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PRADA

Montaigne


La Oración y los Milagros.

Este ensayo lo he preparado, después de meditar largo tiempo sobre su contenido. De haber revisado desde un punto de vista crítico, los testimonios sobre estos temas. Y de haber tomado en cuenta mis experiencias personales al respecto.
Desde luego, que no pretendo afirmar que tengo la plena seguridad de estar en lo cierto.
Remito al lector al lema de esta página: " Ubi dubium ibi libertas":  Solo donde hay duda, hay libertad.
Y desde esa óptica presento este tema. Sé que cada cual debe tener su propia apreciación sobre este asunto.

Entrando en materia, vemos que la oración es la piedra angular de la religión
( religión = Unión con Dios.)
Y para considerar el valor de la oración y la posibilidad de los milagros, debemos dar por sentada la existencia de Dios.
Quien no crea en su existencia, debe omitir esta lectura por innecesaria, y pasar hasta donde dice:       " Fin. "
Como despedida para los que abandonan la lectura de este ensayo, debo confesarles que no tengo ningún elemento de juicio, para decirles que están equivocados.
Pero quienes damos por segura la existencia Divina, nos conviene saber si existe algún medio de comunicación con Ella.
( Nótese que a veces uso el masculino y a veces el femenino. Para beneplácito de las feministas.)  Lo cual es irrelevante, dado que Dios no tiene sexo.
Desde luego que si nuestra apreciación de Dios, es de una fuerza impersonal que llena el universo, a manera de un éter. O si la concepción que le damos es de un Dios que creó el universo, pero que lo ha abandonado a su suerte, sin intervenir nuevamente en el, no es necesario que continuemos con esta lectura, pues para todo fin práctico es como si Dios no existiese.
Lo anterior porque a nosotros nos interesa el efecto que tiene sobre nuestro futuro la existencia del Dios, y no la mera especulación metafísica de su identidad.
Supongo ahora, que quienes continúan leyendo esto, creen que Dios existe, y que tiene el poder y quizá la voluntad de modificar el futuro. También creen que existe para los humanos, la vida del mundo futuro.  No porque sea imprescindible la vida del mas allá, para que Dios exista.
De hecho, durante la mayor parte de su existencia, la religión judía dudó de la existencia del mundo futuro, para los humanos. Especialmente los saduceos así lo consideraban.
Sin embargo, dada la brevedad de la vida del hombre en este planeta, y el aparente desinterés de Dios en los asuntos humanos, es de suponerse que en la vida del mundo futuro es donde se cumplen los designios divinos. Lo cual es una mera suposición desde luego. Pero los cristianos, así lo creemos.
Y antes de tocar el tema de la comunicación con Dios, se nos presenta un grave escollo.
Hay una importante disyuntiva en las concepciones del Universo y del tiempo,  que debemos tomar en cuenta.
Todos sabemos que no es posible alterar el pasado ( Excepto en los libros de mitología y de historia.)
Pero, ¿ Es posible alterar el futuro.?    A primera vista parece lógico,  y factible.
Pero no será acaso, que todas las acciones nuestras, y de los objetos animados ya estén predestinadas. Que estemos viviendo como en un film, donde los guiones son inalterables.

Al respecto te menciono una anécdota que es popular en la cultura Islámica.
- Una mañana, un hombre que paseaba por el campo, se encontró con un extraño personaje.
Al mirarlo con detenimiento se percató que era la muerte.
La muerte por otra parte, se veía muy asombrada de toparse con ese hombre, y le dijo lo siguiente:       " Hoy en la tarde vendré por tí ".    Acto seguido desapareció.
Asustado nuestro personaje fue a ver al sultán, y le dijo: " La muerte me va a llevar hoy en la tarde. Préstame tu caballo mas veloz, para escapar de ella. Me iré a Bagdad y ahí me ocultaré hasta mañana. De esta manera burlaré su propósito. "
El sultán le prestó su mejor corcel, pero no se quedó nada conforme con los acontecimientos. Y mandó llamar a la muerte. Le dijo: " ¿ Porqué has asustado a mi amigo.? "
La muerte le respondió. " Yo no lo he asustado. Solo me he sentido sorprendida porque lo encontré hoy en la mañana aquí en Damasco. Y hoy mismo en la tarde, tengo una cita con él, en Bagdad." ----

En el siglo XVll, durante la era de la ilustración, varios filósofos se sintieron atraídos por la teoría del maquinismo, según la cual, conociendo las fuerzas que gobiernan los cuerpos, se puede pronosticar la forma y posición futura de los mismos. De ello deducían que el futuro estaba predestinado en función del pasado y las leyes mecánicas. Esta teoría cayó totalmente en desuso al inicio del siglo XX, por lo simplista de sus postulados. ( Aunque no se ha rebatido, desde el punto de vista epistemológico. )
Pero lo que no se ha podido asegurar aún hoy, es si existe un universo que se mueve en forma arbitraria, o si su futuro está de alguna manera predestinado.
Además, ¿Como cabremos nosotros en un universo predestinado ?. El libre albedrío no podría existir, dado que si nuestras acciones son libres y por lo tanto aleatorias, alterarían sensiblemente el universo que nos rodea, creando una situación no predecible.
Pero. ¿ Son realmente libres nuestras acciones. Dependen de nuestra voluntad ?.  O sin querer también nosotros jugamos involuntariamente un rol inmutable.
Esto parece posible desde el punto de vista de que, si Dios creó el Universo, debió haber planeado también su destino, y el de sus criaturas vivientes.
Pero por otro lado, Esto nos coloca en un mundo maquinista, que nos libera de toda responsabilidad moral. No solo de nuestras acciones, sino también de nuestro futuro.
Por lo tanto, parece improbable que el destino esté predeterminado. Pues de otra manera Dios sería el responsable no solo del bien, sino también del mal, que hay en el mundo. Y entonces Dios sería bueno y malo a la vez. O tal vez, solo neutral en su concepción ética. O simplemente no existe en la forma que nosotros lo imaginamos.
Y aquí nos tropezamos nuevamente con la permanente piedra que estorba en nuestro camino.
¿ Que es el bien, y que el mal.?
Cuando hay una guerra, los soldados de cada bando se consideran los buenos, y suponen que los del otro bando son los malos. Por lo tanto si Dios es bueno, debe estar de nuestro lado.
Traigo a colación, el dicho español:
" Llegaron los Sarracenos,
y nos molieron a palos,
pues Dios protege a los malos,
cuando son mas, que los buenos."

Es por ello, que al tocar el tema de la Oración, debemos ser cautos al suponer que sabemos que es el bien  y  el mal.  Tal vez si dejamos a Dios decidir este asunto,  será mejor.
Pues bien, pasemos ahora, a ver el tema de la Oración.
 
LA ORACIÓN:
Hay varios tipos de Oración, los cuales a continuación describo:
En primer término, la mas perfecta y en último, la mas imperfecta ( Pero la mas socorrida.)
 
1- La comunicación con Dios, para entregarse a su voluntad.
2- La oración para estar en comunión con Él.
3- La oración de adoración y agradecimiento.
4- La oración para pedirle un favor o un milagro.
5- La oración para pedirle que cambie su voluntad. Y haga lo que nosotros creemos que es lo bueno.
6- la oración para pedirle que haga un daño a otros. ( Porque yo soy bueno, y los demás malos.)

En el semanario " Prayer and Action Weekly News ", de Iowa, de 1994 , Un artículo dice así:
"¿ Puedes unirte a mí, para rogar a Dios, que queme la sede de --- Planificación Familiar, en Des Moines, de manera que no parezca intencionado, y los investigadores deban atribuirlo a un milagro.?"
Si analizamos los tres primeros tipos de oración, caemos en cuenta que cumplen su cometido de comunicación con Dios, y que no buscan directamente ningún cambio en las leyes naturales o los acontecimientos futuros.
Esta es la oración de los santos. Cristo practicó la primera, al someterse por entero a la voluntad de Dios Padre. Por otra parte, esta oración es el medio ideal para prepararnos a la vida del mundo futuro.
Sin embargo lo que Jesús de Nazaret nos enseñó a nosotros:  " El padre nuestro" , es una oración que mezcla los tres primero tipos, con un poco del tipo no 4.  ( Danos el pan de cada día, y líbranos del mal. )
Por otra parte, las oraciones de los incisos 4 y 5, sí requieren de alteraciones de los eventos normales, o de las leyes de la naturaleza, para verse satisfechas.
Este tipo de oración de petición, es el mas socorrido por todo el mundo.
Oramos para pedir. Porque para nosotros la existencia de Dios tiene como función primaria, nuestra protección. Y la satisfacción de nuestros deseos y necesidades.

Entramos ahora en el tema de los milagros.
Estos son de cuatro tipos fundamentales:
a- El milagro clásico, que consiste en modificar las leyes de la naturaleza por intervención Divina, o por mediación de los santos.
Como ejemplo, tenemos: El resucitar muertos. Hacer curaciones físicas imposibles, como lograr que me salga una mano nueva, cuando la primera ha sido amputada. Detener el sol, para hacer mas largo un día. Convertir el agua en vino. Abrir las aguas de los mares, para que pase el pueblo de Dios, etc.
b- El milagro psicosomático, o pseudo-milagro: Consiste en que una persona o grupo de ellas, crea que algo sobrenatural ha sucedido. Que se sienta aliviado, que el agua le sepa a vino, etc.
c- Las visiones, apariciones, e inspiraciones.
d- El milagro de alterar el transcurso de los acontecimientos. Para lograr algo a futuro, que parece improbable, pero que puede suceder sin romper las leyes naturales.
Que mi hijo sane. Que yo saque mejores calificaciones,  Que consiga trabajo, Que se acabe esta guerra. La chica que quiere conseguir novio, etc.
 
Pasemos ahora a analizar estos tipos:
1- El milagro clásico, es el que aparece en la Biblia, atribuido a los profetas, el Mesías y los apóstoles.  Se supone la intervención directa de Dios, Y en la actualidad ya no ocurre.
Discutir sobre estos milagros es infructuoso, pues dado que son asunto de credo, y ahora no se presentan para analizarlos. El tratar de analizarlos sería caer en discusiones bizantinas. Por ello, los dejamos a un lado, en este ensayo.
 
2- El segundo tipo : Pseudo-milagro, de características psicosomáticas.
Se da frecuentemente cuando la fe del creyente es grande y la personalidad de quien actúa como intermediador entre él y Dios es impresionante.
Este tipo de alteración ficta de las leyes naturales, puede suceder dentro del marco de cualquier religión, o en el mundo laico.
Recordemos la enfermedad del rey.

En la edad media, el rey tenía la obligación de curar ciertas enfermedades a sus súbditos. Y lo hacía tocando la mano de estos. El porcentaje de curaciones era elevado.

En nuestra religión católica tenemos un gran apetito por este tipo de milagros. De hecho su existencia constituye el motivo mas importante para la permanencia de los ignorantes, dentro de la fe.

Esta costumbre, está muy arraigada. Y viene unida con el deseo de crear y venerar santos, y la adoración a imágenes y reliquias milagrosas.

Es lamentable que la jerarquía, halla no solo tolerado, sino auspiciado este estilo de visualizar la religión. De manera que ahora, forma parte esencial de la epistemología, de la teológica católica tradicional.

De hecho, para poder beatificar un santo, es necesario la comprobación de al menos, dos milagros.

Pero nos topamos con el fenómeno, de que a medida que la razón desplaza a la superstición, los milagros se tornan en meros milagritos.

Tienen estos pseudomilagros, la característica de lograr un evento que parece mágico, pero que desde luego, puede lograrse mediante la sugestión, el hipnotismo, o la histeria colectiva.

Nunca se logran cosas realmente imposibles, como hacer que un miembro mutilado reaparezca, o que un objeto inanimado cobre vida y movimiento.

Pero estos milagros psicosomáticos, son los que se presentan comúnmente, en la vida de los creyentes.

Ya no se ve que se abran las aguas del mar rojo, o que Lázaro se levante de la tumba. Ahora nos conformamos con meras sensaciones psicosomáticas. ( Como oír hablar en lenguas. )

Para la beatificación de Pío lX, fue necesario negociar un par de milagros. El mas importante fue la curación de una rodilla que no sanaba, según el testimonio de una monja.

De plano, que bajo hemos caído.  Hasta Yo puedo hacer un mejor milagro.  Y desde luego, El niño Fidencio   también.

 

3- Las apariciones y visiones

Forman estas, el  tercer tipo de milagro. Se refiere a visiones de inspirados. Es generalmente relativo a apariciones de la virgen María, visiones de ángeles y demonios, etc.
Este tipo de milagro, es considerado con gran escepticismo por el mundo científico.
Pues está por un lado, la posible deshonestidad del inspirado. Y por otra, el efecto de distorsión psíquica del sujeto, causada por una endoctrinación excesiva, o simple enfermedad mental.
Este caso es mas desconfiable, cuando se presenta junto a elementos de dominación religiosa, o de capitalización económica del fenómeno.
En 1917, en Fátima, Portugal, se apareció la virgen y mostró su cólera por la sustitución del gobierno confesional, por uno secular.
Parece que en esa ocasión, la aparición tenía tintes marcadamente políticos.
En Garabandal, España, se apareció en 1961, y amenazó con el fin del mundo si no se respetaban las políticas religiosas conservadoras.
( ver: Milagros de Fátima  )
( ver. Milagros de Lourdes. )
Cuando se mezcla el mito con la religión, ésta pierde la seriedad que debe acompañarla,  y se transforma en mera superstición.
Esto no niega desde luego, la posibilidad de la existencia de estos milagros. Pero como su comprobación depende únicamente del testimonio del inspirado, la descartamos como elemento a analizar en este ensayo.     ( Para no perder el tiempo. )
 
4- Por último, nos topamos con un tipo de milagro diferente,  y que nos proporciona elementos bastante mas sólidos de su comprobación y estudio. La modificación del curso probable de los acontecimientos, por efecto de la oración.
En la actualidad se llevan a cabo estudios en clínicas de enfermos desahuciados, y se ha comprobado que el índice de recuperación es substancialmente mayor en el caso de pacientes que reciben apoyo de oración, que en  caso contrario.
Desde luego que falta mucho por analizar, especialmente para descartar el efecto placebo.
Sin embargo, todo parece indicar que existe una relación directa entre la oración y la modificación, aunque sea parcialmente, de algunos acontecimientos naturales en el futuro cercano.
No es fácil comprobar que probabilidad que tengo yo, de conseguir un mejor trabajo, si se lo pido a Dios.
Pero lo que parece real,  es que con la ayuda de la oración, puedo alterar las fuerzas psicológicas que hay dentro de mí. Y con este soporte, tengo mejor oportunidad de lograrlo.
Que puedo sanar mas rápidamente, que puedo modificar mi sensación de seguridad personal. Apartarme de los vicios, adquirir mayores virtudes y mejorar mi esquema ético y moral. Con la ayuda de la oración, es cosa cierta.
 La fe mueve montañas.
Aquí cabe la pregunta. ¿ Cual es la causa,  y cual es el efecto. ?
Pero independientemente de cual sea, la oración es una estupenda herramienta de mejoramiento personal. Y desde luego, la mas perfecta, para comunicarnos con Dios.
En este sentido, es importante mencionar que la comunicación con Dios es algo que se siente, y que la mayoría de los iluminados puede avalar. Y sería muy aventurado descartar a priori su existencia. 
Pero desde luego, la oración no es la mera repetición de una fórmula, o la observación de un rito. La oración es una manera de vida. La interiorización en nuestro propio subconsciente, para enlazar  nuestros pensamientos con el Creador.
En este sentido, debo comentar mis apreciaciones personales:

Yo he observado,  que quienes creen en Dios y practican la oración, tienen un esquema moral mas sano. Que es superior al relativismo moral, que nos proporciona la ética. 

Que se muestran mas firmes ante la adversidad, que soportan con estoicismo los reveses, se sienten mas seguros de sí mismos, y viven la vida apaciblemente.
Excepto cuando caén en el fanatismo, la soberbia o  la intolerancia. Lo cual sucede frecuentemente.
En este último caso, se presenta el reverso de la medalla. Las personas se vuelven hostiles y amargadas. Y se consideran  iluminadas, poseedoras de la única verdad, y con el mandato y obligación, de evangelizar a todos los que les rodean. Convirtiendose en pesada carga para el resto de los mortales.
Pero quienes practican el mensaje de su religión, con humildad. Y buscan la comunicación con su Creador, dejando a los demás vivir en paz su propia existencia,  se ven mas felices. Pues no tienen dudas en el derrotero de su vida. Y la sensación de protección y armonía que les brinda la seguridad de su credo, es incuestionable.
Aunque eso no garantice de ninguna manera, que estén en lo cierto.  Lo cual es en última escencia, algo intrascendente.

Continuando con el tema. No puedo dejar en el tintero otro asunto importante:
¿ A quien dirigimos nuestras plegarias.?
Desde luego, que la forma mas efectiva es comunicarse directamente, con Dios Padre.
Sin embargo, es práctica común,  buscar una intermediación, para no tener que tocar la majestuosa puerta del Creador. Y porque a pesar de las enseñanzas del Mesías, la jerarquía católica ha promocionado una serie de intermediadores espirituales. Y que supone además que esa jerarquía eclesiástica, es mediadora entre el ser humano, y Dios.
Una tesis difícil de demostrar, pero que se ha hecho endémica en nuestro medio.
Si vemos el panorama desde afuera, nos parecerá risible que un padre tenga que recurrir al hermano mayor, para comunicarse con el menor.
Sin embargo todo el esquema institucional Judío y Cristiano,  se finca en esa hipótesis.
Siguiendo este símil, nosotros los católicos recurrimos, a Jesucristo, para comunicarnos con el Padre. De esta manera sentimos  mas accesible la comunicación.
( Ver: Teología del Cristianismo. )
También recurrimos a la madre de Jesús,  a los santos  y a los ángeles. ( Y en México,  a la virgen de Guadalupe y  al niño Fidencio. )
La veneración a la virgen es muy socorrida en el mundo católico, y en México es mandatoria. Recordemos que la independencia de nuestro país se hizo al grito de: " Viva la virgen de Guadalupe, mueran los gachupines."
Gachupines= Españoles.
Y  en idioma árabe antiguo: Guadalupe
-- Guad =  Río
-- Al = el ó la
-- Lupe = Mujeres
Guadalupe = Río de las mujeres.
( Guad-al-Kbr= el gran río,    Guad-al-ajara= río de la basura,      Guad-al canal, etc.)
Nota: ( El autor es aficionado a las etimologías arábicas del español. Pero no he podido conseguir un diccionario español-Árabe)
¿ Y cuando nació la costumbre de la veneración a María, la madre del Dios hijo.?
Durante los primeros tres siglos del cristianismo, esta práctica no existió.
Fue implementada por los santos padres de la iglesia, en el siglo lV, como un complemento a la teología patrística. Principalmente para cubrir el tema del rechazo  hacia  la sexualidad femenina. 
El documento mas importante para avalar esta costumbre es el evangelio de Mateo, en el que se describe la inmaculada concepción de María, y el nacimiento de Jesús de una madre virgen. Esta tesis implica que la relación sexual es impura, y la impureza se manifiesta principalmente en el cuerpo de la mujer. Y la consecuencia es la transmición del pecado original, a travez del sexo.
( ver: teología Patrística .)
El asunto de los santos es diferente, y menos complicado.
Hasta el reinado del Papa Juan XV, en 993 D.C., la selección de los santos se hacía de una manera muy informal. Generalmente por aclamación popular.
En 1634, el Papa Alejandro lll, decretó que era atribución papal, seleccionar a los santos. Con ello se crearon las elaboradas normas que existen, aún en esta fecha.
Este procedimiento es muy complicado y pintoresco,  y será motivo de adición al presente ensayo, en un futuro.
Solo cabe decir, que también se han dado de baja a algunos santos.
En el año de 1,972, el papa Pablo Vl, eliminó 200 santos del santoral, por motivo de  no haber existido. 

Este es el caso de: Pablo el ermita; Maurus, Prisca, Domitila, Susana, Sabina, Los doce hermanos, Cristóbal, Bárbara, Valentín,  etc.

En ocaciones, los nombres de los supuestos santos, no eran mas que traducciones de los dioses paganos:

Diosa Victoria = santa victoria

Osiris= santa Onofria

Cherón= san Cesarino

Apolo= san Apolinar

Marte= san Martín

etc, etc,

Pero el caso mas patético, es el de las santas:  " Perpetua y Felícitas. "

El copista del santoral, se entusiasmó mucho con su trabajo e incluyó estos nombres al traducir del documento original en latín. El cual terminaba con la frase: " Perpetua felíctas ", que significa felicidad perpetua. Y era la despedida del autor del documento original.
Pero con  San Nicolás de Bari, el asunto es diferente:
En el año de 1087, llegaron a la ciudad de Bari, marineros con el cuerpo del recién difunto Obispo  Nicolás, de Asia menor.
En esta ciudad, se dió sepultura al cuerpo del venerable varón. Que pronto se consideró santo y protector de los barcos encallados,  y de las chicas sin dote. ( Otros barcos encallados. )
Para construir su tumba, se contrataron artesanos árabes, quienes edificaron un hermoso mausoleo con un precioso piso, recubierto con ricas figuras y ornamentos.
En el siglo XlX, se descubrió algo muy desagradable. Las figuras que adornaban el piso mencionado, tenían inscripciones en lengua arábiga, que decían:
" Solo Alá es grande, y Mahoma su profeta. "
Una broma de mal gusto,  por parte de los constructores  del siglo Xl.
Esto agravó la situación que ya tenía este santo,  con el Vaticano. Pues se veía con desagrado la fama que había adquirido, como Santa Claus, en los países anglosajones. O como Santaclós, en los latinos.
Además su presencia opacaba las celebraciones de navidad, pues se le festejaba en el solsticio de invierno.  Fecha reservada para el natalicio de Jesús.
Por ello, se le dio de baja del santoral, en el año de 1969.
Esto último, nos muestra lo riesgoso que es, confiar en que los santos se mantengan en servicio activo, por siempre.

Ver: la versión oficial de la Iglesia católica sobre san Nicolás de Bari.

ver: Santaclós en Monterrey.

En fecha próxima, incluiré el asunto de la beatificación de Pío lX, y Juan XXlll.


Pero antes de ello, les pregunto:  ¿ Saben Ustedes, porqué Santaclós, se ríe así:  Jo, Jo, Jo ?

Le causan gracia, las cartitas que le envían los niños pobres:

 " Un trenecito eléctrico, unos patines y una bicicleta mongús." Jo, Jo, Jo.    ! Confórmate con una pelota.!

" Una muñeca que hable, un hornito eléctrico para cocinar." Jo, Jo, Jo.    ! Una escoba es suficiente. !

! Carajo !, Santaclós,  viejo roñas. Que mal te ves. Por eso te botaron del santoral.

 Seguramente estabas echando a perder a los demás santos. Hasta  el beato Pío lX, se sentía avergonzado. 

( Carajo: Despedir con malos modos.-- Diccionario de la Real Academia, de la lengua Española. )

Continuando con tema de la Oración.
Primero desde el punto de vista formal:
Desde esa óptica, nosotros consideramos que la oración, son los  rezos y plegarias.   
Y el artificio mas socorrido del ritual, es el uso de repeticiones semi hipnóticas, de cantos, frases y oraciones.
Los rosarios son un buen ejemplo de ello.
Yo me pregunto lo siguiente:
Si uno ya hizo profesión de fe, en un momento,  ¿ Que objeto tiene hacer múltiples repeticiones de la misma oración? . ¿ Acaso Dios está sordo, o necesita que lo despertemos de su sueño. ?
( Observación: el rosario no es invento cristiano. Es musulmán. )
Esto, desde luego, tiene un objetivo. Dar forma al ritual.  Adormecer el conciente, para crear recuerdos permanentes en el subconsciente. Mismos que solidifican la fe en un credo particular.
Debo informarles que estos rituales, no son un buen mecanismo para la comunicación con el Creador. Existen otros procedimientos mas eficaces y expeditos. Sobre todo, los que van acompañados de acciones humanitarias.
 
A continuación analicemos antropológicamente la oración:
La humanidad desde hace mas de un millón de años, comprendió sus limitaciones y sintió la necesidad de modificar las fuerzas de la naturaleza. 

Recurrió para ello a la oración, para comunicarse con las fuerzas espirituales que gobernaban el universo conocido. Y para convencer a los dioses que modificaran su actuación.  Ofreciéndoles a cambio sacrificios y alabanzas.

Una vez que el hombre optó por el monoteísmo, la oración se dirigió hacia el Dios Judeo cristiano, el cual nosotros consideramos como único, y verdadero.

Y ahora nosotros, después de mirar la historia de la oración, nos preguntamos: ¿Porque adoramos a Dios.?
Y el cuestionamiento nos encamina a la misma respuesta que el hombre de Neandertal y de Crö Magnón, se dieron en su oportunidad.
Porque Dios es todopoderoso y puede hacer con nosotros, lo que le plazca.
Si no fuese así, no perderíamos nuestro tiempo en la oración.
Pero aparece ahora, un grave escollo.
Si vemos los huesos de los hombres prehistóricos, caemos en cuenta que la mayor parte de ellos murieron de muertes violentas. Y que su vida fué muy miserable. Y al lado de los restos encontramos amuletos y objetos de adoración.
Entonces, la adoración a los dioses se hacía, a pesar de la indiferencia de estos últimos. 
En el caso de los aztecas, la adoración a huitzilopoztli y la inmolación de víctimas humanas, era enfocada a aplacar la ira de la deidad. Se adoraba la fuerza, sin importar la conceptualización ética y moral del Dios.
En ese sentido, es lo mismo que adorar a Satanás, si éste tuviese mas poder que Dios. Y si así fuese, entonces lo que consideramos hoy bueno, sería lo malo. Y viceversa.
Con eso caemos en cuenta, que durante la mayor parte de la historia humana, la oración tenía como justificante el mero poder divino. Y en ello no intervenía en absoluto la virtud de la bondad  Divina.
Un aspecto importante de la religión cristiana ( Y también la musulmana y el judaísmo moderno ), es la integración dentro de la oración, del concepto de la bondad Divina.
No se adora a Dios solo porque es todopoderoso. Se le adora porque también, es bueno. 
 ! Pero que pasó !,  ¿ No quedamos que no podíamos definir sin ambages, el bien y el mal. ?
Suponer que el bien es lo que Dios quiere ( y que nos define a través de la iglesia ) , es volver al punto de partida, y adorar a Dios, solo porque es Todopoderoso. Pues es Él, quien define lo bueno y lo malo.
Parece que se ha formado un círculo vicioso, y la única manera de romperlo, es suponer que la voluntad Divina es buena, no solo porque así lo dispone Ella, sino porque está de acuerdo con mi fin último.
Porque yo, en última instancia, formo parte de esa Deidad. O al menos estoy integrado en el designio por Él establecido. Que el cumplimiento de su Voluntad, será lo que en última instancia me acarreará la felicidad.   Aunque de momento, yo no lo comprenda plenamente. 

( Ver la desiderata de la felicidad. ) 

 

Y ahora, debo incluir un adendum.


¿ Sirve de algo la oración.?  

Veamos: Si somos racionales, y admitimos que la interpretación de Dios del cristianismo, es reconocida solo por una cuarta parte de la humanidad. Y que esta visión tiene solo 2,000 años de existencia. Y por otra parte, el ser humano ha existido como tal, al menos 100,000 años. De acuerdo a la ley de las probabilidades, es remoto que nuestra concepción de Dios, sea la correcta. O al menos la única correcta. 

Y toda la inmensa maraña de nimiedades, que hemos creado alrededor de este concepto, carece de fundamento. Y este último argumento se refuerza con el hecho de que a medida que investigamos, nos topamos con que mucho de lo escrito en los libros sagrados, no es cierto.

Parece que la conclusión es, que la oración a nuestro dios, no deberá ser nada efectiva.

Sin embargo, el asunto no es tan simple.

En primer lugar, porque la oración tiene una doble finalidad.

La primera es la comunicación con Dios. Y la segunda, el perfeccionamiento espiritual del creyente.

El segundo de los argumentos es válido igualmente, si le rezamos a Alá, a Krisna, a Zoroastro, a Yahvé, o a Jesús. O simplemente a un tronco que se oculta en la bruma de los bosques. En todos los casos, el fortalecimiento espiritual, y emocional será el resultado de la oración.

Y esto, desde luego, desacredita parcialmente la antipatía que yo siento por la adoración de reliquias y santerismos. Puesto que el perfeccionamiento espiritual del creyente, es innegable, aún en esos casos.

Por otro lado, el primer tópico es mas difícil de justificar.

Realmente nos comunicamos con Dios, cuando le rezamos a un santo, o a Krisna, al sol, al niño Fidencio, o al oso de las praderas.

Desde luego que sí.

No olvidemos que lo oración es un canal de dos vías. Y si Dios existe, Él estará al tanto de quienes lo llaman. A pesar de lo disímil de los objetos venerados.

Desde luego, solo si Dios existe. 

Y yo creo que Él existe.

FIN
Raúl Cadena Cepeda.
Mayo 2001

Bibliografía:
Vatican Facts.-----------------------------Nino Lo Bello
El Mundo y sus demonios--------------Karl Sagán
Historia de Dios.---------------------------Karen Armstrong.
When God becomes a drug------------Father:  Leo Boot.
Crónica de los papas--------------------Marxwell Stuart. 
Misticismo y lógica (La oración del hombre libre) ---- Sir Bertrand Russell
Mefistófeles.--------------------------------El doctor Fausto

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La Oración y los Milagros.

Este ensayo lo he preparado, después de meditar largo tiempo sobre su contenido. De haber revisado desde un punto de vista crítico, los testimonios sobre estos temas. Y de haber tomado en cuenta mis experiencias personales al respecto.
Desde luego, que no pretendo afirmar que tengo la plena seguridad de estar en lo cierto.
Remito al lector al lema de esta página: " Ubi dubium ibi libertas":  Solo donde hay duda, hay libertad.
Y desde esa óptica presento este tema. Sé que cada cual debe tener su propia apreciación sobre este asunto.

Entrando en materia, vemos que la oración es la piedra angular de la religión
( religión = Unión con Dios.)
Y para considerar el valor de la oración y la posibilidad de los milagros, debemos dar por sentada la existencia de Dios.
Quien no crea en su existencia, debe omitir esta lectura por innecesaria, y pasar hasta donde dice:       " Fin. "
Como despedida para los que abandonan la lectura de este ensayo, debo confesarles que no tengo ningún elemento de juicio, para decirles que están equivocados.
Pero quienes damos por segura la existencia Divina, nos conviene saber si existe algún medio de comunicación con Ella.
( Nótese que a veces uso el masculino y a veces el femenino. Para beneplácito de las feministas.)  Lo cual es irrelevante, dado que Dios no tiene sexo.
Desde luego que si nuestra apreciación de Dios, es de una fuerza impersonal que llena el universo, a manera de un éter. O si la concepción que le damos es de un Dios que creó el universo, pero que lo ha abandonado a su suerte, sin intervenir nuevamente en el, no es necesario que continuemos con esta lectura, pues para todo fin práctico es como si Dios no existiese.
Lo anterior porque a nosotros nos interesa el efecto que tiene sobre nuestro futuro la existencia del Dios, y no la mera especulación metafísica de su identidad.
Supongo ahora, que quienes continúan leyendo esto, creen que Dios existe, y que tiene el poder y quizá la voluntad de modificar el futuro. También creen que existe para los humanos, la vida del mundo futuro.  No porque sea imprescindible la vida del mas allá, para que Dios exista.
De hecho, durante la mayor parte de su existencia, la religión judía dudó de la existencia del mundo futuro, para los humanos. Especialmente los saduceos así lo consideraban.
Sin embargo, dada la brevedad de la vida del hombre en este planeta, y el aparente desinterés de Dios en los asuntos humanos, es de suponerse que en la vida del mundo futuro es donde se cumplen los designios divinos. Lo cual es una mera suposición desde luego. Pero los cristianos, así lo creemos.
Y antes de tocar el tema de la comunicación con Dios, se nos presenta un grave escollo.
Hay una importante disyuntiva en las concepciones del Universo y del tiempo,  que debemos tomar en cuenta.
Todos sabemos que no es posible alterar el pasado ( Excepto en los libros de mitología y de historia.)
Pero, ¿ Es posible alterar el futuro.?    A primera vista parece lógico,  y factible.
Pero no será acaso, que todas las acciones nuestras, y de los objetos animados ya estén predestinadas. Que estemos viviendo como en un film, donde los guiones son inalterables.

Al respecto te menciono una anécdota que es popular en la cultura Islámica.
- Una mañana, un hombre que paseaba por el campo, se encontró con un extraño personaje.
Al mirarlo con detenimiento se percató que era la muerte.
La muerte por otra parte, se veía muy asombrada de toparse con ese hombre, y le dijo lo siguiente:       " Hoy en la tarde vendré por tí ".    Acto seguido desapareció.
Asustado nuestro personaje fue a ver al sultán, y le dijo: " La muerte me va a llevar hoy en la tarde. Préstame tu caballo mas veloz, para escapar de ella. Me iré a Bagdad y ahí me ocultaré hasta mañana. De esta manera burlaré su propósito. "
El sultán le prestó su mejor corcel, pero no se quedó nada conforme con los acontecimientos. Y mandó llamar a la muerte. Le dijo: " ¿ Porqué has asustado a mi amigo.? "
La muerte le respondió. " Yo no lo he asustado. Solo me he sentido sorprendida porque lo encontré hoy en la mañana aquí en Damasco. Y hoy mismo en la tarde, tengo una cita con él, en Bagdad." ----

En el siglo XVll, durante la era de la ilustración, varios filósofos se sintieron atraídos por la teoría del maquinismo, según la cual, conociendo las fuerzas que gobiernan los cuerpos, se puede pronosticar la forma y posición futura de los mismos. De ello deducían que el futuro estaba predestinado en función del pasado y las leyes mecánicas. Esta teoría cayó totalmente en desuso al inicio del siglo XX, por lo simplista de sus postulados. ( Aunque no se ha rebatido, desde el punto de vista epistemológico. )
Pero lo que no se ha podido asegurar aún hoy, es si existe un universo que se mueve en forma arbitraria, o si su futuro está de alguna manera predestinado.
Además, ¿Como cabremos nosotros en un universo predestinado ?. El libre albedrío no podría existir, dado que si nuestras acciones son libres y por lo tanto aleatorias, alterarían sensiblemente el universo que nos rodea, creando una situación no predecible.
Pero. ¿ Son realmente libres nuestras acciones. Dependen de nuestra voluntad ?.  O sin querer también nosotros jugamos involuntariamente un rol inmutable.
Esto parece posible desde el punto de vista de que, si Dios creó el Universo, debió haber planeado también su destino, y el de sus criaturas vivientes.
Pero por otro lado, Esto nos coloca en un mundo maquinista, que nos libera de toda responsabilidad moral. No solo de nuestras acciones, sino también de nuestro futuro.
Por lo tanto, parece improbable que el destino esté predeterminado. Pues de otra manera Dios sería el responsable no solo del bien, sino también del mal, que hay en el mundo. Y entonces Dios sería bueno y malo a la vez. O tal vez, solo neutral en su concepción ética. O simplemente no existe en la forma que nosotros lo imaginamos.
Y aquí nos tropezamos nuevamente con la permanente piedra que estorba en nuestro camino.
¿ Que es el bien, y que el mal.?
Cuando hay una guerra, los soldados de cada bando se consideran los buenos, y suponen que los del otro bando son los malos. Por lo tanto si Dios es bueno, debe estar de nuestro lado.
Traigo a colación, el dicho español:
" Llegaron los Sarracenos,
y nos molieron a palos,
pues Dios protege a los malos,
cuando son mas, que los buenos."

Es por ello, que al tocar el tema de la Oración, debemos ser cautos al suponer que sabemos que es el bien  y  el mal.  Tal vez si dejamos a Dios decidir este asunto,  será mejor.
Pues bien, pasemos ahora, a ver el tema de la Oración.
 
LA ORACIÓN:
Hay varios tipos de Oración, los cuales a continuación describo:
En primer término, la mas perfecta y en último, la mas imperfecta ( Pero la mas socorrida.)
 
1- La comunicación con Dios, para entregarse a su voluntad.
2- La oración para estar en comunión con Él.
3- La oración de adoración y agradecimiento.
4- La oración para pedirle un favor o un milagro.
5- La oración para pedirle que cambie su voluntad. Y haga lo que nosotros creemos que es lo bueno.
6- la oración para pedirle que haga un daño a otros. ( Porque yo soy bueno, y los demás malos.)

En el semanario " Prayer and Action Weekly News ", de Iowa, de 1994 , Un artículo dice así:
"¿ Puedes unirte a mí, para rogar a Dios, que queme la sede de --- Planificación Familiar, en Des Moines, de manera que no parezca intencionado, y los investigadores deban atribuirlo a un milagro.?"
Si analizamos los tres primeros tipos de oración, caemos en cuenta que cumplen su cometido de comunicación con Dios, y que no buscan directamente ningún cambio en las leyes naturales o los acontecimientos futuros.
Esta es la oración de los santos. Cristo practicó la primera, al someterse por entero a la voluntad de Dios Padre. Por otra parte, esta oración es el medio ideal para prepararnos a la vida del mundo futuro.
Sin embargo lo que Jesús de Nazaret nos enseñó a nosotros:  " El padre nuestro" , es una oración que mezcla los tres primero tipos, con un poco del tipo no 4.  ( Danos el pan de cada día, y líbranos del mal. )
Por otra parte, las oraciones de los incisos 4 y 5, sí requieren de alteraciones de los eventos normales, o de las leyes de la naturaleza, para verse satisfechas.
Este tipo de oración de petición, es el mas socorrido por todo el mundo.
Oramos para pedir. Porque para nosotros la existencia de Dios tiene como función primaria, nuestra protección. Y la satisfacción de nuestros deseos y necesidades.

Entramos ahora en el tema de los milagros.
Estos son de cuatro tipos fundamentales:
a- El milagro clásico, que consiste en modificar las leyes de la naturaleza por intervención Divina, o por mediación de los santos.
Como ejemplo, tenemos: El resucitar muertos. Hacer curaciones físicas imposibles, como lograr que me salga una mano nueva, cuando la primera ha sido amputada. Detener el sol, para hacer mas largo un día. Convertir el agua en vino. Abrir las aguas de los mares, para que pase el pueblo de Dios, etc.
b- El milagro psicosomático, o pseudo-milagro: Consiste en que una persona o grupo de ellas, crea que algo sobrenatural ha sucedido. Que se sienta aliviado, que el agua le sepa a vino, etc.
c- Las visiones, apariciones, e inspiraciones.
d- El milagro de alterar el transcurso de los acontecimientos. Para lograr algo a futuro, que parece improbable, pero que puede suceder sin romper las leyes naturales.
Que mi hijo sane. Que yo saque mejores calificaciones,  Que consiga trabajo, Que se acabe esta guerra. La chica que quiere conseguir novio, etc.
 
Pasemos ahora a analizar estos tipos:
1- El milagro clásico, es el que aparece en la Biblia, atribuido a los profetas, el Mesías y los apóstoles.  Se supone la intervención directa de Dios, Y en la actualidad ya no ocurre.
Discutir sobre estos milagros es infructuoso, pues dado que son asunto de credo, y ahora no se presentan para analizarlos. El tratar de analizarlos sería caer en discusiones bizantinas. Por ello, los dejamos a un lado, en este ensayo.
 
2- El segundo tipo : Pseudo-milagro, de características psicosomáticas.
Se da frecuentemente cuando la fe del creyente es grande y la personalidad de quien actúa como intermediador entre él y Dios es impresionante.
Este tipo de alteración ficta de las leyes naturales, puede suceder dentro del marco de cualquier religión, o en el mundo laico.
Recordemos la enfermedad del rey.

En la edad media, el rey tenía la obligación de curar ciertas enfermedades a sus súbditos. Y lo hacía tocando la mano de estos. El porcentaje de curaciones era elevado.

En nuestra religión católica tenemos un gran apetito por este tipo de milagros. De hecho su existencia constituye el motivo mas importante para la permanencia de los ignorantes, dentro de la fe.

Esta costumbre, está muy arraigada. Y viene unida con el deseo de crear y venerar santos, y la adoración a imágenes y reliquias milagrosas.

Es lamentable que la jerarquía, halla no solo tolerado, sino auspiciado este estilo de visualizar la religión. De manera que ahora, forma parte esencial de la epistemología, de la teológica católica tradicional.

De hecho, para poder beatificar un santo, es necesario la comprobación de al menos, dos milagros.

Pero nos topamos con el fenómeno, de que a medida que la razón desplaza a la superstición, los milagros se tornan en meros milagritos.

Tienen estos pseudomilagros, la característica de lograr un evento que parece mágico, pero que desde luego, puede lograrse mediante la sugestión, el hipnotismo, o la histeria colectiva.

Nunca se logran cosas realmente imposibles, como hacer que un miembro mutilado reaparezca, o que un objeto inanimado cobre vida y movimiento.

Pero estos milagros psicosomáticos, son los que se presentan comúnmente, en la vida de los creyentes.

Ya no se ve que se abran las aguas del mar rojo, o que Lázaro se levante de la tumba. Ahora nos conformamos con meras sensaciones psicosomáticas. ( Como oír hablar en lenguas. )

Para la beatificación de Pío lX, fue necesario negociar un par de milagros. El mas importante fue la curación de una rodilla que no sanaba, según el testimonio de una monja.

De plano, que bajo hemos caído.  Hasta Yo puedo hacer un mejor milagro.  Y desde luego, El niño Fidencio   también.

 

3- Las apariciones y visiones

Forman estas, el  tercer tipo de milagro. Se refiere a visiones de inspirados. Es generalmente relativo a apariciones de la virgen María, visiones de ángeles y demonios, etc.
Este tipo de milagro, es considerado con gran escepticismo por el mundo científico.
Pues está por un lado, la posible deshonestidad del inspirado. Y por otra, el efecto de distorsión psíquica del sujeto, causada por una endoctrinación excesiva, o simple enfermedad mental.
Este caso es mas desconfiable, cuando se presenta junto a elementos de dominación religiosa, o de capitalización económica del fenómeno.
En 1917, en Fátima, Portugal, se apareció la virgen y mostró su cólera por la sustitución del gobierno confesional, por uno secular.
Parece que en esa ocasión, la aparición tenía tintes marcadamente políticos.
En Garabandal, España, se apareció en 1961, y amenazó con el fin del mundo si no se respetaban las políticas religiosas conservadoras.
( ver: Milagros de Fátima  )
( ver. Milagros de Lourdes. )
Cuando se mezcla el mito con la religión, ésta pierde la seriedad que debe acompañarla,  y se transforma en mera superstición.
Esto no niega desde luego, la posibilidad de la existencia de estos milagros. Pero como su comprobación depende únicamente del testimonio del inspirado, la descartamos como elemento a analizar en este ensayo.     ( Para no perder el tiempo. )
 
4- Por último, nos topamos con un tipo de milagro diferente,  y que nos proporciona elementos bastante mas sólidos de su comprobación y estudio. La modificación del curso probable de los acontecimientos, por efecto de la oración.
En la actualidad se llevan a cabo estudios en clínicas de enfermos desahuciados, y se ha comprobado que el índice de recuperación es substancialmente mayor en el caso de pacientes que reciben apoyo de oración, que en  caso contrario.
Desde luego que falta mucho por analizar, especialmente para descartar el efecto placebo.
Sin embargo, todo parece indicar que existe una relación directa entre la oración y la modificación, aunque sea parcialmente, de algunos acontecimientos naturales en el futuro cercano.
No es fácil comprobar que probabilidad que tengo yo, de conseguir un mejor trabajo, si se lo pido a Dios.
Pero lo que parece real,  es que con la ayuda de la oración, puedo alterar las fuerzas psicológicas que hay dentro de mí. Y con este soporte, tengo mejor oportunidad de lograrlo.
Que puedo sanar mas rápidamente, que puedo modificar mi sensación de seguridad personal. Apartarme de los vicios, adquirir mayores virtudes y mejorar mi esquema ético y moral. Con la ayuda de la oración, es cosa cierta.
 La fe mueve montañas.
Aquí cabe la pregunta. ¿ Cual es la causa,  y cual es el efecto. ?
Pero independientemente de cual sea, la oración es una estupenda herramienta de mejoramiento personal. Y desde luego, la mas perfecta, para comunicarnos con Dios.
En este sentido, es importante mencionar que la comunicación con Dios es algo que se siente, y que la mayoría de los iluminados puede avalar. Y sería muy aventurado descartar a priori su existencia. 
Pero desde luego, la oración no es la mera repetición de una fórmula, o la observación de un rito. La oración es una manera de vida. La interiorización en nuestro propio subconsciente, para enlazar  nuestros pensamientos con el Creador.
En este sentido, debo comentar mis apreciaciones personales:

Yo he observado,  que quienes creen en Dios y practican la oración, tienen un esquema moral mas sano. Que es superior al relativismo moral, que nos proporciona la ética. 

Que se muestran mas firmes ante la adversidad, que soportan con estoicismo los reveses, se sienten mas seguros de sí mismos, y viven la vida apaciblemente.
Excepto cuando caén en el fanatismo, la soberbia o  la intolerancia. Lo cual sucede frecuentemente.
En este último caso, se presenta el reverso de la medalla. Las personas se vuelven hostiles y amargadas. Y se consideran  iluminadas, poseedoras de la única verdad, y con el mandato y obligación, de evangelizar a todos los que les rodean. Convirtiendose en pesada carga para el resto de los mortales.
Pero quienes practican el mensaje de su religión, con humildad. Y buscan la comunicación con su Creador, dejando a los demás vivir en paz su propia existencia,  se ven mas felices. Pues no tienen dudas en el derrotero de su vida. Y la sensación de protección y armonía que les brinda la seguridad de su credo, es incuestionable.
Aunque eso no garantice de ninguna manera, que estén en lo cierto.  Lo cual es en última escencia, algo intrascendente.

Continuando con el tema. No puedo dejar en el tintero otro asunto importante:
¿ A quien dirigimos nuestras plegarias.?
Desde luego, que la forma mas efectiva es comunicarse directamente, con Dios Padre.
Sin embargo, es práctica común,  buscar una intermediación, para no tener que tocar la majestuosa puerta del Creador. Y porque a pesar de las enseñanzas del Mesías, la jerarquía católica ha promocionado una serie de intermediadores espirituales. Y que supone además que esa jerarquía eclesiástica, es mediadora entre el ser humano, y Dios.
Una tesis difícil de demostrar, pero que se ha hecho endémica en nuestro medio.
Si vemos el panorama desde afuera, nos parecerá risible que un padre tenga que recurrir al hermano mayor, para comunicarse con el menor.
Sin embargo todo el esquema institucional Judío y Cristiano,  se finca en esa hipótesis.
Siguiendo este símil, nosotros los católicos recurrimos, a Jesucristo, para comunicarnos con el Padre. De esta manera sentimos  mas accesible la comunicación.
( Ver: Teología del Cristianismo. )
También recurrimos a la madre de Jesús,  a los santos  y a los ángeles. ( Y en México,  a la virgen de Guadalupe y  al niño Fidencio. )
La veneración a la virgen es muy socorrida en el mundo católico, y en México es mandatoria. Recordemos que la independencia de nuestro país se hizo al grito de: " Viva la virgen de Guadalupe, mueran los gachupines."
Gachupines= Españoles.
Y  en idioma árabe antiguo: Guadalupe
-- Guad =  Río
-- Al = el ó la
-- Lupe = Mujeres
Guadalupe = Río de las mujeres.
( Guad-al-Kbr= el gran río,    Guad-al-ajara= río de la basura,      Guad-al canal, etc.)
Nota: ( El autor es aficionado a las etimologías arábicas del español. Pero no he podido conseguir un diccionario español-Árabe)
¿ Y cuando nació la costumbre de la veneración a María, la madre del Dios hijo.?
Durante los primeros tres siglos del cristianismo, esta práctica no existió.
Fue implementada por los santos padres de la iglesia, en el siglo lV, como un complemento a la teología patrística. Principalmente para cubrir el tema del rechazo  hacia  la sexualidad femenina. 
El documento mas importante para avalar esta costumbre es el evangelio de Mateo, en el que se describe la inmaculada concepción de María, y el nacimiento de Jesús de una madre virgen. Esta tesis implica que la relación sexual es impura, y la impureza se manifiesta principalmente en el cuerpo de la mujer. Y la consecuencia es la transmición del pecado original, a travez del sexo.
( ver: teología Patrística .)
El asunto de los santos es diferente, y menos complicado.
Hasta el reinado del Papa Juan XV, en 993 D.C., la selección de los santos se hacía de una manera muy informal. Generalmente por aclamación popular.
En 1634, el Papa Alejandro lll, decretó que era atribución papal, seleccionar a los santos. Con ello se crearon las elaboradas normas que existen, aún en esta fecha.
Este procedimiento es muy complicado y pintoresco,  y será motivo de adición al presente ensayo, en un futuro.
Solo cabe decir, que también se han dado de baja a algunos santos.
En el año de 1,972, el papa Pablo Vl, eliminó 200 santos del santoral, por motivo de  no haber existido. 

Este es el caso de: Pablo el ermita; Maurus, Prisca, Domitila, Susana, Sabina, Los doce hermanos, Cristóbal, Bárbara, Valentín,  etc.

En ocaciones, los nombres de los supuestos santos, no eran mas que traducciones de los dioses paganos:

Diosa Victoria = santa victoria

Osiris= santa Onofria

Cherón= san Cesarino

Apolo= san Apolinar

Marte= san Martín

etc, etc,

Pero el caso mas patético, es el de las santas:  " Perpetua y Felícitas. "

El copista del santoral, se entusiasmó mucho con su trabajo e incluyó estos nombres al traducir del documento original en latín. El cual terminaba con la frase: " Perpetua felíctas ", que significa felicidad perpetua. Y era la despedida del autor del documento original.
Pero con  San Nicolás de Bari, el asunto es diferente:
En el año de 1087, llegaron a la ciudad de Bari, marineros con el cuerpo del recién difunto Obispo  Nicolás, de Asia menor.
En esta ciudad, se dió sepultura al cuerpo del venerable varón. Que pronto se consideró santo y protector de los barcos encallados,  y de las chicas sin dote. ( Otros barcos encallados. )
Para construir su tumba, se contrataron artesanos árabes, quienes edificaron un hermoso mausoleo con un precioso piso, recubierto con ricas figuras y ornamentos.
En el siglo XlX, se descubrió algo muy desagradable. Las figuras que adornaban el piso mencionado, tenían inscripciones en lengua arábiga, que decían:
" Solo Alá es grande, y Mahoma su profeta. "
Una broma de mal gusto,  por parte de los constructores  del siglo Xl.
Esto agravó la situación que ya tenía este santo,  con el Vaticano. Pues se veía con desagrado la fama que había adquirido, como Santa Claus, en los países anglosajones. O como Santaclós, en los latinos.
Además su presencia opacaba las celebraciones de navidad, pues se le festejaba en el solsticio de invierno.  Fecha reservada para el natalicio de Jesús.
Por ello, se le dio de baja del santoral, en el año de 1969.
Esto último, nos muestra lo riesgoso que es, confiar en que los santos se mantengan en servicio activo, por siempre.

Ver: la versión oficial de la Iglesia católica sobre san Nicolás de Bari.

ver: Santaclós en Monterrey.

En fecha próxima, incluiré el asunto de la beatificación de Pío lX, y Juan XXlll.


Pero antes de ello, les pregunto:  ¿ Saben Ustedes, porqué Santaclós, se ríe así:  Jo, Jo, Jo ?

Le causan gracia, las cartitas que le envían los niños pobres:

 " Un trenecito eléctrico, unos patines y una bicicleta mongús." Jo, Jo, Jo.    ! Confórmate con una pelota.!

" Una muñeca que hable, un hornito eléctrico para cocinar." Jo, Jo, Jo.    ! Una escoba es suficiente. !

! Carajo !, Santaclós,  viejo roñas. Que mal te ves. Por eso te botaron del santoral.

 Seguramente estabas echando a perder a los demás santos. Hasta  el beato Pío lX, se sentía avergonzado. 

( Carajo: Despedir con malos modos.-- Diccionario de la Real Academia, de la lengua Española. )

Continuando con tema de la Oración.
Primero desde el punto de vista formal:
Desde esa óptica, nosotros consideramos que la oración, son los  rezos y plegarias.   
Y el artificio mas socorrido del ritual, es el uso de repeticiones semi hipnóticas, de cantos, frases y oraciones.
Los rosarios son un buen ejemplo de ello.
Yo me pregunto lo siguiente:
Si uno ya hizo profesión de fe, en un momento,  ¿ Que objeto tiene hacer múltiples repeticiones de la misma oración? . ¿ Acaso Dios está sordo, o necesita que lo despertemos de su sueño. ?
( Observación: el rosario no es invento cristiano. Es musulmán. )
Esto, desde luego, tiene un objetivo. Dar forma al ritual.  Adormecer el conciente, para crear recuerdos permanentes en el subconsciente. Mismos que solidifican la fe en un credo particular.
Debo informarles que estos rituales, no son un buen mecanismo para la comunicación con el Creador. Existen otros procedimientos mas eficaces y expeditos. Sobre todo, los que van acompañados de acciones humanitarias.
 
A continuación analicemos antropológicamente la oración:
La humanidad desde hace mas de un millón de años, comprendió sus limitaciones y sintió la necesidad de modificar las fuerzas de la naturaleza. 

Recurrió para ello a la oración, para comunicarse con las fuerzas espirituales que gobernaban el universo conocido. Y para convencer a los dioses que modificaran su actuación.  Ofreciéndoles a cambio sacrificios y alabanzas.

Una vez que el hombre optó por el monoteísmo, la oración se dirigió hacia el Dios Judeo cristiano, el cual nosotros consideramos como único, y verdadero.

Y ahora nosotros, después de mirar la historia de la oración, nos preguntamos: ¿Porque adoramos a Dios.?
Y el cuestionamiento nos encamina a la misma respuesta que el hombre de Neandertal y de Crö Magnón, se dieron en su oportunidad.
Porque Dios es todopoderoso y puede hacer con nosotros, lo que le plazca.
Si no fuese así, no perderíamos nuestro tiempo en la oración.
Pero aparece ahora, un grave escollo.
Si vemos los huesos de los hombres prehistóricos, caemos en cuenta que la mayor parte de ellos murieron de muertes violentas. Y que su vida fué muy miserable. Y al lado de los restos encontramos amuletos y objetos de adoración.
Entonces, la adoración a los dioses se hacía, a pesar de la indiferencia de estos últimos. 
En el caso de los aztecas, la adoración a huitzilopoztli y la inmolación de víctimas humanas, era enfocada a aplacar la ira de la deidad. Se adoraba la fuerza, sin importar la conceptualización ética y moral del Dios.
En ese sentido, es lo mismo que adorar a Satanás, si éste tuviese mas poder que Dios. Y si así fuese, entonces lo que consideramos hoy bueno, sería lo malo. Y viceversa.
Con eso caemos en cuenta, que durante la mayor parte de la historia humana, la oración tenía como justificante el mero poder divino. Y en ello no intervenía en absoluto la virtud de la bondad  Divina.
Un aspecto importante de la religión cristiana ( Y también la musulmana y el judaísmo moderno ), es la integración dentro de la oración, del concepto de la bondad Divina.
No se adora a Dios solo porque es todopoderoso. Se le adora porque también, es bueno. 
 ! Pero que pasó !,  ¿ No quedamos que no podíamos definir sin ambages, el bien y el mal. ?
Suponer que el bien es lo que Dios quiere ( y que nos define a través de la iglesia ) , es volver al punto de partida, y adorar a Dios, solo porque es Todopoderoso. Pues es Él, quien define lo bueno y lo malo.
Parece que se ha formado un círculo vicioso, y la única manera de romperlo, es suponer que la voluntad Divina es buena, no solo porque así lo dispone Ella, sino porque está de acuerdo con mi fin último.
Porque yo, en última instancia, formo parte de esa Deidad. O al menos estoy integrado en el designio por Él establecido. Que el cumplimiento de su Voluntad, será lo que en última instancia me acarreará la felicidad.   Aunque de momento, yo no lo comprenda plenamente. 

( Ver la desiderata de la felicidad. ) 

 

Y ahora, debo incluir un adendum.


¿ Sirve de algo la oración.?  

Veamos: Si somos racionales, y admitimos que la interpretación de Dios del cristianismo, es reconocida solo por una cuarta parte de la humanidad. Y que esta visión tiene solo 2,000 años de existencia. Y por otra parte, el ser humano ha existido como tal, al menos 100,000 años. De acuerdo a la ley de las probabilidades, es remoto que nuestra concepción de Dios, sea la correcta. O al menos la única correcta. 

Y toda la inmensa maraña de nimiedades, que hemos creado alrededor de este concepto, carece de fundamento. Y este último argumento se refuerza con el hecho de que a medida que investigamos, nos topamos con que mucho de lo escrito en los libros sagrados, no es cierto.

Parece que la conclusión es, que la oración a nuestro dios, no deberá ser nada efectiva.

Sin embargo, el asunto no es tan simple.

En primer lugar, porque la oración tiene una doble finalidad.

La primera es la comunicación con Dios. Y la segunda, el perfeccionamiento espiritual del creyente.

El segundo de los argumentos es válido igualmente, si le rezamos a Alá, a Krisna, a Zoroastro, a Yahvé, o a Jesús. O simplemente a un tronco que se oculta en la bruma de los bosques. En todos los casos, el fortalecimiento espiritual, y emocional será el resultado de la oración.

Y esto, desde luego, desacredita parcialmente la antipatía que yo siento por la adoración de reliquias y santerismos. Puesto que el perfeccionamiento espiritual del creyente, es innegable, aún en esos casos.

Por otro lado, el primer tópico es mas difícil de justificar.

Realmente nos comunicamos con Dios, cuando le rezamos a un santo, o a Krisna, al sol, al niño Fidencio, o al oso de las praderas.

Desde luego que sí.

No olvidemos que lo oración es un canal de dos vías. Y si Dios existe, Él estará al tanto de quienes lo llaman. A pesar de lo disímil de los objetos venerados.

Desde luego, solo si Dios existe. 

Y yo creo que Él existe.

FIN
Raúl Cadena Cepeda.
Mayo 2001

Bibliografía:
Vatican Facts.-----------------------------Nino Lo Bello
El Mundo y sus demonios--------------Karl Sagán
Historia de Dios.---------------------------Karen Armstrong.
When God becomes a drug------------Father:  Leo Boot.
Crónica de los papas--------------------Marxwell Stuart. 
Misticismo y lógica (La oración del hombre libre) ---- Sir Bertrand Russell
Mefistófeles.--------------------------------El doctor Fausto

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I love this Game

No es lo mismo ser un buen narrador, señor Atxaga, que un vulgar cuentista. Yo no le he acusado a usted de nada, ni grave ni leve. Ni mucho menos se me ha ocurrido comparar mis méritos políticos con los suyos: el que está de promoción es usted, no yo. Por cierto, una precisión: yo no "acudo" a San Sebastián ni a reivindicar banderas ni a nada. "Acudí" hace 58 años y todavía no me he marchado. El que viene por aquí a veces, como el otro día al María Cristina, es usted: sea bienvenido, siempre que no aproveche la visita para despedirnos a los demás como a forasteros; qué distracción más tonta.

En mi artículo le comparé a usted, en cambio, con dos personas que le acompañaban en la mesa redonda, porque ellos sí que padecieron cárcel y exilio por oponerse con sus escritos a regímenes antidemocráticos. Lo mismo que en el País Vasco han padecido persecución, amenazas, incendios de sus propiedades, pérdida de sus trabajos y hasta de la vida los artistas, escritores y periodistas que se han opuesto a los violentos antidemócratas de nuestros pagos. Y usted, señor Atxaga, sigue tan campante; Dios le guarde así muchos años.

En efecto, no asistí al acto del María Cristina y por ello no escuché de sus labios lo de la campaña persecutoria contra la cultura vasca. Es un comentario que se le atribuía en la amplia crónica -dos páginas completas- aparecida en el diario que convocó la mesa redonda. No sé si el redactor padece dificultades auditivas o le tiene a usted inquina, pero si en esa ocasión no dijo usted lo que en otras le hemos oído, no tenía más que enviar una rectificación al periódico para desengañarnos. Que yo sepa, no lo ha hecho usted, y quien calla, otorga. De modo que menos cuentos.

Lo anterior es la respuesta de Savater a esta carta enviada por Atxaga al diario El País y publicada ayer:

Señor Savater: no creo haber hecho menos que usted por la paz en Euskadi y en contra de la violencia, y su comentario del 7-9-2005 (en el artículo El arte de desagradar) es una acusación tan grave como falsa. Estoy seguro de que la mayoría de mis lectores pensarán lo mismo.

Usted es muy dueño de situarse en esa frontera política que hasta hace poco recorrieron el señor Redondo Terreros o la señora Rosa Díez, así como de acudir a San Sebastián para reivindicar la bandera española; déjeme a mí protestar por el cierre del diario Egunkaria o manifestarme en favor del diálogo político. No creo estar alejado de las posiciones que en su día mantuvo Ernest Lluch, o de las que ahora mismo defienden Pasqual Maragall o el grupo que apoyo abiertamente, Izquierda Unida.

Consideraciones generales aparte, usted demuestra muy poca seriedad al afirmar que en la mesa redonda sobre "Literatura y libertad o algo semejante" yo repetí "esa vieja bribonada" de la persecución a la cultura vasca. Es evidente que usted no asistió a la mesa redonda y que la persona que oyó por usted tenía los oídos -y los odios- muy duros.

Y a su vez, la anterior carta es la respuesta de Atxaga a esta tribuna de opinión publicada en el mismo periódico dos días antes bajo el título "El arte de desagradar":

Kermit, la rana sabia de los teleñecos, cantaba una balada inolvidable: "No es tan fácil ser verde". Aunque más sencillo, también tiene su intríngulis que te pongan verde, es decir, practicar el arte de desagradar. Me refiero a quienes por una u otra vía hacemos públicas nuestras opiniones y tomas de posición en asuntos de interés general. Desde luego, está al alcance de cualquiera incomodar a los del equipo contrario, aquellos que al por mayor sostienen doctrinas opuestas a las de uno. Para eso están las banderías ideológicas, sin las cuales es difícil imaginar el funcionamiento social de la mente humana. Todos sentimos la necesidad de afiliarnos, mientras que el pensamiento propiamente dicho es un lujo dominical.

En cuanto se deja suelto a alguien, hará y pensará lo mismo que sus congéneres, sea la mayoría o un grupo significativo y próximo de ellos. Todos queremos ser de los nuestros. Por tanto, antes y por encima de prestar atención al capricho de los argumentos, pasamos lista a nuestras tropas. El que lleva colores contrarios se descalifica a sí mismo sin necesidad de examen demasiado riguroso de sus planteamientos (el cual en sí mismo es mal síntoma, indica tibieza o hasta un conato de traición). Cada cual busca cobijo bajo un estandarte, y la automática animadversión que despertamos en el que acampa bajo otro nos reconforta y consolida entre quienes nos acompañan.

A los unos les hacemos la higa, y a los otros, por ello mismo, un guiño de complicidad: así todo va bien. Aquéllos nos detestan, pero éstos nos envuelven en lo que el maligno Nietzsche llamaba el "calor de establo". Por duro que llueva, tenemos paraguas.

Mientras uno se atenga a este juego, no tiene demasiado que temer. Recuerden, por ejemplo, las columnas veraniegas de los periódicos, sobre todo las de tono humorístico: según el medio en que aparecen y la acrisolada idiosincrasia del autor, ya se sabe quiénes van a ser invariablemente los destinatarios de las bromas. El lector se relame al ir a leerlas, complacido de antemano, como cuando toma postura en su tumbona favorita. Por supuesto, no tengo nada contra esta forma de conformismo: como todo el mundo, soy conformista la mayor parte del tiempo.

Lo único malo del conformismo es que a veces decae y se transforma en resignación. Pero supongamos que cierto día, para evitar resignarnos, concebimos objeciones de bastante calado contra alguna posición o dictamen de nuestros correligionarios habituales. O, aún peor: imaginemos que eso nos ocurre a cada momento, incluso que llegamos a concebir como nuestra principal tarea enmendar lo que consideramos regular en lugar de complacernos en denunciar lo que nos parece malo. Entonces las cosas se complican, ay, se complican un montón.

Para empezar, uno descubre que a muchos les aburre o les desconcierta que les ofrezcan razones: se conforman nada más, pero tampoco nada menos, con que les den la razón. Y la mayoría sólo quiere saber si te pones a favor o en contra de su partido, no por qué. A fin de cuentas, pocos elaboran ideas, pero todos, todos toman partido. Se nota cuando le telefonean a uno desde algún medio de comunicación para preguntar si estás a favor o en contra de cualquier cosa.

Uno responde: "Pues sí (o no) porque...". Y en ese momento te dan las gracias y cuelgan. Lo único que interesa es si te inscribes en la columna de los fas o los nefas, el resto es encaje de bolillos. Además, las opiniones vienen en bloques: si perteneces a uno de ellos, tienes que asumirlas todas; si cuestionas una o varias, pasas inmediatamente al bloque opuesto; y si ahí te revuelves y pones aún más pegas, te zurran de los dos lados. De ahí que los inconformistas que acaban expulsados fuera de su área acaben convertidos, para hacer méritos, en los abogados más extremos de la causa opuesta.

Sobran ejemplos, porque a nadie le gusta la intemperie. Aunque también influye en estos giros copernicanos la fascinación muy española por la personalidad del gobernante de turno. Hace dos o tres años, amigos intelectualmente respetables se negaban a suscribir denuncias contra los abusos del nacionalismo vasco porque no soportaban darle en nada la razón al insufrible Aznar; ahora hay otros, no peores, dispuestos a descubrir rasgos ilustrados en Ratzinger y hasta en Rouco Varela con tal de fastidiar el anticlericalismo del inaguantable Zapatero.

Por cierto, la más inapelable condena de una opinión crítica es que nos señalen: "Dices lo mismo que los de Fulano". Más vale declarar que estamos en tinieblas a las doce del mediodía que coincidir en la celebración del sol con los enemigos sombríos...

Como es comprensible, ninguno de los que hacemos públicas nuestras opiniones en los medios de comunicación pretendemos desagradar urbi et orbi. Más bien lo contrario, pues a fin de cuentas -como los cocineros o las putas- vivimos de dar gusto a la clientela. De modo que el arte de desagradar es una habilidad involuntaria, un daño colateral producido por lo que Montaigne llamaría "un alma ondulante". Si, por poner un ejemplo que conozco, uno detesta mucho de lo que dicen y hacen las izquierdas, pero todo lo que la derecha representa..., es difícil hacerse amigos duraderos. De ahí que bastantes opten por un lenguaje enigmático, tras el que pueden avanzar enmascarados.

Como señaló George Orwell, "the great enemy of clear language is insincerity". Por eso me ha parecido siempre que la nitidez expresiva en la prensa (y también en medios académicos) no es una mera habilidad, ni siquiera esa forma de cortesía señalada por Ortega, sino ante todo síntoma de coraje y decencia. Tanto más cuando tenemos pruebas de que irritar a ciertos grupos sociales puede acarrear incomodidades más graves que los denuestos mediáticos de quienes ocupan trincheras opuestas. Y ello sin necesidad de remontarnos a regímenes políticos dictatoriales o a los procedimientos punitivos de los terroristas.

Conozco de primera mano el caso de un escritor, sin duda comprometido en la resistencia cívica contra ETA, que hizo público su razonado desacuerdo con la manifestación de junio convocada por la AVT y otros grupos, oponiéndose a la resolución del Parlamento a favor de hablar con la banda criminal en determinadas condiciones; pues bien, un par de días después una cadena de librerías por lo visto vinculadas a cierta organización religiosa devolvió al editor catalán más de siete mil ejemplares de su novela recién distribuida. Este tipo de fenómenos inculca apremiantemente prudencia en los díscolos más aturdidos... Hay gente, sin embargo, que sobrenada muy bien en este piélago de asechanzas. Por ejemplo: el pasado agosto tuvo lugar una mesa redondaen el principal hotel de San Sebastián sobre "Literatura y libertad" o algo semejante, que reunió al marroquí Alí Lmrabet, el cubano Raúl Rivero y el vasco Bernardo Atxaga.

Los casos de los dos primeros se parecen (censura, cárcel, exilio...), pero el tercero representa lo contrario de ellos: cortejado por nacionalistas y no nacionalistas, así como por periódicos habitualmente opuestos en todo lo demás, ha conseguido ser uno de los escritores que no tienen nada que temer en un país en el que tantos temen.

Pero allí estuvo tan cómodo entre los otros dos, repitiendo esa vieja bribonada de "la persecución a la cultura vasca", que para nada se refiere a lo ocurrido a Agustín Ibarrola y Raúl Guerra Garrido, junto a tantos periodistas y profesores exilados o eliminados, sino que protesta contra las actuaciones judiciales que desenmascaran a los que han pervertido a favor de la violencia la rentable panacea del euskera. ¡Qué bien se lo montan algunos!

Fingir o callarse son, obvio es decirlo, los mejores remedios contra esa vocación de desagradar que bien podría no ser realmente arte, sino enfermedad. Pero quizá precisamente tal dolencia constituya la mejor aportación que alguien con voz pública puede hacer en este panorama de férreas adhesiones inquebrantables en el que vivimos desde hace dos o tres años en España. Y prepárense para la rentrée, porque la última moda parece ser rememorar cada cual desde su orilla el cainismo de la guerra civil...

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Savater ha padecido persecución por parte de los separatistas vascos y otros enemigos de España, desde hace décadas, por cantarles las verdades y denunciar sus crímenes.

Savater ha sufrido hasta las tentaciones del desierto, cuando se le apareció Zapatero ofreciéndole sus lisonjas y sabe Dios cuantas prebendas que tantos hubieran querido a cualquier precio.

Ahora le llueven ataques desde todas las ¿ideologías?. Con el debido respeto y humildad, le sugiero que manifieste y reafirme su fortaleza con sus brillantes artículos de denuncia de la falsedad de los jenízaros políticos, de defensa de los españoles de a pie y reivindique su derecho a equivocarse, a caer y a levantarse para seguir aportando la luz de su inteligencia. ¡Ah! y no caiga en las tentaciones de ZP, ¡Que Dios le guarde!

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Boils, Blindness and other Blarney - 9 Anti-Porn Myths Debunked

Porn, and the people who make it, are far from perfect, but there’s a lot of mud thrown about by people who spend their time trying to re-run Roe vs. Wade, The Scopes Trial and other fights lost years ago.

Thanks to Fox News, The Washington Post and talk radio, being involved in pornography means having to defend yourself against the rabid accusations of self-righteous blowhards.

Here are nine answers to nine common accusations it's not worth losing one of your nine lives over.

1. Porn harms children

This argument takes two forms. Firstly, that children exposed to sexual material are harmed by it. This is doubtful.

Are children harmed by seeing images that distress them? Of course. Are images of sexual pleasure distressing? No. Should any child be seeing images they can’t comprehend and might upset them? Probably not.

When I was six I thought women got pregnant when men took a pee inside them (it made sense at the time). If I’d have seen an image of a man ejaculating I would have asked what all that white stuff was, but the image wouldn’t have distressed me. Why should it?

Of course there’s porn that contains images of degredation and fetish-play that are entirely unsuitable for young kids, but that’s got nothing to do with the sex in the images. A pair of exposed breasts in a picture of bound woman being whipped are probably the least harmful things in the photo.

The other argument is that child pornography is connected to pornography and therefore all pornography somehow promotes the abuse of children. This is fatuous.

Child pornography is a record of child abuse. That most children who suffer abuse aren’t photographed doesn’t make their abuse any more acceptable. Child abuse satisfies the urges of pedophiles, and a pedophile with a camera is no more a pornographer, than a murderer with a camera is a film director.

The idea that pornographers don’t mind seeing children being abused is a myth. The idea that people who film child abuse are the same people who make and sell mainstream porn is a lie.


2. Porn breaks up families

This argument is always supported with anecdotal evidence and anecdotes aren’t worth the paper their written on. They usually concern some ‘good’ father who someone ‘gets sucked in’ to watching porn and then is ‘lost’ until (and here’s the predictable kicker) he finds the ‘strength’ to resist through God.

People who tell stories that end with God saving the day are recruiting.

Pastors, do-gooders and nuts make these stories up and put them on the internet. Twenty embellished re-tellings later and they’re fact. They have them for drugs, homosexuality, porn and anything else they’ve decided is ‘evil’. Most ‘anti’ websites are long collections of partisan ‘research’ and anecdotal ‘evidence’.

The idea they being spread is that ‘the family’ is ‘under attack’ from outside forces and that unless we ‘fight back’ the end is nigh. It scares people and that’s its purpose. Organizations that seek to control people know that scared people follow anyone who can show them a way out of the fear they’ve been sold. The National Socialists are the classic example, they argued that Jews are bad, we’ll handle the Jews, now do as you're told or the Jews are going to get you.

Never believe anyone who’s using psychology that Adolf Hitler was fond of.


3. Porn is immoral

Immoral means ‘failing to adhere to moral standards’ and moral standards are a matter of opinion.

Amoral means ‘without, or not concerned with moral standards’ and most porn is amoral because moral standards are impossible to define.

What is moral depends on your viewpoint. To Vegans, eating meat is immoral. To some Christians not going to church on Sunday is immoral.

To know what prevailing moral standards are you have to look at what people do, not what they pretend they do. If you do you’ll see that most people’s morals are infinitely flexible.

They’ll tell you that observing speed limits near schools, not over-eating and helping people in need are moral, but only behave that way when it’s convenient for them.

Porn is worth $10B a year in the US alone. If the moral standards of our society say porn is wrong where’s the money coming from?

4. Porn is addictive

Anything can be addictive in the wrong hands, which is the clearest proof that many addictions are a choice as much as a need.

Even if you accept that porn is addictive, a porn addiction is benign. You don’t have to break any laws to get porn and you can consume it without any impact on the people around you.

The only way to make a porn addiction seem scary, is to tie it to other behavior which is wholly unacceptable under any circumstance, and has nothing to do with enjoying sexually explicit material.

The people who cite porn as dangerously addictive are more concerned with stopping porn production than helping addicts. Porn addiction is used as an argument to support prohibition by people who are really just upset porn exists at all.

Alcoholics are rightly told not to drink, not to try and stop perfectly healthy people like me from having whiskey for breakfast. Campaigning for prohibition using addiction as an excuse has little to do with helping people with a problem, and everything to do with imposing a particular conservative moral agenda.

5. Porn is the start of a slippery slope

Anti-porn activists try to connect anything with a sexual element, including crimes, to sexual material. If they can do this, they can fantasize a cause and effect connection which justifies their prejudice.

Sexual crimes are particularly horrifying and never to be ignored but paedophilia, which has always been, and continues to be abhorrent, is not on the rise. The high profile arrests of paedophiles using the Internet are notable for almost never involving the commercial sex industry. It’s always Feds arresting men who respond to entrapment operations. They’re not even subtle. The cops email pictures from accounts with names like ‘Horny15bi’ and send messages to people containing lines like “vice is nice but incest is best”.

People love to see paedophiles busted of course. Parents are being told that the internet is full of sexual predators and it’s easy for journalists to link the use of porn to perversion. The truth is there is no child-porn industry in America. Aside from being utterly revolting it would be impossible to run and there’s not a demand for it which makes the risk worthwhile to those who’d try. The child pornography that is produced is made by and for perverts who’ll use any technology they think will allow them to remain anonymous.

The other crime which porn gets blamed for is rape. This falls down with the understanding that porn doesn’t create desire, it reflects it. If porn could turn people into rapists it could also turn straight men gay and gay men straight. It doesn’t.

Links between rape and pornography are tenuous. The majority of people enjoy porn at some point in their life. Saying that most rapists have used pornography is like saying that most of them have worn jeans and then charging Levi Strauss with crimes against women.

Linking porn to rape is based on the idea that viewing porn leads to sexual thoughts and sexual thoughts lead to rape. You have to be criminally unstable to make that leap. The idea that ‘normal’ people view porn, get sexually frustrated and then rape goes against everything we know about human nature and the mentality of rapists. Rape is a crime rooted in anger, hate and power.

Studies like ‘Pornography, Rape and Sex Crimes in Japan’ show that a rise in the availability of porn coincides with a decrease in the rate of sex crimes.

6. Porn is for perverts

With 800 million videos being sold and rented in North America each year either porn is loved by everyone, or everyone’s a pervert.

Paul Fishbein (founder of AVN magazine) said that anti-porn protestors want us to believe that the porn industry serves 800 guys who each rent a million movies a year. He’s right.

People want to enjoy sexual material in every city and state, they spend more on porn in hotels than they do on drinks from the mini-bar. Whatever your thoughts about it, porn’s not a niche interest.

7. Porn can be easily defined

If you assume porn is bad, and has to be eliminated, you need to be able to reliably identify it in order to know what to ban.

A lot of people claim they ‘know it when they see it’ but this isn’t really true. Everyone knows what they consider to be pornographic, and can guess at what other people do. Coming to a concise agreement between people has proved to be impossible in human history. Unfortunately for detractors, if you can’t define porn, you can’t legislate against it.

So can we define it?

The word pornography is derived from Greek, who defined it as ‘writing about prostitutes’. That’s obviously too narrow.

More modern definitions are can be boiled down into two camps.

The American English Dictionary says porn is “printed or visual material containing the explicit description or display of sexual organs or activity, intended to stimulate erotic rather than aesthetic or emotional feelings.”

That’s the kind of definition that anti-porn people favor. It separates erotic feelings from emotional ones, puritanically suggesting orgasm is an erotic feeling but has nothing to do with emotion. It also mandates that porn is explicit, which allows for some clearly sexual art to slip under the wire, and guarantees that almost anything explicit can be defined as pornography.

Conversely, according to the ‘Encyclopedia of Ethics’ porn is “the sexually explicit depiction of persons, in words or images, created with the primary, proximate aim, and reasonable hope, of eliciting significant sexual arousal on the part of the consumer of such materials.”

To quote the great Bill Hicks – “Sounds like every ad on TV to me.”

That’s why defining pornography is a fools errand and we’ll never agree on what it is. Accepting that makes porn a concept based on perspective, which shifts from time to time and culture to culture. To see how quickly things change, compare today’s Maxim magazine to the launch issue of Playboy.

8. Porn spreads STD’s

The rate of STD’s in the porn industry is well documented and below that found in the general population. More impressive given the large number of high-risk unprotected sex acts a portion of performers are involved in.

A lot of hardcore porn is shot without condoms, and some people argue that emulating that behavior puts the public at risk.

Porn fans who favor condom-free material normally say that condoms get in the way of the fantasy, which suggests they know it’s not real, and are no more likely to copy what they see on screen, than they are to kick someone in the face because they saw it in an action movie.

Anyway, if you had a sex life like the kind portrayed in porn movies, without the protections of the porn industry, you’d be a tired fool. Adult performers are less disease ridden than the general population (even though Chlamydia is referred to as ‘porn flu’ by people in the movie trade). The idea that they’re infecting the public with cooties is unfounded.

9. Porn undermines society

The argument favored by people with nothing left to say, is that porn, and the business’ that deal in it, turn people and places ‘bad’.

These arguments are really about zoning laws.

In areas where video stores that carry adult titles are pushed into deserted areas by angry citizens, or in places where the residents are too poor to be bothered about campaigning against a new business opening, crime rates are predictably high.

Depressed, poor and deserted parts of town are where the desperate and criminal congregate. If you want to get mugged anywhere on the planet find out where the poor people live and hang out somewhere industrial nearby late at night. If there’s a reason to be there, like a lonely strip club, even better.

When sexually oriented businesses are allowed to open in decent locations, like the Hustler store on Sunset Blvd. in Los Angeles, or the majority of the clubs in Vegas, no rise in crime or criminality in adjacent areas is noted.

More importantly porn companies, unlike churches which also take in billions of dollars a year, pay taxes.

¿En que creia Borges?

El escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986) consiguió, con los solos géneros del ensayo, el poema y el relato -de práctica especialmente breve en su caso-, ir más allá del costumbrismo que imperaba en su entorno para situarse en el patrimonio de lo fantástico y lo abstracto, en el espacio por lo tanto de lo universalmente compartido. También logró con su obra tramar un completo y unitario mundo, de personal estética y gruesos engranajes conceptuales. Ese mundo, que por un lado no es en absoluto extraño a la manifestación religiosa, sino que más bien se ceba y nutre en la Cábala, en la Escritura, en la tradición, en la teología y en la filosofía, dispone de unos mecanismos internos que evitan desvelar de una forma clara y definitiva las verdaderas convicciones de su autor; ese mundo, aunque unitario, antes que nada huye del sistema y gusta de la contradicción.

Sobre Borges y su obra se ha vertido una incalculable bibliografía, y una no despreciable parte de ella destinada a analizar las creencias, tanto epistemológicas como religiosas, en las que ambos se fundamentan. Libros y artículos se han entregado desde hace años a la interpretación de estos fundamentos, unos de forma más parcial que otros, sin llegar a resultados concluyentes. El presente escrito irá haciendo un recorrido a pie de página por los diversos estudios especializados, coincidiendo sólo a veces con sus juicios -por otro lado poco unánimes-, al tiempo que intentará esclarecer el intrincado rompecabezas que Borges urdió en torno a sus creencias más últimas. Esta tentativa de solución, centrada sobre todo en una cercana y abundante lectura de los textos originales, se ceñirá a un secuencial recorrido: se analizarán los problemas que los presupuestos estéticos de la literatura de Borges imponen a la crítica; se denotará el interés casi utilitario que Borges sintió por la filosofía; se hará inventario de la esencial imaginería filosófica que en efecto se estampó en su obra; se examinará la atracción de nuestro autor por la Biblia, por la Cábala y por el mundo judío; se profundizará detenidamente en los principales elementos religiosos que se repiten en todos sus géneros, y su más o menos constante postura ante ellos; se aludirá también al afán escéptico y agnóstico tantas veces exhibido a lo largo de sus numerosos volúmenes; y se concluirá, por fin, que, por encima de ese anhelo de escepticismo, se acaba incurriendo mayoritariamente en una insistente fe en el panteísmo, eso sí, fuera de toda religiosidad y tentación antropologizadora.

1. El primer escollo: la evasividad de Borges.

Es conocido el uso por parte de Borges de las citas apócrifas, de la bibliografía inventada, del plagio incluso, para dar más cariz científico a sus cuentos o más talante ficticio a sus ensayos. En realidad todo forma parte de un mismo juego: la relativización de los géneros y la falsificación guardan un único propósito común: convertir toda su literatura en un enorme pasatiempo de conceptos, donde el enigma intelectual comience en las unidades mínimas de expresión y termine alcanzándolo a él mismo. El lector se convierte de esta manera en un jugador activo, que tiene que resolver el puzzle de cada cuento, y luego ascender al nivel del metalenguaje, para más tarde buscar el valor del mensaje en el conjunto de la obra, y después buscar soluciones en otras obras -De Quincey, el Corán, la Biblia, Schopenhauer, Stevenson, Poe, Kipling, Spinoza, Shaw, Wells, etc.-, y por fin, si es que acaba aquí el proceso, y si aún le quedaran fuerzas al denodado lector, contrastar los resultados con la propia vida del autor y con la veracidad de los hechos "reales" que narra. De fondo, es el escepticismo epistemológico el que socava cada línea borgesiana.

Y es que el escepticismo reconocido de Borges, que lo lleva a falsear los datos, el todo vale, es tomado como la mejor herramienta para crear la ficción total. Esta particularidad esencial de su obra la formula el propio Borges, en lo que a nosotros nos toca, en el "Epílogo" de su libro de ensayos Otras inquisiciones, en 1952; allí confiesa "estimar las ideas religiosas o filosóficas por su valor estético y aun por lo que encierran de singular y de maravilloso. Esto es quizás -dice- indicio de un escepticismo esencial". En 1973, en su entrevista con María Esther Vázquez, declara también: "Yo no tengo ninguna teoría del mundo. En general, como yo he usado los diversos sistemas metafísicos y teológicos para fines literarios, los lectores han creído que yo profesaba esos sistemas, cuando realmente lo único que he hecho ha sido aprovecharlos para esos fines, nada más. Además, si yo tuviera que definirme, me definiría como un agnóstico, es decir, una persona que no cree que el conocimiento sea posible" . Es fácil imaginar, con este tipo de revelaciones, el gran problema que significará interpretar en las páginas siguientes las auténticas creencias de Borges.

¿Dónde buscar sus verdaderas convicciones? ¿En sus cuentos? En un escrito dedicado a Wells afirma deplorar que las doctrinas se intercalen en las narraciones (OC II, 76). ¿En sus ensayos? De la aptitud irreverente y utilitaria que adquiere ante las ideas religiosas, a la que hemos aludido más arriba, toma conciencia Borges precisamente al repasar los ensayos del volumen de Otras inquisiciones. ¿En sus fuentes? La erudición de Borges era extravagante y unilateral, limitada a las lecturas hedonistas, a su memoria selectiva, a la Enciclopedia Británica, al Diccionario de Literatura Bompiani, al Diccionario de Filosofía de Fritz Mauthner, al Diccionario Enciclopédico Hispanoamericano de Montaner y Simón, la Enciclopedia de Chambers y su pequeña biblioteca personal; conocía lo que casi nadie conoce e ignoraba lo que conoce todo el mundo, mostrando unas lagunas vergonzosas . ¿En las conclusiones de la crítica? Jaime Rest lo sitúa rotundamente en el nominalismo de la filosofía analítica anglosajona , Juan Nuño en el platonismo , Ana María Barrenechea en el panteísmo nihilista , Jaime Alazraki en el panteísmo espinozista ; Borges, al fin, se burlaba de todas estas clasificaciones, y defendía por encima de todo su escepticismo.
Probablemente, la búsqueda habrá de hacerse en todos estos sitios o ninguno.

2. La Metafísica como instrumento.

Como ya se ha ido haciendo evidente, Borges padece una terrible fascinación por la metafísica. Se define a sí mismo como "un argentino perdido en la metafísica"; aunque la frase es mordaz y lo que Borges pretende mostrar con su obra es que la propia metafísica es el extravío, que es ella la que tiene una inmensa destreza para provocar el vértigo intelectual. Este poder es el que embelesa a Borges, la potencia estética del pensamiento abstracto, su capacidad para provocar el asombro, la inquietud o el desfallecimiento de la razón.

La filosofía y la metafísica son sin duda en Borges las fértiles tierras donde recoger la materia prima para sus creaciones . Entre sus más recurrentes temas u obsesiones filosóficas podemos encontrar: el problema de los arquetipos o las Ideas platónicas, la naturaleza y la inteligencia de Dios, el solipsismo, la identidad personal, la negación del tiempo, la afirmación del espacio como un accidente del tiempo, la inmortalidad, la memoria, el azar, la necesidad y la predestinación, la unidad y la multiplicidad...

Entre sus filósofos predilectos se encuentran Berkeley, Hume, Spinoza y Schopenhauer. Sin embargo, siempre hay que tener presente que todo es parte de un juego que no se sabe donde empieza ni donde acaba; no es que necesariamente Borges comparta los postulados de sus mentores filosóficos: "Yo he compilado alguna vez una antología de literatura fantástica [...], pero delato la culpable omisión de los insospechados y mayores maestros del género: Parménides, Platón, Juan Escoto Erígena, Alberto Magno, Spinoza, Leibniz, Kant, Francis Bradley. En efecto, qué son los prodigios de Wells o de Edgar Allan Poe [...] confrontados con la invención de Dios, con la teoría laboriosa de un ser que de algún modo es tres y que solitariamente perdura fuera del tiempo?" (OC I, 280). Borges, al igual que la Escuela de Viena, considera a la metafísica como una rama de la literatura fantástica; y al Dios de la teología, como tantos otros (Feuerbach, es el ejemplo que primero se me viene a la cabeza), una invención.

Es claro que Borges utiliza la filosofía. Los problemas filosóficos son los pequeños núcleos de los que brota cada relato o ensayo, pero en una misma página Borges es capaz de sostener una idea y luego su contraria, lo de menos es lo que se dice, lo que importa es suscitar conmoción estética al decirlo. "Se me han ocurrido fábulas con temas filosóficos, pero no ideas filosóficas. Yo soy incapaz del pensamiento filosófico" .

La filosofía está copiosamente presente en la producción borgesiana, pero -o al menos eso se empeña Borges en hacernos creer- sólo como instrumento, como una técnica literaria hasta la época mal aprovechada. Borges proclama que no hay afirmación filosófica o religiosa seriamente sostenida en su obra; pese a ello, la tesis del presente escrito es que incluso de las continuas contradicciones acaba por emerger alguna cosa, y alguna cosa que necesariamente ha de tener una forma: por mucho que descreyera Borges del conocimiento, su actitud ya es una posición.

Como escéptico esquivo, como terrorista epistemológico, habremos de avenir en que cometió un error de aficionado: dejar tras de sí un ingente rastro de obras con el que afanosamente se podrá alguna vez volver a recomponer la verdadera imagen de su rostro.

3. La Biblia como inspiración primigenia. El judaísmo borgesiano.

Era previsible que en medio de todo este desbarajuste escéptico no hubiera nada que estuviese a salvo, y puestos a descabezar títeres ¿qué mejor herramienta estética, que esté más cargada de misterio, de esoterismo, de sentimientos enconados y de problemas metafísicos, que las Sagradas Escrituras? En realidad, podemos profundizar mucho más en los motivos que han estimulado la pasión de Borges por la Biblia.

Por un lado está su declarada añoranza de haber sido judío . De padre ateo y madre católica, Borges reconocía ya en 1934 que su sueño más acariciado era encontrar en su linaje sangre judía; son conocidos testimonios suyos como: "Yo siempre he hecho todo lo posible por ser judío. Siempre he buscado antepasados judíos. La familia de mi madre es Acevedo, y podría ser judía portuguesa" ; o como aquéllos en los que dice que "todos -quien más y quien menos- somos griegos y judíos", o en los que se inviste a sí mismo "judío honoris causa". Es sensato suponer, o al menos no disparatado, que la aspiración no debía de ser recíproca, y que a los rabinos judíos no les agradaría demasiado la idea de tener entre ellos al voluble escritor argentino, de costumbres literarias tan urticantes para cualquier devoto.

Pero el caso es que Borges admiraba a los judíos. Los admiraba porque a lo largo la Segunda Guerra Mundial el Borges simbólico había identificado a los nazis con la brutalidad absoluta, con la maldad infernal, y a los judíos, opuestamente, con el intelecto y con la espiritualidad . Los judíos para Borges son los creadores de la cultura, son los malditos, los sacrificados, son los que tienen al Libro como patria portátil, pero también son los que admirando a Dios lo desafían, los que tienen el coraje y la dialéctica moral para, sabiendo que el nombre de Dios no está dado a los mortales, no cejar de buscarlo. Así, encontramos judíos por los que Borges profesa veneración, como Kafka, Cansinos-Asséns o Spinoza. Entre los personajes de sus relatos nos topamos con el dramaturgo checo-judío Jaromir Hladík, de "El milagro secreto", el poeta judío alemán David Jerusalem, de "Deutsches Requiem", la agraviada y justiciera Emma Zunz, del relato que lleva su nombre, o el doctor Marcelo Yarmolinsky, especialista talmúdico asesinado en "La muerte y la brújula". Este último relato, por su parte, es en esencia una historia detectivesca, heredera de los cuentos analíticos de Edgar Allan Poe, y su protagonista, Erik Lönnrot, es un vástago de C. Auguste Dupin; pero al mismo tiempo es un "cuento judío", no sólo por los nombres judíos, sino también por su exactitud, por su cálculo intelectual, por su método cabalístico. Y esto nos lleva al segundo elemento de atracción de Borges, además de su nostalgia en general por todo lo judío, hacia las Sagradas Escrituras: el mecanismo de precisión que representa la Cábala.

La concepción de la Escritura como un libro absoluto que es interrogado hasta el absurdo por la Cábala, la reproduce Borges casi literalmente en decenas de lugares. Quizás el primero de ellos y donde más distendidamente lo hace es en "Una vindicación de la Cábala" (OC I, 209-212), incluida en Discusión (1932); luego repetirá este pensamiento en "La Cábala" (OC III, 267-275), en la conferencia "El libro" (OC IV, 165-171), recogida en Borges oral, en poemas y relatos . El razonamiento no es descabellado: si la Escritura es fruto de la mano del Espíritu Santo, cuya inteligencia divina contempla de una sola vez todos los acontecimientos del mundo, posibles e imposibles, esta obra habría de ser necesariamente, como asumieron los cabalistas, un texto absoluto donde la contingencia del azar sería cero. Ni una sola de las letras sería prescindible, y el número de sentidos del texto, según reza la insistente cita que hace Borges de Escoto Erígena -"Una vindicación de la Cábala" (OC I, 211), "La Divina Comedia" (OC III, 208)-, sería tan infinito como el tornasoleado plumaje del pavo real. Por tanto, el abordaje a la Escritura desde todos los ángulos -la lectura vertical; la lectura de izquierda a derecha en un renglón, de derecha a izquierda en el otro; la sustitución de unas letras del alfabeto por otras; la suma del valor numérico de las letras- estaría justificado. ¿Debemos inferir de todo lo dicho que Borges creía realmente en la divinidad de la Biblia? No; considera la Biblia como "la mejor literatura hecha por distintos hombres en distintas épocas", al igual que a la teología y a la metafísica las consideró la mejor literatura fantástica, y la utiliza como una herramienta más. Y el método y los fundamentos de la Cábala lo dejan especialmente fascinado . ¿Será porque las premisas cabalísticas recuerdan demasiado las pretensiones de la creación borgesiana, donde las palabras parecen estar perfectamente calculadas, las concisas oraciones se antojan imprescindibles, y -una vez más- cada idea juega un papel ambiguamente descifrable en el conjunto superior que la engloba?

Por unos u otros motivos -Cábala, tradición, esoterismo o judaísmo-, Borges acaba abismándose en el Antiguo y Nuevo Testamento. La cita de pasajes bíblicos es un uso frecuente que podemos encontrar en sus textos , pero lo realmente significativo, lo que de verdad alterará su obra, es el empleo de la simbología bíblica y la secularización de algunos problemas, a los que acaba convirtiendo en paradigmas fundamentales de su imaginería.

Los misterios teológicos que más asiduamente seducen la literatura borgesiana son, entre muchos otros: la naturaleza de la inteligencia divina, la Trinidad, la filosofía del Libro de Job, el problema del mal, el Cielo y el Infierno, la crucifixión de Cristo y su relación con la figura de Judas, y la oposición entre Caín y Abel. Señalaré sumariamente su actitud ante ellos:
La inteligencia divina. Nos apunta Borges que generaciones de teólogos han ido trabajando y perfeccionando la mente de Dios durante siglos, a su imagen y semejanza (OC I, 361); entiende que la inteligencia divina de los teólogos debe intuir la figura trazada por el conjunto de cada uno de los pasos de un hombre, desde su nacimiento hasta su muerte, tan inmediatamente como los hombres intuyen un triángulo (OC II, 100); entiende también que debemos desconfiar de la inteligencia de un Dios que mantenga cielos e infiernos (OC II, 76).
La Trinidad. En "Una vindicación de la Cábala" dice Borges: "Imposible definir el Espíritu y silenciar la horrenda sociedad trina y una de la que forma parte [...]. Imaginada de un golpe, su concepción de un padre, un hijo y un espectro, articulados en un solo organismo, parece un caso de teratología intelectual, una deformación que sólo el horror de una pesadilla pudo parir [...]. Para los socinianos -temo que con suficiente razón- no era más que una locución personificada, una metáfora de las operaciones divinas, trabajada luego hasta el vértigo" (OC I, 209 y ss.). Unos años más tarde, en la "Historia de la eternidad", transcribe letra a letra la misma idea (OC I, 359).

El Libro de Job. En "El primer Wells" se refiere al Libro de Job como a "esa gran imitación hebrea del diálogo platónico" (OC II, 76). Esto no evita que sea para Borges un libro esencial de la humanidad, la obra mayor de todas las literaturas, una obra que concibe a Dios como indescifrable y que trata espléndidamente el problema del mal. A Borges le gusta recordar cómo Job condena a Dios mientras que sus amigos lo defienden, y cómo Dios, cuando habla al fin desde el torbellino, rechaza por igual a quienes lo han justificado y a quienes lo han acusado (OC III, 216); Dios está más allá de todo juicio humano, no lo precisa, está más allá del bien y del mal. Como veremos más adelante, esta concepción de un Dios amoral coincide con las sentencias de Spinoza.

El problema del mal. Cómo hay mal en un mundo creado por un Dios todobondadoso, que todo lo sabe y todo lo puede, es un dilema que perturba la mente de Borges. Lo resuelve mediante Job, mediante Escoto Erígena y mediante Spinoza; pero también lo resuelve mediante los gnósticos -"Una vindicación del falso Basílides" (OC I, 213-216), "La Cábala" (OC III, 267-275)-. Las doctrinas gnósticas no representarían para Borges, con toda seguridad, la solución más creíble al problema del mal, pero sí la estéticamente más poderosa. Reproduciré su argumento: postulan un Dios indeterminado (Pleroma) del que emana otro Dios, y de esta emanación otra, y de ésta otra, y cada una de ellas constituye un cielo; la última emanación, la número trescientos setenta y cinco, cuya divinidad tiende a cero, constituye el Dios que se llama Jehová, y éste crea el mundo. Nuestro universo admite el mal -el mal para Borges no es una simple ausencia de bien, el dolor es tan vívido o más que cualquier otra sensación- porque ha sido creado por un Dios deficiente, emanación lejana del verdadero Dios.

El Cielo y el Infierno. La inclinación de Borges por cielos e infiernos es de sobra conocida -"Sea el Infierno un dato de la religión natural o solamente de la religión revelada, lo cierto es que ningún otro asunto de la teología es para mí de igual fascinación y poder" (OC I, 236)-; sus peregrinaciones lectoras por los infiernos literarios son pródigas: Dante, Quevedo, Torres Villarroel, Baudelaire, Gibbon, Milton, André Gide, Swedenborg, Weatherhead, Butler y Shaw. En "La duración del Infierno" conjetura que, más allá de la oscuridad y el fuego, el atributo de eternidad es el horroroso, ¿debemos suponer el mismo horror en un Cielo eterno? Hay unas líneas de Borges, las que concluyen la nota al libro de Weatherhead, After Death, que creo que son esclarecedoras respecto a su postura ante cielos e infiernos: "No sé que opinará el lector de tales conjeturas semiteosóficas. Los católicos (léase católicos argentinos) creen en un mundo ultraterreno, pero he notado que no se interesan en él. Conmigo ocurre lo contrario; me interesa y no creo" (OC I, 281).

La crucifixión de Cristo y la figura de Judas. La divinidad de Cristo ya se ve afectada por la crítica que hace Borges a la Trinidad, por cuanto a éste le toca de Hijo; pero Borges no se detiene aquí, y lleva a sus últimas consecuencias las contradicciones de un sacrificio protagonizado por un Dios omnisciente. Esta argumentación la desarrolla en "Biathanatos" (OC II 78-80), de la mano del poeta John Donne -autor de un tratado del mismo nombre-: "Antes que Adán fuera formado del polvo de la tierra, antes que el firmamento separara las aguas de las aguas, el Padre ya sabía que el Hijo había de morir en la cruz y, para el teatro de esa muerte futura, creó la tierra y los cielos. Cristo murió de muerte voluntaria [...]. Quizás el hierro fue creado para lo clavos y las espinas para la corona de escarnio y la sangre y el agua para la herida". En otros lugares, Borges trata el sacrificio de otro modo. Así en el relato "Tres versiones de Judas" (OC I, 514-517), donde se mantienen tres tesis sucesivas: la traición de Judas no pudo ser casual, tuvo que ser un hecho prefijado para la economía de la redención; Judas, para mayor gloria de Dios, en vez de mortificar su carne eligió humillar su espíritu, y con ese fin se hizo traidor de su redentor a los ojos de todo el mundo; por último, Dios se hizo hombre, pero hombre hasta la infamia, para salvarnos pudo elegir ser Alejandro, Pitágoras o Jesús, pero no escogió ser ninguno de ellos, escogió ser Judas: "en el mundo estaba y el mundo fue hecho por él, y el mundo no lo conoció" (San Juan 1, 10). En el poema "Cristo en la cruz" (OC III, 453), Borges perfila un poco más su propia versión de la crucifixión de Cristo: Jesús de Nazaret no estaba clavado en la cruz del centro, era el tercero, uno cualquiera; la befa de la plebe no le alcanzaba, porque ésta ya había visto su agonía miles de veces, la suya o la de otro cualquiera, al cabo eso da lo mismo; Cristo desde la cruz sabía que no era un dios, que era un hombre que moría, y no le importaba; el poema acaba: "¿De qué puede servirme que aquel hombre haya sufrido, si yo sufro ahora?". En "Fragmentos de un Evangelio apócrifo" (OC II, 389-390) dice: "Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria".

Caín y Abel. Lo que le interesa a Borges de la historia bíblica de Caín y Abel es el valor de su símbolo: la interminable y tantas veces mortal confrontación entre las personas. Pero Borges cambia la narración canónica; esta modificación queda resumida en el poema "Génesis, 4, 8" (OC II, 468): "Fue el primer desierto/ Dos brazos arrojaron una gran piedra/ No hubo un grito. Hubo sangre/ Hubo por primera vez la muerte/ Ya no recuerdo si fui Abel o Caín"; los dos hermanos son para Borges dos polos de una misma unidad, sus nombres son sinónimos. La idea aparece también en su glosa "Leyenda" (OC II, 391), donde añade que perdonar es olvidar y que la culpa sólo permanece mientras dura el recuerdo. Las figuras de Caín y Abel se repiten en muchos otros parajes, como en la "Milonga de dos hermanos" (OC II, 333-334) o el poema "In memoriam de J.F.K." (OC II, 231), y las recuerdan las tramas de los relatos "El fin" (OC I, 518-520) y "El Sur" (OC I, 524-529); pero sobre todo se hace imprescindible evocar aquí el desenlace de "Los teólogos" (OC I, 550-556), cuyos dos principales personajes enemistados entre sí descubren tras la muerte que "en el paraíso formaban una sola persona". Con esto nos deslizamos, sin apenas haberlo deseado, desde el anciano mito de Caín y Abel hasta la mayor de las obsesiones borgesianas: la confusión de las identidades y la relatividad de todas las cosas. Transcribiré algunas frases memorables: "La historia universal es la de un solo hombre" (OC I, 395); "Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen" (OC II, 389); "¿Habrá en la tierra algo sagrado o algo que no lo sea?" (OC III, 21); "Acaso ser es ser todo" (OC II, 131). Esta noción es relevante porque de nuevo, desde otros caminos, arribamos a un panteísmo ya varias veces sugerido.

4. Hume en Borges: un agnosticismo impreciso.

La forma en que concibe Borges algunos de los elementos cardinales del dogma judeocristiano, basta para que cualquiera se pueda hacer una idea de cuáles eran las proclividades de su credo personal. Pero nos gustaría aventurar ya alguna asunción de base, alguna orientación que pueda ser considerada vertebral. Este apartado constituye un primer intento en ese sentido, aunque quizá sus resultados no sean tan concluyentes como en un principio pudiera esperarse.

Como ya aludimos, Jaime Rest sitúa a Borges en la corriente nominalista de la filosofía analítica anglosajona. Obviamente, no es el único que encuentra afinidades. La influencia de Ockam, Wilkins, Berkeley, Hume, e incluso Russell, se manifiesta explícitamente por doquier en la obra borgesiana. La navaja de Ockam se dejó caer en sus versos: "en el nombre de la rosa está la rosa/ y todo el Nilo en la palabra Nilo". Los elementos de no pocos de los cuentos de Borges, de igual manera que las ideas de Berkeley, responden al esse est percipi (ser es ser percibido). Pero sobre todo, es posible que fuera impelido por los argumentos del escocés David Hume como Borges se adentró en su agnosticismo epistemológico más acentuado.

En el relato "La busca de Averroes" (OC I, 582-588), Borges parece trasladar de forma expresa la temática de los Diálogos sobre la religión natural a un contexto histórico diferente, para exponer de este modo sus propias similitudes con el pensamiento humenano . Los principales personajes de los Diálogos son: Philo, protagonista y figura más polémica de la obra, con el que se identifica Hume y en boca del cual cuestiona la prueba teleológica de la existencia de Dios; Cleanthes, defensor de la justificación racional de Dios; y Demea, que representa la ciega aceptación ortodoxa del dogma religioso. Estos personajes no repelen la correspondencia con los tres de "La busca de Averroes": el propio filósofo Averroes, el viajante Abulcásim y el alcoranista Fachar, respectivamente. Los personajes más escépticos, Philo-Averroes, son los que triunfan, aunque lo hacen de forma ambigua y confusa, sin caer nunca en el error de una victoria dogmática (que al mismo tiempo tendría como efecto indeseado el desvelamiento de las inconfesadas convicciones de los autores, Hume-Borges). Lo que la historia de Borges resuelve, como la de Hume, es el carácter arbitrario y conjetural que acompaña a toda clasificación humana del universo.

Hay otros textos, como "El idioma analítico de John Wilkins" (OC II, 84-87), donde Borges incurre en los mismos testimonios: "La imposibilidad de penetrar el esquema divino del universo no puede, sin embargo, disuadirnos de planear esquemas humanos, aunque nos conste que éstos son provisorios". En el magnífico relato de "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" (OC I, 431-443) el desconcierto epistemológico se apodera de toda la escena, gobernada en gran medida por las reglas que en el Tratado de la Naturaleza Humana impone Hume al conocimiento, y Borges concluye que "un sistema no es otra cosa que la subordinación de todos los aspectos del universo a uno cualquiera de ellos".

Tanto en Borges como en Hume, son meramente el hábito o el instinto los que nos hacen creer en la existencia externa de las cosas; y a pesar de todo este conocimiento no deja de ser más que eso, una creencia.

La defensa individual, personal, de unos u otros principios de conocimiento es indiferente al universo o a Dios, como en "Los teólogos", como en el Libro de Job. De nuevo, todos o ninguno tenemos razón; de nuevo, según dicta el décimo octavo mandamiento del Evangelio apócrifo, los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los cielos .

Conforme a todo lo precedente, podemos concluir que no hay conocimiento seguro en Borges; ergo: nuestro autor ha de ser necesariamente agnóstico, o más aún, escéptico. Éste podría ser nuestro dictamen, y sin embargo, ni siquiera en esto nos concede el argentino un respiro, un hálito de certeza: en cuanto ahondamos un poco más en nuestro escrutinio, contemplamos cómo emergen, dispersos por toda su producción, enunciados en los que reconocemos cierta fe del autor, cierta confianza soslayada en algunos postulados de conocimiento.

5. Erígena, Spinoza y Borges: el panteísmo inevitable.

El escepticismo y el agnosticismo niegan la posibilidad de conocimiento; sin embargo, las obras de Borges reverberan panteísmo por cada una de sus hendiduras. ¿Es esto contradictorio? En principio sí, pero el escéptico siempre podría contestar: "Sí, me contradigo. ¿Y qué?". Las obra de Borges se puede permitir doblemente las contradicciones: es escéptica y estéticamente oportunista.

Cuando tratamos más arriba el problema del mal, recompusimos las teorías de los gnósticos y del heresiarca Basílides (trescientos setenta y cinco cielos con dioses en descendiente decadencia); de ellas provienen las conexiones de Borges con una cosmogonía emanantista, frente a las teorías que reclaman la Creación. También nos salió al paso la concepción de un Dios indescifrable al hablar del Libro de Job; un Dios fuera del alcance humano, lejos de sus limitadas posibilidades cognoscitivas, y al mismo tiempo indiferente ante nuestro nimios actos, un Dios amoral (lo que sea el bien y el mal para Dios es algo totalmente vedado al hombre, Borges -con Hume otra vez- apela por una desantropologización de Dios). Cuando mencionamos a Juan Escoto Erígena, con intención de vindicar la Cábala, estábamos de nuevo poniendo en evidencia el influjo del panteísmo en Borges: Erígena predica un Dios indeterminable, que no percibe el pecado ni las formas del mal, que no sabe quién es ni qué es, porque no es un quién ni un qué; también predica la reversión final de las criaturas (incluso la del tiempo y la del demonio) a la unidad primera de Dios. Con todo, el más poderoso impulso que el pensamiento de Borges experimentó a favor del panteísmo, tuvo su origen en Spinoza.

Borges reconocía identificarse con el filósofo holandés Baruch Spinoza, al que admiraba singularmente . Estuvo de hecho a punto de escribir un libro sobre él, "y luego descubrí que no podía explicar a otros lo que yo mismo no puedo explicarme" . En otro lugar dijo: "Me he pasado la vida explorando a Spinoza". Fruto de este deslumbramiento quedaron dos sonetos -"Spinoza" (OC II, 308) y "Baruch Spinoza" (OC III, 151)- y el enérgico rastro de que todo es Dios repartido por toda su producción.

De este rastro abundan las pruebas. El poema "Juan, I, 14" (OC II, 355-356) comienza: "No será menos enigma esta hoja/ que la de Mis libros sagrados/ ni aquellas otras que repiten/ las bocas ignorantes,/ creyéndolas de un hombre, no espejos/ oscuros del Espíritu": tan sagrada es la palabra del más sabio como la palabra del más necio, una flor, la luna o un tigre. Todo es parte del Todo.

Alguna vez Borges parafrasea a De Quincey: "hasta los sonidos irracionales del globo deben ser otras tantas álgebras y lenguajes que de algún modo tienen sus llaves correspondientes, su severa gramática y su sintaxis, y así las mínimas cosas del universo pueden ser espejos de las mayores", en este caso la cita la hace en "El espejo de los enigmas" (OC II, 98-100), texto que dedica a explicar el pensamiento de Léon Bloy y de paso a facilitarnos una ventana para mirar su universo: en él "todo es símbolo, hasta el dolor más desgarrador". Visto así el mundo, el conocimiento exhaustivo de la más pequeña de las partículas bastaría para reconstruirlo por entero, reescribir el pasado y prever todo lo que está por venir.
En otro lugar dice: "Soy una parte del universo, tan inevitable y necesaria como las otras. Soy lo que Dios quiere que sea, soy lo que me han hecho las leyes universales. Ser es ser todo".

La equivalencia entre las identidades de todas las personas (y acaso de todas las cosas) es algo que, ya lo hemos dicho, obsesionaba a Borges hasta tal punto que se hace imposible citar todos los cuentos, poemas o ensayos en los que accede -desde innumerables frentes- a la misma idea. En la conferencia "La inmortalidad" (OC IV, 172-179) Borges aboga además, y creo que esto es otro indicio aún más claro de panteísmo, por una inmortalidad impersonal. La justificación de esta inmortalidad impersonal la asienta sobre el inveterado problema del yo -nuevamente Hume-. Si el yo no es más que un momento presente, ese yo lo comparte de una forma u otra toda la humanidad (por ejemplo, como prescribe alguna doctrina oriental, durante el acto del coito todos las personas son una y la misma); si hay inmortalidad, esa inmortalidad no tiene por qué ser personal, puede prescindir de los accidentes del nombre y los apellidos, puede prescindir de la memoria. Unas palabras fatigadas, susurrantes, octogenarias, cierran el discurso: "Para concluir, diré que creo en la inmortalidad: no en la inmortalidad personal, pero sí en la cósmica".

Creo que todas las observaciones de este último epígrafe son indicios de que Borges creía. Creía en algo, algo confuso, embrollado, borroso. Tras su líneas, tras su literatura que lo alcanzaba todo, se agazapaba un sistema -¡tanto que él repudiaba los sistemas!-, un sistema que, precisamente por su potencia abrasiva, adopta inevitablemente, por encima incluso de cualquier incursión en el agnosticismo, un denotado cariz panteísta.

Después de tantos pensamientos dedicados al universo y a la muerte, Jorge Luis Borges falleció el 14 de junio de 1986. Quizás ahora por fin, desde su tumba en Ginebra, bajo la fría lápida de piedra áspera y blanca, sepa todo lo que al hombre le ha sido negado saber. O quizá, más posiblemente, no lo sepa.
Juan Jacinto Muñoz Rengel

Tres versiones de Judas

En el Asia Menor o en Alejandría, en el segundo siglo de nuestra fe, cuando Basílides publicaba que el cosmos era una temeraria o malvada improvisación de ángeles deficientes, Niels Runeberg hubiera dirigido, con singular pasión intelectual, uno de los coventículos gnósticos. Dante le hubiera detinado, tal vez, un sepulcro de fuego; su nombre aumentaría los catálogos de heresiarcas menores, entre Satornilo y Carpócrates; algún fragmento de su prédicas, exonerado de injurias, perduraría en el apócrifo Liber adversus omnes haereses o habría perecido cuando el incendio de una bibilioteca monástica devoró el último ejemplar del Syntagma. En cambio, Dios le deparó el siglo veinte y la ciudad universitaria de Lund. Ahí, en 1904, publicó la primera edición de Kristus och Judas; ahí, en 1909, su libro capital Den hemlige Frälsaren. (Del último hay versión alemana, ejecutada en 1912 por Emili Schering; se llama Der heimliche Heiland.)
Antes de ensayar un examen de los precitados trabajos, urge repetir que Nils Runeberg, miembro de la Unión Evangélica Nacional, era hondamente religioso. En un cenáculo de París o aun en Buenos Aires, un literato podría muy bien redescubir las tesis de Runeberg; esas tesis, propuestas en un cenáculo, serían ligeros ejercicios inútiles de la negligencia o de la blasfemia. Para Runeberg, fueron la clave que descifra un misterio central de la teología; fueron materia de meditación y análisis, de controversia histórica y filológica, de soberbia, de júbilo y de terror. Justificaron y desbarataron su vida. Quienes recorran este artículo, deben asimismo considerar que no registra sino las conclusiones de Runeberg, no su dialéctica y sus pruebas. Alguien observará que la conclusión precedió sin duda a las “pruebas”. ¿Quién se resigna a buscar pruebas de algo no creído por él o cuya prédica no le importa?
La primera edición de Kristus och Judas lleva este categórico epígrafe, cuyo sentido, años después, monstruosamente dilataría el propio Nils Runeberg: No una cosa, todas las cosas que la tradición atribuye a Judas Iscariote son falsas (De Quincey, 1857). Precedido por algún alemán, De Quincey especuló que Judas entregó a Jesucristo para forzarlo a declarar su divinidad y a encender una vasta rebelión contra el yugo de Roma; Runeberg sugiere una vindicación de índole metafísica. Hábilmente, empieza por destacar la superfluidad del acto de Judas. Observa (como Robertson) que para identificar a un maestro que diariamente predicaba en la sinagoga y que obraba milagros ante concursos de miles de hombres, no se requiere la traición de un apostol. Ello, sin embargo, ocurrió. Suponer un error en la Escritura es intolerable; no menos tolerable es admitir un hecho casual en el más precioso acontecimiento de la historia del mundo. Ergo, la trición de Judas no fue casual; fue un hecho prefijado que tiene su lugar misterioso en la economía de la redención. Prosigue Runeberg: El Verbo, cuando fue hecho carne, pasó de la ubicuidad al espacio, de la eternidad a la historia, de la dicha sin límites a la mutación y a la carne; para corresponder a tal sacrificio, era necesario que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno. Judas Iscariote fye ese hombre. Judas, único entre los apóstoles intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito de Jesus. El Verbo se había rebajado a mortal; Judas, discípulo del Verbo, podía rebajarse a delator (el peor delito que la infamia soporta) y ser huésped del fuego que no se apaga. El orden inferior es un espejo del orden superior; las formas de la tierra corresponden a las formas del cielo; las manchas de la piel son un mapa de las incorruptibles constelaciones; Judas refleja de algún modo a Jesús. De ahí los treinta dineros y el beso; de ahí la muerte voluntaria, para merecer aun más la Reprobación. Así dilucidó Nils Runeberg el enigma de Judas.
Los teólogos de todas las confesiones lo refutaron. Lars Peter Engström lo acusó de ignorar, o de preterir, la unión hipostática; Axel Borelius, de renovar la herejía de los docetas, que negaron la humanidad de Jesus; el acerado obispo de Lund, de contradecir el tercer versículo del capítulo 22 del Evangelio de San Lucas.
Estos variados anatemas influyeron en Runeberg, que parcialmente reescribió el reprobado libro y modificó su doctrina. Abandonó a sus adversarios el terreno teológico y propuso oblicuas razones de orden moral. Admitió que Jesús, «que disponía de los considerables recursos que la Omnipotencia puede ofrecer», no necesitaba de un hombre para redimir a todos los hombres. Rebatió, luego, a quienes afirman que nada sabemos del inexplicable traidor; sabemos, dijo, que fue uno de los apóstoles, uno de los elegidos para anunciar el reino de los cielos, para sanar enfermos, para limpiar leprosos, para resucitar muertos y para echar fuera demonios (Mateo 10: 7­8; Lucas 9: 1). Un varón a quien ha distinguido así el Redentor merece de nosotros la mejor interpretación de sus actos. Imputar su crimen a la codicia (como lo han hecho algunos, alegando a Juan 12: 6) es resignarse al móvil más torpe. Nils Runeberg propone el móvil contrario: un hiperbólico y hasta ilimitado ascetismo. El asceta, para mayor gloria de Dios, envilece y mortifica la carne; Judas hizo lo propio con el espíritu. Renunció al honor, al bien, a la paz, al reino de los cielos, como otros, menos heroicamente, al placer.[1] Premeditó con lucidez terrible sus culpas. En el adulterio suelen participar la ternura y la abnegación; en el homicidio, el coraje; en las profanaciones y la blasfemia, cierto fulgor satánico. Judas eligió aquellas culpas no visitadas por ninguna virtud: el abuso de confianza (Juan 12: 6) y la delación. Obró con gigantesca humildad, se creyó indigno de ser bueno. Pablo ha escrito: El que se gloria, gloríese en el Señor (I Corintios 1: 31); Judas buscó el Infierno, porque la dicha del Señor le bastaba. Pensó que la felicidad, como el bien, es un atributo divino y que no deben usurparlo los hombres.[2]
Muchos han descubierto, post factum, que en los justificables comienzos de Runeberg está su extravagante fin y que Den hemlige Frälsaren es una mera perversión o exasperación de Kristus och Judas. A fines de 1907, Runeberg terminó y revisó el texto manuscrito; casi dos años transcurrieron sin que lo entregara a la imprenta. En octubre de 1909, el libro apareció con un prólogo (tibio hasta lo enigmático) del hebraísta dinamarqués Erik Erfjord y con este pérfido epígrafe: En el mundo estaba y el mundo fue hecho por él, y el mundo no lo conoció (Juan 1: 10). El argumento general no es complejo, si bien la conclusión es monstruosa. Dios, arguye Nils Runeberg, se rebajó a ser hombre para la redención del género humano; cabe conjeturar que fue perfecto el sacrificio obrado por él, no invalidado o atenuado por omisiones. Limitar lo que padeció a la agonía de una tarde en la cruz es blasfematorio.[3] Afirmar que fue hombre y que fue incapaz de pecado encierra contradicción; los atributos de impeccabilitas y de humanitas no son compatibles. Kemnitz admite que el Redentor pudo sentir fatiga, frío, turbación, hambre y sed; también cabe admitir que pudo pecar y perderse. El famoso texto Brotará como raíz de tierra sedienta; no hay buen parecer en él, ni hermosura; despreciado y el último de los hombres; varón de dolores, experimentado en quebrantos (Isaías 53: 2­3), es para muchos una previsión del crucificado, en la hora de su muerte; para algunos (verbigracia, Hans Lassen Martensen), una refutación de la hermosura que el consenso vulgar atribuye a Cristo; para Runeberg, la puntual profecía no de un momento sino de todo el atroz porvenir, en el tiempo y en la eternidad, del Verbo hecho carne. Dios totalmente se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue judas.
En vano propusieron esa revelación las librerías de Estocolmo y de Lund. Los incrédulos la consideraron, a priori, un insípido y laborioso juego teológico; los teólogos la desdeñaron. Runeberg intuyó en esa indiferencia ecuménica una casi milagrosa confirmación. Dios ordenaba esa indiferencia; Dios no quería que se propalara en la tierra Su terrible secreto. Runeberg comprendió que no era llegada la hora: Sintió que estaban convergiendo sobre él antiguas maldiciones divinas; recordó a Elías y a Moisés, ,que en la montaña se taparon la cara para no ver a Dios; a Isaías, que se aterró cuando sus ojos vieron a Aquel cuya gloria llena la tierra; a Saúl, cuyos ojos quedaron ciegos en el camino de Damasco; al rabino Simeón ben Azaí, que vio el Paraíso y murió; al famoso hechicero Juan de Viterbo, que enloqueció cuando pudo ver a la Trinidad; a los Midrashim, que abominan de los impíos que pronuncian el Shem Hamephorash, el Secreto Nombre de Dios. ¿No era él, acaso, culpable de ese crimen oscuro? ¿No sería ésa la blasfemia contra el Espíritu, la que no será perdonada (Mateo 12: 31)? Valerio Sorano murió por haber divulgado el oculto nombre de Roma; ¿qué infinito castigo sería el suyo, por haber descubierto y divulgado el horrible nombre de Dios?
Ebrio de insomnio y de vertiginosa dialéctica, Nils Runeberg erró por las calles de Malmö, rogando a voces que le fuera deparada la gracia de compartir con el Redentor el Infierno.
Murió de la rotura de un aneurisma, el primero de marzo de 1912. Los heresiólogos tal vez lo recordarán; agregó al concepto del Hijo, que parecía agotado, las complejidades del mal y del infortunio.

1944

[1] Borelius interroga con burla: ¿Por qué no renunció a renunciar? ¿Porqué no a renunciar a renunciar?.

[2] Euclydes da Cunha, en un libro ignorado por Runeberg, anota que para el heresiarca de Canudos, Antonio Conselheiro, la virtud «era una casi impiedad». El lector argentino recordará pasajes análogos en la obra de Almafuerte. Runeberg publicó, en la hoja simbólica Sju insegel, un asiduo poema descriptivo, El agua secreta; las primeras estrofas narran los hechos de un tumultuoso día; las úttimas, el hallazgo de un estanque glacial; el poeta sugiere que la perduración de esa agua silenciosa corrige nuestra inútil violencia y de algún modo la permite y la absuelve. El poema concluye así: El agua de la selva es feliz; podemos ser malvados y dolorosos.

[3] ­Maurice Abramowicz observa: “Jésus, d'aprés ce scandinave, a toujours le beau rôle; ses déboires, grâce à la science des typographes, jouissent d'une réputabon polyglotte; sa résidence de trente­trois ans parmi les humains ne fut en somme, qu'une villégiature”. Erfjord, en el tercer apéndice de la Christelige Dogmatik refuta ese pasaje. Anota que la crucifixión de Dios no ha cesado, porque lo acontecido una sola vez en el tiempo se repite sin tregua en la eternidad. Judas, ahora, sigue cobrando las monedas de plata; sigue besando a Jesucristo; sigue arrojando las monedas de plata en el templo; sigue anudando el lazo de la cuerda en el campo de sangre. (Erlord, para justificar esa afirmación, invoca el último capítulo del primer tomo de la Vindicación de la eternidad, de Jaromir Hladík).

Testamento de Karol Wojtyla

.1979
'Totus tuus ego sum'

En el nombre de la Santísima Trinidad. Amén.

'Velad, porque no sabéis el día en que vendrá nuestro Señor' (cf. Mt 24, 42)- estas palabras me recuerdan la última llamada, que tendrá lugar en el momento en que el Señor así lo quiera. Deseo seguirlo y deseo que todo aquello que forma parte de mi vida terrena me prepare para este momento. No sé cuando sucederá, pero como todo, también este momento lo dejo en manos de la Madre de mi Maestro: 'Totus Tuus'. En las mismas manos maternas dejo todo y a Todos aquellos con los que me ha relacionado mi vida y mi vocación. En estas Manos dejo sobre todo a la Iglesia, y también a mi Nación y a toda la Humanidad. Doy gracias a todos. A todos pido perdón. Pido también la oración, para que la Misericordia de Dios se muestre más grande que mi debilidad e indignidad.

Durante los ejercicios espirituales, he releído el testamento del Santo Padre Pablo VI. Esta lectura me ha impulsado a escribir el presente testamento.

No dejo tras de mí propiedad alguna de la que haya que disponer. En cuanto a las cosas de uso cotidiano que me servían, pido que sean distribuidas como sea oportuno. Que los apuntes personales sean quemados. Pido que de esto se ocupe don Stanislao, a quien agradezco su colaboración y su ayuda tan prolongada y compresiva. Todos los otros agradecimientos, en cambio, los dejo en el corazón delante de Dios mismo, porque es difícil expresarlos.

Por lo que se refiere al funeral, repito las mismas disposiciones que dio el Santo Padre Pablo VI (el sepulcro en la tierra, no en un sarcófago).

'apud Dominum misericordia
et copiosa apud Eum redemptio'
Roma, 6.III.1979

Después de la muerte pido la Santa Misa y la oración
5.III.1990



Hoja sin fecha:

Tengo la más profunda confianza en que, a pesar de mi debilidad, el Señor me concederá toda la gracia necesaria para afrontar, según Su voluntad, cualquier tarea, prueba y sufrimiento que quiera requerir de Su siervo, en el curso de la vida. Tengo también confianza en que no permitirá jamás que, mediante algún comportamiento mío: palabras, obras u omisiones, pueda traicionar mis obligaciones en esta Santa Sede de Pedro.



24.II- I.III.1980

También, durante estos ejercicios espirituales he reflexionado sobre la verdad del Sacerdocio de Cristo, desde la perspectiva de aquel Tránsito que para cada uno de nosotros es el momento de nuestra muerte. La despedida de este mundo -para nacer en otro, en el mundo futuro, signo elocuente (decisivo)- es para nosotros la Resurrección de Cristo.

He leído la grabación de mi testamento del último año, hecha también durante los ejercicios espirituales -la he comparado con el testamento de mi gran Predecesor y Padre Pablo VI, con aquel sublime testimonio sobre la muerte de un cristiano y de un Papa- y he renovado en mí la conciencia de las preguntas, a las cuales se refiere la grabación del 6.III.1979 preparada por mí (más bien de forma provisional).

Hoy deseo agregar sólo esto, que cada uno debe tener presente la perspectiva de la muerte. Y debe estar listo para presentarse delante del Señor y del Juez -y contemporáneamente Redentor y Padre-. En este momento yo también tomo en consideración esto continuamente, confiando el momento decisivo a la Madre de Cristo y de la Iglesia, a la Madre de mi esperanza.

Los tiempos en los que vivimos son indeciblemente difíciles e inquietantes. Difícil y duro se ha hecho también el camino de la Iglesia, prueba característica de estos tiempos, tanto para los Fieles como para los Pastores. En algunos Países (como por ejemplo en aquel sobre el que he leído durante los ejercicios espirituales), la Iglesia se encuentra en un periodo de persecución tal, que no es inferior a aquella de los primeros siglos, es más, la supera por el grado de crueldad y odio. 'Sanguis martyrum- semen christianorum'. Y además de esto, tantas personas desaparecen inocentemente, también en este País en el que vivimos...

Una vez más deseo confiarme totalmente a la gracia del Señor. Él mismo decidirá cuándo y cómo debo terminar mi vida terrena y el ministerio pastoral. En la vida y en la muerte, 'Totus tuus' mediante la Inmaculada. Aceptando ya desde ahora esta muerte, espero que el Cristo me dé la gracia para el último pasaje, es decir (mi) Pascua. Espero también que la haga útil para esta causa tan importante a la que trato de servir: la salvación de los hombres, la salvaguardia de la familia humana y, en ella, la de todas las naciones y los pueblos (entre ellos me dirijo también en modo particular a mi Patria terrena), útil para las personas que particularmente me ha confiado, por la cuestión de la Iglesia, para la gloria del mismo Dios.

No deseo agregar nada a lo que he escrito hace un año, sólo expresar esta disposición y contemporáneamente esta confianza, para la cual los presentes ejercicios espirituales de nuevo me han dispuesto.

Juan Pablo II



'Totus Tuus ego sum'
5.III.1982

En el curso de los ejercicios espirituales de este año he leído (más veces) el texto del testamento del 6.III.1979. No obstante, aún lo considero provisional (no definitivo), lo dejo en su forma original. No cambio (por ahora) nada, y tampoco agrego, en lo que se refiere a las disposiciones contenidas en él.

El atentado contra mi vida el 13.V.1981 de algún modo ha confirmado la exactitud de las palabras escritas en el periodo de los ejercicios espirituales de 1980 (24.II- 1.III).

Aún más profundamente siento que me encuentro totalmente en las Manos de Dios, y permanezco continuamente a disposición de mi Señor, confiándome a Él en Su Inmaculada Madre ('Totus Tuus').

Juan Pablo II



5.III.82

En relación con la última frase de mi testamento del 6.III.1979 (“sobre el lugar/es decir, el lugar del funeral, decida el colegio Cardenalicio y los Connacionales) -aclaro que tengo en mente: el metropólita de Cracovia o el Consejo General del Episcopado de Polonia- al Colegio Cardenalicio pido que satisfaga, en la medida de lo posible, las eventuales cuestiones arriba enumeradas.



1.III.1985 (en el curso de los ejercicios espirituales)

Todavía -en lo que se refiere a la expresión 'Colegio Cardenalicio y los Connacionales': el 'Colegio Cardenalicio' no tiene ninguna obligación de interpelar sobre este argumento; los 'Connacionales', sin embargo, pueden hacerlo, si por algún motivo lo consideran justo.

JP II



Los ejercicios espirituales del año jubilar 2000
(12-18.III)

(para el testamento)

Cuando el día 16 de octubre de 1978 el cónclave de los cardenales escogió a Juan Pablo II, el Primado de Polonia Card. Stefan Wyszynski me dijo: “La tarea del nuevo Papa será la de introducir a la Iglesia en el Tercer Milenio”. No sé si repito exactamente la frase, pero al menos ese era el sentido de lo que entonces escuché. Lo dijo el Hombre que ha pasado a la Historia como Primado del Milenio. Un gran Primado. He sido testigo de su misión, de Su total confianza. De Sus luchas: de Su victoria. -“La victoria, cuando suceda, será una victoria mediante María”- estas palabras de su Predecesor, el card. August Hlond, las solía repetir el Primado del Milenio.

De esta forma he estado de algún modo preparado para la tarea que el día 16 de octubre de 1978 se me presentaba. En el momento en que escribo estas palabras, el Año Jubilar de 2000 es ya una realidad de facto. La noche del 24 de diciembre de 1999 fue abierta la simbólica Puerta del Gran Jubileo en la Basílica de San Pedro, seguidamente la de San Juan de Letrán, después la de Santa María la Mayor -en año nuevo- y el día 19 de enero la Puerta de la Basílica de San Pablo Extramuros. Este último hecho, dado su carácter ecuménico, ha quedado impreso en mi memoria de modo muy particular.

A medida que el Año Jubilar 2000 avanza, de día en día se cierra tras de nosotros el siglo veinte y se abre el siglo veintuno. Según los designios de la Providencia, me ha sido concedido vivir en el difícil siglo que se está yendo, y ahora, en el año en el que la edad de mi vida alcanza los ochenta años ('octogesima adveniens'), es necesario preguntarse si no es tiempo de repetir con el bíblico Simeón 'Nunc dimittis'.

El día 13 de mayo de 1981, el día del atentado al Papa durante la audiencia general en la Plaza San Pedro, la Divina Providencia me ha salvado en un modo milagroso de la muerte. Aquel que es único Señor de la vida y de la muerte, Él mismo me ha prolongado esta vida, en cierto modo me la ha dado de nuevo. Desde este momento -mi vida- le pertenece aún más a Él. Espero que Él me ayude a reconocer hasta cuándo debo continuar este servicio, al cual me llamó el día 16 de octubre de 1978. Le pido que me llame cuando Él mismo lo quiera. 'En la vida y en la muerte pertenecemos al Señor... somos del Señor' (cf. Rm 14, 8). Espero también que, hasta que me sea dado cumplir el servicio de Pedro en la Iglesia, la Misericordia de Dios quiera prestarme las fuerzas necesarias para este servicio.

Como cada año durante los ejercicios espirituales he leído mi testamento del 6.III.1979. Continuo manteniendo las disposiciones contenidas en él. Aquello que entonces, y también durante los sucesivos ejercicios espirituales, fue agregado constituye un reflejo de la difícil y dura situación general, que ha marcado los años ochenta. Desde el otoño del año 1989 esta situación ha cambiado. El último decenio del siglo pasado ha estado libre de las tensiones precedentes; esto no significa que no haya traído consigo nuevos problemas y dificultades. De modo particular sea alabada la Divina Providencia, porque el periodo de la llamada 'guerra fría' ha terminado sin el violento conflicto nuclear, cuyo peligro pesaba sobre el mundo en el periodo precedente.

Estando en el umbral del tercer milenio 'in medio Ecclesiae', deseo una vez más expresar gratitud al Espíritu Santo por el gran regalo del Concilio Vaticano II, al que junto con la Iglesia entera -y sobre todo con el Episcopado- me siento en deuda. Estoy convencido de que aún por largo tiempo será dado a las nuevas generaciones descubrir las riquezas que este Concilio del siglo XX nos ha dejado. Como obispo que ha participado en el evento conciliar desde el primero hasta el último día, deseo confiar este gran patrimonio a todos aquellos que son y serán los futuros llamados a realizarlo. Por mi parte, agradezco al eterno Pastor que me ha permitido servir a esta grandísima causa en el curso de todos los años de mi pontificado.

'In medio Ecclesiae'... desde los primeros años del servicio episcopal -resalto que gracias al Concilio me ha sido dado experimentar la fraterna comunión del Episcopado. Como sacerdote de la Archidiócesis de Cracovia había experimentado lo que era la fraterna comunión del presbiterio- el Concilio ha abierto una nueva dimensión de esta experiencia.

¡Cuántas personas debería nombrar! Probablemente el Señor Dios ha llamado a Su presencia a la mayoría de ellas. En cuanto a aquellos que aún se encuentran en esta parte, las palabras de este testamento los recuerdan, todos y en todas partes, donde sea que se encuentren.

En el curso de los más de veinte años en los que realizo el servicio de Pedro 'in medio Ecclesiae' he experimentado la benévola y como nunca fecunda colaboración de tantos Cardenales, Arzobispos y Obispos, muchos sacerdotes, muchas personas consagradas -Hermanos y Hermanas- en fin, tantísimas personas laicas, en el ambiente curial, en el Vicariato de la Diócesis de Roma, así como fuera de estos ambientes.

¡Cómo no abrazar con grata memoria a todos los Episcopados del mundo, con los cuales me he encontrado en las sucesivas visitas 'ad limina Apostolorum'! ¡Cómo no recordar también a tantos Hermanos cristianos, no católicos! ¡Y al rabino de Roma, así como a numerosos representantes de las religiones no cristianas! ¡Y a cuantos representan el mundo de la cultura, de la ciencia, de la política, de los medios de comunicación social!

En la medida en que se acerca el límite de mi vida terrena regreso con la memoria al principio, a mis Padres, al Hermano y a la Hermana (que no he conocido, porque murió antes de mi nacimiento), a la parroquia de Wadowice, donde he sido bautizado, a aquella ciudad de mi amor, a los coetáneos, compañeros y compañeras de la escuela elemental, del gimnasio, de la Universidad, hasta los tiempos de la ocupación, cuando trabajé como obrero, y en seguida a la parroquia de Niegowie, a aquella Cracoviana de San Floriano, a la pastoral de los académicos, al ambiente... a todos los ambientes... a Cracovia y a Roma... a las personas que en modo especial me han sido confiadas en el Señor.
A todos quiero decir una sola cosa: “Dios os recompense”

'In manus Tuas, Domine, commendo spiritum meum'
A.D.
17.III.2000

Sor Tobiana y compañia

De mediana estatura, blanquita, con los ojos claros, muy eslava y siempre embutida en su hábito negro con toca blanca y tejadillo. Es la mujer que más cerca está del Papa, al que lleva cuidando más de 30 años. Se llama sor Tobiana y es la superiora de la comunidad de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús. Ella y las otras cuatro hermanas son los ángeles de la guarda de Su Santidad. El especialísimo servicio doméstico de Juan Pablo II.Las únicas mujeres que comparten casa con el vicario de Cristo.Las que lo saben todo del Papa y no cuentan nada.

Las monjas polacas del Papa nunca salen en los medios de comunicación.Ni siquiera sor Tobiana. Es tan tímida, tan discreta y pasa tan desapercibida que, en Roma, la llaman la aparición. Porque está en todo, pero viene y va sin que apenas se note su presencia.Otros la comparan en la ciudad eterna con sor Pascualina, la célebre monja que cuidó toda la vida a Pío XII. «Pero en buena.Sor Pascualina parecía un sargento y ejercía como tal. Sor Tobiana es la encarnación de la eficacia, callada y silenciosa. Es como el ángel guardián del Papa y, como si fuera realmente un espíritu, su presencia es imprescindible pero apenas se nota», explica un monseñor de la curia.

Siguiendo al Papa estará en Madrid. Llegará en el mismo avión que Su Santidad, se encerrará en la Nunciatura y regresará en el mismo vuelo. Nadie se fijará en ella. Pero su toque especial se notará en el arreglo de la habitación papal, en la cocina y allí donde vayan. Las pastillas estarán en la mesita de noche; en el plato, las verduras frescas que tanto le gustan; las sotanas impolutas, los zapatos relucientes y el pañuelo planchado.

«Sienten veneración por su Papa, al que han entregado su vida.Con gozo. Como una ofrenda de amor a Cristo a través de su vicario.Es el cometido de Marta y María en el Evangelio. Un cometido por el que cualquier monja lo daría todo. Es lo máximo a lo que puede aspirar una novia de Dios: servir y convivir con el Romano Pontífice», explica el monseñor de la Santa Sede.

De hecho, las cinco monjas de las Siervas del Sagrado Corazón que atienden al Papa llevan una media de más de 20 años en el Vaticano. Todas proceden de Cracovia. Recién elegido, Karol Wojtyla comenzó a montar su casa polaca, su círculo más íntimo, en el palacio apostólico. Primero, con su fiel secretario personal, monseñor Dziwisz. Y después, con sus monjitas polacas.

Y, desde entonces, cinco hermanas tienen el privilegio de atender el apartamento pontificio: sor Matilde, encargada del vestuario papal; sor Fernanda, de las compras; sor Eufrosyna, de la correspondencia privada y el teléfono; sor Germana, que fue cocinera de monseñor Deskur, íntimo amigo del Pontífice, antes de pasar a la cocina de Juan Pablo II; y sor Tobiana como supervisora de todas estas tareas.

Dziwisz y sor Tobiana son los que más cerca están de su corazón y de su cuerpo. Viven en el apartamento contiguo. Velan su sueño por las noches, llaman a la puerta de su habitación cada vez que le oyen toser y se quedan al pie de su cama rezando el rosario mientras el Papa concilia el sueño.

Esta cercanía al Papa hace que sor Tobiana tenga mucho poder, que sólo ejerce para cuidarlo y evitarle cualquier problema o quebradero de cabeza. Si por ella fuera, el Papa se reservaría mucho más y trabajaría menos. Porque ya no está para muchos trotes, aunque su indomable carácter sigue siendo el mismo que cuando era un joven arzobispo de Cracovia.

En manos de sus monjitas, va siempre perfecto y su casa está siempre impecable. Sor Matilde es la encargada del vestuario papal. Decenas de sotanas, capas, esclavinas y solideos cuelgan de los armarios, primorosamente planchados y de un blanco inmaculado.Sor Matilde no se encarga sólo de lavar y planchar el vestuario del Papa. También hace los pedidos de sus sotanas a los famosos sastres italianos Stefano Zanella y Gianluca Scattolin, más de 64 en los últimos cinco años.

Sor Fernanda se encarga de las compras. Para que la despensa esté siempre bien surtida, ella no duda en acudir a los más selectos supermercados romanos, aunque la mayoría de los víveres proceden del economato vaticano. Busca, ante todo, que los manjares de la mesa sean naturales y frescos. Algunos proceden incluso de la granja que el Vaticano posee en el palacio-residencia de verano de Castelgandolfo. Algunas exquisiteces vienen directamente de Cracovia o de Wadowice, el pueblo natal de Wojtyla, donde los tomates todavía huelen a mata.

Sor Eufrosyna habla francés, inglés e italiano. Por eso, es la encargada del teléfono y de su correspondencia privada. Un tercio de las 50.000 llamadas que recibe a diario el Vaticano son para él y las supervisa ella con ayuda de 12 centralitas. Hasta hace poco, llegaban 10.000 cartas diarias para Su Santidad. Una cifra que últimamente ha bajado, pero que se ha visto compensada por el aumento de los e-mails que inundan a diario el correo electrónico de la Casa Pontificia.

Pero, quizás, la labor más importante de la comunidad religiosa polaca recaiga en las manos expertas de sor Germana, la cocinera.Porque la hospitalidad de la mesa de Juan Pablo II se ha convertido en un instrumento de gobierno. Antes, los papas, además de rezar en solitario, comían solos. Era un signo de distinción, pero también una penitencia. Juan XXIII fue el primero en romper esa regla. Al Papa Bueno, nacido en el seno de una familia numerosa, no le gustaba sentarse solo a la mesa. En cambio, Pío XII solía almorzar en compañía de sus dos canarios, Hansel y Gretel, que le armonizaban la comida desde su jaula. Pero la única distinción de Juan Pablo II es que nadie puede sentarse junto a él. Por lo demás, cuando podía, hasta les servía vino a sus invitados, les instaba a comer e incluso brindaba. Sor Germana sabe que el Papa siempre tiene huéspedes a comer y a cenar. Desde presidentes de dicasterios, cardenales, obispos o simples curas hasta científicos, poetas, políticos e intelectuales. Por eso siempre tiene una sorpresa en la mesa, que gira en torno a los ingredientes favoritos de Su Santidad: la pasta, las verduras, el pescado y la fruta.

Sor Tobiana siempre está deambulando por ahí. Pendiente de cada detalle. Tanto ella como monseñor Dziwisz le conocen a la perfección.El más mínimo gesto, que pasaría desapercibido para un profano, es un claro signo para ellos. Y ahí está siempre al quite sor Tobiana. Siempre sonriente y feliz. Testigo mudo de excepción del universo vaticano más íntimo.

La congregación de sor Tobiana fue fundada por monseñor José Sebastián Pelczar en 1894, en Cracovia para que fuera «signo e instrumento del amor del Sagrado Corazón para con los más necesitados».Monseñor Pelczar fue beatificado por Juan Pablo II el 2 de junio de 1991 en su cuarta peregrinación a Polonia y será canonizado en Roma el próximo 18 de mayo. Ese día, la siempre discreta sor Tobiana cantará las glorias de su fundador. Y el Papa, su señor, la invitará a brindar con él por el nuevo santo, por su congregación ya presente en varios países del mundo, por Polonia y por la Iglesia. Y ella, en su fuero interno, brindará también por su Papa, el Papa al que entregó su vida.