos" no tienen necesidad de ayunar o de orar, sino que pueden libremente concederle al cuerpo todo lo que le apetezca; que no están sujetos a ninguna autoridad humana ni están ligados a los preceptos de la Iglesia (véase Denzinger-Bannwart, 471 sqq.). Exageraciones similares de parte de los fraticelos (q.v) condujeron a su condenación por el Papa Juan XXII en 1317 (Denzinger-Bannwart, 484 sqq.). El mismo Papa proscribió en 1329, entre los errores de Meister Eckhart (q.v.) las afirmaciones de que (prop. 10) nosotros somos totalmente transformados en Dios de la misma manera que en el Sacramento el pan es transformado en el Cuerpo de Cristo; que (14) puesto que es la voluntad de Dios el que yo haya pecado, yo no deseo no haber pecado; que (18) nosotros deberíamos presentar el fruto, no de las acciones externas, que no nos hacen buenos, sino de las acciones internas que son obradas por el Padre mientras mora dentro de nosotros (Denzinger-Bannwart, 501, sqq.). En completo acuerdo con sus principios panteístas, los Hermanos y Hermanas del Espíritu Libre (Siglos XIII al XV) sostenían que aquellos que han llegado a la perfección, es decir, a la completa absorción en Dios, no tienen necesidad de cultos exteriores, ni de sacramentos ni de oración; que no deben obediencia a ninguna ley, puesto que su voluntad es idéntica a la voluntad de Dios, y que pueden dar rienda suelta a sus deseos carnales sin contaminar el alma. Ésta es también sustancialmente la enseñanza de los "alumbrados", una secta que perturbó a España durante los siglos XVI y XVII. Juanlo is really the "weak yogi." A person whose intellect was tremendously developed, but whose emotional brain was not developed, whose body and instinctive brain was not developed. I've explored that path very thoroughly. Most of us college professors do very well in the weak yogi part of life. Great words. And then you look at the actual quality of our lives and there is a great deal lacking. El español Miguel de Molinos fue quien desarrolló el quietismo en el sentido estricto de la palabra. De sus escritos, especialmente de su Dux Spiritualis (Roma, 1675) fueron seleccionadas 68 proposiciones y condenadas por Inocencio XI en 1687 (Denzinger-Bannwart, 1221, sqq.). El principio fundamental del sistema está contenido en la primera proposición: el hombre tiene que aniquilar sus potencias, y ésta es la vía interna; de hecho, el deseo de realizar algo activamente ofende a Dios y por consiguiente, uno debe abandonarse enteramente a Él y después de eso permanecer como un cuerpo inanimado (prop. 2). Por la inacción el alma se aniquila a sí misma y regresa a su origen, la esencia de Dios, en la cual es transformada y divinizada y entonces Dios mora en ella (5). En esta vía interior, el alma no tiene que pensar ni en premios ni en castigos, ni en el cielo ni en el infierno, ni en la muerte ni en la eternidad; no debe preocuparse sobre su propio estado, sus defectos o su progreso en la virtud; puesto que ha entregado su voluntad a Dios, ella tiene que dejar que Él obre su voluntad sin que intervenga ninguna actividad del alma misma (7-13). El que de esta manera se ha sometido enteramente a Dios, no debe pedirle nada ni darle gracias; debe desestimar las tentaciones y no ofrecer resistencia activa; "y si la naturaleza se agita, uno tiene que permitir esa agitación porque esa es la naturaleza" (14-17). En la oración, uno no debe usar imágenes ni pensamiento discursivo, sino que tiene que permanecer en una "fe oscura" y en quietud, olvidando todo cualquier pensamiento claro sobre los atributos divinos, permaneciendo en la presencia de Dios para adorarle, amarle y servirle, pero sin producir ninguna acción, porque en éstas no se complace la voluntad de Dios. It took me years to learn to listen and watch from a different part of mind and gradually learn Aikido on an entirely different kind of level. Not talking. Los pensamientos que surgen durante la oración, de cualquier clase que sean, aun cuando sean impuros o contra la fe, si no son alimentados voluntariamente ni expulsados voluntariamente y más bien soportados con indiferencia o resignación, no obstaculizan la oración fiel sino que más bien realzan su perfección. Quien desea devoción sensible no está buscando a Dios sino a sí mismo; de hecho, cualquier efecto sensible experimentado en la vida espiritual es abominable, inmundo e impuro (18-20).Talking about it is not the reality. That's a hard lesson to learn. Sometimes I feel I'm almost up to normal in terms of body intelligence up to this point. But I don't think my body intelligence will ever catch up with my talking intelligence, because that's the way I was overbalanced to begin with. No se requiere ninguna preparación antes de la Comunión ni tampoco acción de gracias después de ella, excepto la condición de que el alma permanezca en su estado usual de renunciación pasiva; y el alma no se debe esforzar en excitar en sí misma sentimientos de devoción. Las almas interiores se entregan en silencio a Dios; y mientras más completa sea esa entrega más se dan cuenta de que son incapaces de recitar aun el Pater Noster. Look away from the screen eventually and realize where you are and that you have a body and so forth. But it's so easy to forget to do that.You can get information that can help you wake up, can help you see your spiritual potential over the web. But in most cases you have to be careful not to mistake having information for actually knowing something at a deeper level. And avoid simply getting hypnotized by it. Just having the words about spirituality and having the knowledge is not the same thing. The words can be helpful. The words can point. I eventually learned that some words in Aikido can get you to do the right thing. If it's words like "your left foot should be forward rather than your right," the words are helpful up to that point. But the more subtle and more important aspects of it are beyond words. Believe me, I know about the hypnosis of words. Ellas no deberían exteriorizar actos de amor a la Santísima Virgen ni a los santos ni a la Humanidad de Cristo porque, puesto que todos estos son objetos sensibles, el amor a ellos es también sensible. Las obras exteriores no son necesarias para la santificación, y las obras penitenciales como, por ejemplo, la mortificación voluntaria, deberían arrojarse lejos como una carga pesada e inútil (32-40). Dios permite al demonio usar "violencia" con ciertas almas perfectas aún hasta el punto de hacerles realizar acciones carnales, ya sea solitariamente o con otras personas. Cuando estas arremetidas ocurren, uno debe refrenarse de cualquier esfuerzo y dejar que el demonio obre a su antojo. Los escrúpulos y las dudas deben dejarse a un lado. En particular, estas cosas no deben ser mencionadas en la confesión, porque al no confesarlas, el alma se sobrepone al demonio, adquiere un "tesoro de paz" y alcanza una unión más estrecha con Dios (41-52). But the informational junk we put in is far and away the biggest pollution in life. These other environmental things are important, but when I think about the crap we put into our minds, with no discrimination, with no awareness, that's the major source of pollution. La "vía interior" no tiene nada que ver con confesiones, confesores, casos de conciencia, teología ni filosofía. De hecho, a las almas que están avanzadas en la perfección, Dios a veces les hace imposible acercarse a la confesión, y les suministra tanta gracia como la que habrían recibido en el Sacramento de la Penitencia. If you set up a limitation and you are thinking about something ahead of time, your mind will tend to make that come true. La vía interior conduce a un estado en el cual la pasión se extingue, el pecado no existe más, los sentidos se adormecen y el alma, deseando solamente lo que Dios desea, disfruta de una paz imperturbable: ésta es la muerte mística. Los que prosiguen en esta senda deben obedecer a sus superiores exteriormente; aun el voto de obediencia tomado por los religiosos se extiende sólo a las acciones exteriores; solamente Dios y el director espiritual penetran al interior del alma. Decir que el alma en su vida interior debe ser gobernada por el obispo es una doctrina nueva y muy ridícula, porque sobre las cosas secretas la Iglesia no formula juicios (55-68).
A la luz de este resumen, puede fácilmente verse por qué la Iglesia condenó el quietismo. A pesar de todo, estas doctrinas habían encontrado adherentes en los rangos más elevados del clero, tales como el oratoriano Pietro Matteo Petrucci (1636-1701), quien fue consagrado obispo de Jesi (1681), y elevado al cardenalato (1686). Sus escritos sobre el misticismo y la vida espiritual fueron criticados por el jesuíta Paolo Segneri, de lo cual se siguió una controversia que dió como resultado el examen de todo el asunto por la Inquisición y la proscripción de cincuenta y cuatro proposiciones entresacadas de ocho de los escritos de Petrucci (1688). Éste se sometió inmediatamente, renunció a su sede episcopal en 1696, y fue designado Visitador Apostólico por el Papa Inocencio XII. Otros líderes del movimiento quietista fueron: José Beccarelli, de Milán, quien se retractó ante la Inquisición en Venecia en 1710; Francois Malaval, un lego ciego de Marsella (1627-1719); y especialmente el barnabita Francois Lacombe, director espiritual de Madame Guyon, cuyos puntos de vista fueron adoptados por Fénelon. En la Antigüedad, en la Edad Media, fue doctrina aceptada considerar que el vacío era un elemento inexistente en la configuración del cosmos. Por razones físicas y metafísicas, se consideraba imposible el vacío. La idea del horror vacui era un principio de aplicación general. Con la revolución científica, especialmente con Torricelli, Pascal, Guericke y Newton, y a pesar de la oposición de los principales filósofos del siglo XVII (Descartes, Hobbes, Spinoza, Leibniz), la física acaba aceptando el vacío y arrincona el viejo principio del horror vacui. La doctrina contenida en la Explication des Maximes des Saints, de Fénelon, fue sugerida por las enseñanzas de Molinos, pero era menos extrema en sus principios y menos peligrosa en sus aplicaciones y es designada usualmente como semiquietismo. La controversia entre Bossuet y Fénelon se ha discutido en otro lugar (véase Fénelon). Este último sometió su libro a la Santa Sede para su examen, con el resultado de que veintitrés proposiciones extractadas de él fueron condenadas por el Papa Inocencio XII en 1699 (Denzinger-Bannwart, 1327 sqq.). De acuerdo con Fénelon, existe un estado habitual del amor de Dios que es totalmente puro y desinteresado, sin temor al castigo ni deseo del premio. En este estado, el alma ama a Dios por Sí mismo --no para ganar mérito, ni perfección ni felicidad al amarlo; esta es la vida contemplativa o unitiva (propos. 1, 2). En el estado de santa indiferencia, el alma no tiene ya ningún deseo voluntario deliberado por su propia cuenta excepto en aquellas ocasiones en las cuales deja de cooperar fielmente con toda la gracia que le ha sido otorgada. En este estado no buscamos nada para nosotros mismos; todo es por Dios; deseamos la salvación, no como nuestra liberación o como premio o como fin último, sino simplemente como algo que Dios tiene a bien desear y que Él quisiera que nosotros deseáramos para complacerle (4-6). Especialmente con Newton el vacío deviene un componente básico del cosmos. Esto ocurre a finales del siglo XVII y la victoria definitiva del newtonismo frente a sus oponentes se producirá a mediados del siglo XVIII. Pero esta victoria del vacío queda circunscrita a la vertiente física y cosmológica. La aversión al vacío seguirá vigente en otros aspectos. Por eso puede hablarse de la pervivencia del principio del horror vacui como metáfora aplicable a la descripción de esos horrores al nihilismo. Es significativo, por ejemplo, cómo las dos elaboraciones modernas más significativas a propósito de la constitución del sujeto -la elaboración de Descartes, el sujeto pensante; la elaboración de Hume, el sujeto práctico-, a pesar de sus diferencias coincidan en considerar un sujeto pleno, un sujeto en el que el vacío está excluido. El abandono del yo que Cristo requiere de nosotros en el Evangelio es simplemente la renuncia a nuestros propios intereses, y las pruebas extremas que demanda el ejercicio de esta renunciación son tentaciones por medio de las cuales Dios purificaría nuestro amor, sin garantizarnos ninguna esperanza aun en lo relacionado con nuestra felicidad eterna. En estas pruebas, el alma, por una convicción refleja que no penetra hasta sus profundidades más íntimas, puede tener la invencible persuasión de que es justamente reprobada por Dios. En esta involuntaria desesperación, ella consuma el sacrificio absoluto de su propio interés en lo que concierne a la eternidad y pierde toda esperanza interesada; pero en sus actos más elevados e íntimos nunca pierde la perfecta esperanza que es el deseo desinteresado de alcanzar las promesas divinas (7-12). A partir de ahí, de Descartes y de Hume, el horror vacui sería el horror al vacío anímico, a la disolución del sujeto, el horror a la pérdida del nuevo fundamento conquistado por la conciencia moderna. En esta clave podrían interpretarse las inquietudes de la filosofía moderna ante el quietismo y las doctrinas orientales. Éstos parecen propugnar el vacío del sujeto, colocan la nada y el vacío como "el primer principio de todas las cosas" (que decía Bayle a propósito de Buda), un principio que de hecho es lo más contrario a un fundamento. En tanto que la meditación consiste en actos discursivos, existe, por otra parte, un estado de contemplación tan sublime y perfecto que se hace habitual, es decir, que siempre que el alma ora, su oración es contemplativa y no discursiva, y no necesita retornar a la meditación metódica (15-16). En el estado pasivo el alma ejercita todas las virtudes sin tener consciencia de que son virtudes; su único pensamiento consiste en hacer la voluntad de Dios; desea aun amor, no según su propia perfección y felicidad, sino simplemente en cuanto a que amor es lo que Dios pide de nosotros (18-19). En la confesión, el alma transformada debería detestar sus pecados y buscar el perdón, no para su propia purificación y liberación, sino como algo que Dios desea y que Él quisiera que nosotros deseáramos para Su gloria (20). Aunque esta doctrina de amor puro es la perfección evangélica reconocida en todo el curso de la tradición, los antiguos directores de almas exhortaban a la multitud de los justos solamente a realizar prácticas de amor interesado proporcionado a las gracias que les habían sido conferidas. El amor puro por sí solo constituye la totalidad de la vida interior y es el principio y motivo único de todas las acciones deliberadas y meritorias (22-23). Así pues, en la misma etapa que Occidente expresa sus temores a Oriente a través de su complejo nihilista, se consolida este contraste que acabamos de describir: el contraste entre la aceptación del vacío en la física y su negación en los restantes ámbitos. El horror vacui seguirá siendo una metáfora válida para expresar la aversión a la falta de fundamentos, a pesar de que la física lo haya desmentido. Todo eso define lo que puede llamarse el "moderno horror vacui", un horror que ya no es aplicable al ámbito de la física y de la cosmología pero sí a los restantes ámbitos. De hecho, el período que hemos analizado (el tránsito del siglo XVII al XVIII) puede verse como compendio de los momentos fundacionales de este moderno horror vacui. En él se dan las bases de lo que serán dos rasgos del complejo nihilista: por una parte, el rechazo de los "desvaríos" místicos (lo que los ilustrados llamarán "melancolía religiosa"); por otra, la actitud de crítica o de ignorancia hacia las filosofías orientales. Esta lectura crítica de las filosofías orientales es justamente una constante del pensamiento occidental en los siglos XVIII y XIX, hasta hoy mismo. Y esta crítica está directamente emparentada con la preocupación acerca del nihilismo: los casos Schopenhauer y Nietzsche son ilustrativos de esta derivación. Nuestra intención ha sido remontarse a los orígenes de esta derivación, cuando incluso los términos "nihilismo" o "panteísmo" no son de uso común, pero ya se adivinan los contenidos que cuajarán en esas denominaciones. Cuando se toma por dado que el nihilismo es un peligro a rechazar, se hace a partir de unas premisas euro céntricas, se hace admitiendo los parámetros habituales, esto es, que toda pérdida de confianza en verdades absolutas o en seguros fundamentos conduce al despreciable nihilismo. El acercamiento a Oriente debería servir para relativizar estos parámetros, para entender que no son universales. Mientras que estas condenas mostraban la actitud determinada de la Iglesia contra el quietismo, tanto en su forma extrema como en su forma moderada, el protestantismo contenía ciertos elementos que el quietista podría haber adoptado consistentemente. La doctrina de la justificación por la sola fe, es decir, sin buenas obras, encajaba muy bien con la pasividad quietista. En la "Iglesia visible", tal como la proponían los reformadores, el quietista habría encontrado donde guarecerse del control de la autoridad eclesiástica en un refugio con el cual podía congeniar. Y la pretensión de hacer de la vida religiosa un negocio del alma individual en sus relaciones directas con Dios no era menos protestante que quietista. En particular, el rechazo parcial o total del sistema sacramental, conduciría al protestante devoto hacia una actitud quietista. De hecho, se encuentran trazas de quietismo en los primeros desarrollos del metodismo y del cuaquerismo (la "luz interior"). Pero en sus desarrollos posteriores, el protestantismo ha llegado a hacer énfasis en la vida activa más bien que en la vida inerte y contemplativa. En tanto que Lutero sostenía que la fe sin obras es suficiente para la salvación, sus sucesores hoy día le asignan poca importancia a las creencias dogmáticas, pero insisten mucho en "la religión como modo de vivir", es decir, como acción. La enseñanza católica evita tales extremos. Por cierto que el alma, asistida por la gracia divina, puede alcanzar un elevado grado de contemplación, de desasimiento de las cosas creadas y de unión espiritual con Dios. Pero tal perfección, lejos de conducir a la pasividad y subjetivismo quietistas, implica en cambio un empeño más diligente en trabajar por la gloria de Dios, una obediencia más cabal a la autoridad legítima y, sobre todo, un más completo sojuzgamiento de los impulsos y tendencias sensuales.

Testigo

LLevo unos dias de recogimiento marciano.
Son periodos sin trabajo en los que esta mente solo ESTÁ. Este cuerpo yace y camina. No se lava, no se afeita. No existe esta carne. No existe la acción bien o mal hecha, no hay calidad alguna.
Es una pasividad que gobierna este cuerpo y empuja a la inanidad.
Se convierte una vida en un mero envase de experiencias; un receptáculo de eventos envasados al vacío generando una nada muy poco chisposa. Luego vuelve el trabajo y cuesta hacer que este organismo responda con celeridad y sin tristeza.
Esos dias, este cuerpo es un simple receptor y el mundo es un fecundo mar de encuentros, sencillos u hostiles. Solo se recoge todo y se deja ir.

Umberto D

Umberto D

Umberto D, como el propio mundo, se repite una y otra vez. Es el eterno retorno de Nietzsche. Solo cambian libretas por PDAs, tiza por Pilot, Marconi por Sony, alpargatas por Mizuno. Seguimos oyendo la radio como en las cuevas de Altamira, en torno al fuego. Solo se ha producido un encuentro común mas fuerte en torno a la opinión dominante, al criterio infalible, lo irrefutable. Antes, la concepción de lo bueno, de lo bello, lo correcto, quedaba determinado por los ancianos, los credos, las oligarquias y la costumbre. Tras someternos a esa tabla rasa de lo judeo-cristiano, ya no bastaba el golpe en la mesa del caballero armado. Entraba en juego lo publico. Con el fin de las dictaduras, esa edificación de lo moral comenzó ya de forma continuada. El gobierno de lo sutil se hacia con el gobierno, aniquilando la hostilidad y, con ello, la presencia de lo masculino. La diosa vuelve a recuperar su sitio. El esfuerzo físico como modus vivendi se torna una muestra de desprestigio social y la ductilidad en las formas reina paulatinamente. La ciencia resulta esencial en esta gran transformación. La masa encuentra satisfaccion de la mano de la gran madre, la multinacional. Eliminada la identidad nacional como arenga y nucleo en la percepción de lo colectivo; asesinada la religion y el sentimiento de transcendencia; la COSA nos gobierna como a dociles niños, sin fuerza y aún cerca de los pechos maternos. La madre no está y despertamos en el terror vacui generado por esta desnaturalización de la vida. No conocemos la tierra, las plantas, las bestias. No conocemos el frio y el sudor del llano, agorafóbico y sin casas cercanas, protectoras. La concepción de lo idoneo depende de su visualización en la televisión. El gran profeta trabaja en la radio. Solo existe un pacto tácito en torno a LO FEO y no se debe nombrar. Damos limosnas a niños que no vemos a 5000 kilómetros de aquí y matamos por un aparcamiento. No pagamos debidamente a los inmigrantes y les compramos a Unicef unos chrismas. La opinion se ha convertido en una entramada jungla de intereses que nos obliga a recapacitar convicciones y "valores" según quien tengamos delante. Nuestros principios son tan debiles, insostenibles y encontrados que deberían propiciar una guerra civil, pero en el primer mundo no se producirán nunca mas: no hemos pagado la hipoteca del piso. El prestigio de una vida es ejecutado por una frase desafortunada. Es nuestra forma sutil de hacer la guerra civil. Es el reino de lo audiovisual. Tu vida en video. Tu frase en audio. No hay violencia física, que podía resultar tan catartica y liberadora. Todo se emponzoña dentro y el olor es insoportable. No puedes decir que la violencia domestica absorbe excesiva atención mediatica y presupuesto. No puedes pedir la legalización de la prostitución y el IVA reducido para el porno. No puedes pedir la cadena perpetua. No puedes condenar el aborto. No puedes pedir el aumento de la edad de voto. No puedes sentir la lógica del proceso evolutivo que hace desaparecer especies porque no tienen que estar ya (como nosotros faltaremos algun dia). No puedes encarcelar a un anciano. No puedes correguir a un niño con dos tortas. No puedes conseguir que se bajen las radios de los coches y se persiga el tuning. No puedes decir que esa presentadora está ahí porque se la chupa al jefe, aunque la admires por ello. No puedes ser catolico. No puedes ni avergonzarte de quien eres. No puedes decir a tus sobrinos que estan gordos como cerdos o que visten como americanos de suburbio. No puedes cantar flamenco. Umberto D sigue existiendo y sigue, como antes, abandonado. Pasea a su perro y busca sustento porque no le llega la jubilación. Ahora, los jovenes no respetaran su vida ni su edad, salvo que sea genial con la XBOX o la Playstation. Antes, cuando quería suicidarse ante el tren, ahuyentaba a su perrillo para morir solo. Hoy, cuando se quiera matar, debera evitar que se hiera el animalillo porque vendrá la protectora de animales a pedirle cuentas.

Leer y leer y leer

Leer y leer y leer

Ya me encuentro mejor del trancazo. Dejo de tener pensamientos catastrofistas. Vuelvo a sumergirme en pequeños cosmos ajenos a este y bien acogedores. Solo puede tomarme el individuo. Su contacto con el misterio y la gracia. Su vínculo con lo sagrado y el mito y el arquetipo. La madre, la muerte, la inmolación, el resurgir, la busqueda, el dolor, el nacimiento. Mi capacidad de comunicarme con el grupo es nula. Solo, en consecuencia, siento que evoluciono en el recogimiento y la lectura. Soy el demiurgo que mueve sus letras. Vastagos enviados por Dios para que reitere y prorrogue la creación que inició. No puedo tener hijos, crear nada con vida propia. Soy un fosil atado a una letra. Soy NADA.