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PRADA

Síndrome de Pacifismo Fundamentalista de Gustavo Bueno

Denominamos «Síndrome de Pacifismo Fundamentalista» al conjunto de fenómenos sociales que están teniendo lugar durante los primeros meses del año 2003 en curso, y en prácticamente todas las ciudades de los Estados de bienestar, y cuyo síntoma más relevante y notorio es un «clamor universal» expresado en forma de manifestaciones públicas masivas o localizadas (en recintos cerrados), procesiones, imágenes de televisión, &c., con ciudadanos que gritan: «¡No a la Guerra! ¡Paz!», en el contexto de la invasión del Irak por los ejércitos anglonorteamericanos. (La fórmula «¡No a la Guerra!» tiene una intención eminentemente polémica –que muchas veces equivale a «¡No a Estados Unidos!» o «¡No al Gobierno de Aznar!»–; la fórmula «¡Paz!» tiene una intención desiderativa, y ella misma «pacífica» –mientras que la fórmula «¡No a la Guerra!» implica una intención polémica y aún belicista–.)

Hay también otras formas de expresar este clamor, otros síntomas del mismo síndrome, tales como pancartas, velas encendidas, sentadas, chapas, discursos, huelgas, pequeñas acampadas, ayunos. Pero el síntoma principal del clamor es el procesional-vociferante (muy pocas veces la procesión es silenciosa).

El síndrome que tratamos de describir no lo entendemos como una reacción generalizada, suscitada por motivos etológicos que habrían de afectar a todos los vertebrados (como ocurre con el SGA, o «Síndrome General de Adaptación» de Hans Selye). Ni siquiera afecta a todos los hombres; tampoco a todos los hombres de las sociedades civilizadas. Como la civilización está siempre asociada a la Guerra, con todos los dolores y tragedias que ella comporta, se comprende que en casi todas las civilizaciones podamos encontrar un lugar en el que se da culto a la Paz. En Atenas se erigió un Templo a la Paz, Eirene, tras la victoria de Cimón sobre Artajerjes, en el año 466 ane. El Senado romano instituyó, trece años antes de Cristo, el Ara Pacis Augustae, un altar elevado dentro de un recinto rectangular en el que cada año vestales y sacerdotes celebraban sacrificios votivos (en el célebre bajorrelieve que se conserva en los Uffizi de Florencia, vemos por cierto en procesión a Octavio Augusto –la Pax Octaviana– con escolta armada).

No sólo se ha celebrado y exaltado la Paz, alguna paz en concreto; incluso se ha interpretado con frecuencia alguna paz concreta como si fuera la paz perpetua, aunque no fuera universal. Por ejemplo, con el nombre de Paz perpetua, acordaron en 1516 los Cantones suizos una alianza con el Rey de Francia, Francisco I, que acabó en tiempos de la Gran Revolución.

Movilizaciones públicas en favor de la Paz han tenido lugar durante el siglo XX, ya en los años de la Primera Guerra Mundial (¡Abajo las armas!, de Carlos Liebknecht y Rosa de Luxemburgo, fusilados después por el gobierno socialdemócrata de Ebert y Noske), pero eran movilizaciones promovidas por grupos políticos muy definidos. Otra cosa fueron las movilizaciones por la Paz suscitadas a raíz de la Guerra del Vietnam (la Segunda Guerra Mundial, consecutiva al ataque nazi a Polonia, no desencadenó en cambio manifestaciones por la Paz). Manifestaciones que, sin perjuicio del espíritu hippy o afines, se prolongaron en los movimientos de 1968, en el mayo francés, en México, en Praga, en Estados Unidos: «Haz el Amor y no la Guerra», y durante la Guerra Fría, con un marcado carácter antinorteamericano y antiotan. Después, desde 1999, los movimientos antiglobalización en Seattle, Barcelona, Génova, Porto Alegre, &c., también mantenían el leitmotiv de la Paz.

Pero nunca ha habido una serie de manifestaciones públicas en favor de la Paz y con el No a la Guerra, tan intensas, masivas, continuadas y extendidas por las más diversas ciudades del planeta como las que se están produciendo en los meses del invierno y primavera del año 2003. Se trata por sus características de un fenómeno nuevo, sin perjuicio de los «brotes precursores», suscitado por la guerra del Irak, y que se hace presente durante algunas horas del día (a veces también al anochecer), y con gran riqueza de sintomatología, fija y variante.

El Síndrome se ha desencadenado como una especie de alergia social ante las imágenes relacionadas con los preparativos y desencadenamiento de la guerra de Irak, que ha hecho reaccionar a trabajadores sindicados y a sus líderes, a profesores universitarios y a los estudiantes, a monjitas, profesores de segunda enseñanza y colegiales, a una gran parte del clero, a concejales y al pueblo llano, a militantes o simpatizantes socialistas, comunistas y anarquistas, a amas de casa y a probos funcionarios, a periodistas, intelectuales y artistas. La secuencia de las manifestaciones del Síndrome obedecen a un automatismo característico, aunque no es específico de estas manifestaciones. Es el automatismo que caracteriza a ciertas reacciones sociales en las que intervienen periodistas e intelectuales, y que está muy bien captado y simbolizado en la película de Rob Marshall, Chicago: las consignas humanistas del «gran abogado» (que busca, por supuesto, su propio provecho) funcionan como las cuerdas a través de las cuales se mueven los periodistas como títeres que actúan en nombre de la buena causa en un gran guiñol, transmitiendo al pueblo ingenuo los mensajes más simplistas que ellos han hecho suyos, y que han sido calculados por el «gran abogado».

Los factores desencadenantes del SPF son muy heterogéneos y a veces incompatibles entre sí (como ocurre, por lo demás, con alergias de parecida sintomatología). Sin embargo la heterogeneidad de las causas parece desdibujarse ante la homogeneidad de los efectos (de los fenómenos).

Por supuesto, el síndrome no es una especie única. Cabe citar especies diferentes del mismo género, por ejemplo los movimientos medievales de las Cruzadas, los movimientos milenaristas del siglo XVI (como el que dirigió El Profeta, Juan de Leyden) o el ¡Maura no! en la España de principios del siglo XX.

La característica del síndrome que intentamos describir es la heterogeneidad de los sujetos afectados, heterogeneidad (de profesiones, edades, sexos, partidos políticos...) que no impide la canalización de todos sus sentimientos y pensamientos en un «pensamiento único» excluyente y simplista: ¡Paz!, !Paz!, ¡Paz!, ¡No a la Guerra!, ¡No a la Guerra!...

¿Y por qué hablar de síndrome, y no de expresión de deseos de buena voluntad? Por el modo en que se manifiestan estos deseos (que no siempre son de buena voluntad). El modo del automatismo simplificado y colectivo a través de los cuales se canalizan las reacciones, que en principio podrían ser no patológicas. El automatismo toma la forma de una cruzada. Muchas veces decir ¡Paz! o ¡No a la Guerra! se ha convertido en una forma de saludo; la chapa ¡No a la Guerra! que llevan prendida intelectuales, artistas y todo género de creadores, recuerda una especie de carnet de identidad o detente, o simplemente una cruz o una media luna. Pero el automatismo, en el caso de los fenómenos sociales, es tanto más significativo y paradójico si se tiene en cuenta que todo fenómeno social necesita de símbolos, objetivos, formulaciones, ideologías, &c. que tienen que ver con la «conciencia» de los individuos, considerados libres, y, por tanto, con la incorporación «de buena fe» de estos individuos al proceso social. Pues aún cuando entre las causas del síndrome haya que hacer figurar muchas veces a agentes organizados muy definidos (comités de preparación y seguimiento de las manifestaciones, gabinetes de agitación y propaganda por internet, establecimiento de horarios y calendarios y su articulación internacional: nada de movimientos espontáneos) sin embargo el síndrome no se produciría sin esa «incorporación libre» de los individuos, y es aquí donde reside el síndrome y su misma «espontaneidad». De manera que aún cuando pueda afirmarse que los manifestantes han sido instigados como individuos a incorporarse a las manifestaciones sociales, sin embargo son totalmente responsables de su incorporación, y así lo proclaman ellos mismos cuando declaran enérgicamente, en las encuestas, que su participación en las manifestaciones se debe a una decisión íntima, tomada reflexivamente y «en conciencia». Los mismos instigadores, organizadores o ideólogos que puedan considerarse como factores causales del síndrome, apelan a la conciencia de los manifestantes. Y, en efecto, esta conciencia, aunque haya sido estimulada, por contagio o imitación (en el sentido de Gabriel Tarde), es conciencia individual propia y responsable: en esto reside su naturaleza fenoménica, su carácter ilusorio.

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Pero sabemos, o damos por supuesto, que una conciencia práctica, por intensos que sean sus requerimientos, puede ser una falsa conciencia. La paradoja de la falsa conciencia es esta: que cuanto más intensamente brille en ella la evidencia o la certeza práctica, más abstracta o errónea es, más falsa conciencia. Y esto incluso en los casos en los cuales el «consenso de las conciencias» sea prácticamente universal. Durante siglos y siglos los hombres tuvieron la evidencia de que ocupaban el centro del Mundo, y de que el Sol giraba en torno a la Tierra; pero esta evidencia era errónea, abstracta. Todavía en nuestros días la mayor parte de las «conciencias» sigue creyendo en su inmortalidad; la gente sigue hablando con sus muertos y les ofrece flores y oraciones en sus tumbas. Pero esta conciencia es ilusoria, y tan intensa, que cualquier argumento contra ella resbalará como resbala el agua de la lluvia ante una superficie impermeable. Y esto dicho sin perjuicio de reconocer el funcionalismo social y psicológico del culto a los muertos. Lo que se afirma es que este funcionalismo pasa por la ejercitación de una falsa conciencia, y que esta falsedad no queda suprimida por su funcionalismo, que es precisamente el que la entre-tiene.

Y hablando de la supervivencia de la conciencia, cabe suscitar una cuestión que está muy relacionada, aunque de modo muy especial, con el SPF. Es la cuestión de la diferencia en el modo de creer en esta inmortalidad por parte de quienes, en situación de guerra, se reconocen en la vecindad de la muerte. La diferencia tiene que ver con la distancia entre cristianos (o judíos) y musulmanes. Cristianos o judíos tratan siempre, cuando emprenden una acción peligrosa para su vida, de preservar esta vida, no ya tanto evitando el peligro de muerte (puesto que ello conduciría a la cobarde inhibición o deserción) sino no utilizando a ella misma como instrumento, preservándola en lo posible precisamente para poder seguir actuando personalmente. Por ello, un individuo cristiano, aunque sea el terrorista que pone una bomba, prepara la coartada respecto de los efectos que para su cuerpo esa bomba pueda tener: en ningún caso utilizará su propio cuerpo viviente como instrumento, inmolándolo, al estilo de los musulmanes palestinos o iraquíes (que, a la hora de la verdad, se inmolaron mucho menos de lo que se preveía). ¿Cómo no poner en relación estas diferencias de conducta con las respectivos creencias en la inmortalidad del alma? Los cristianos creen en la inmortalidad del alma vinculada al cuerpo (creen en la resurrección de la carne) y por ello vinculan su conciencia individual a su propia corporeidad. En cambio, en la tradición musulmana, la conciencia individual puede vivirse como si estuviese subsumida en la conciencia de algún principio superior, angélico o divino. Es bien sabido que en la tradición del pensamiento musulmán –Alkindi, Alfarabi, Avicena, todos ellos vivieron además en las proximidades del Éufrates– el Entendimiento Agente, principio del conocimiento racional humano, se identificaba con Dios o, al menos, con alguna de las Inteligencias que mueven las esferas celestes. Alfarabi, que vivió en Bagdad hace poco más de mil años, reinterpretó al Arcángel Gabriel, el que reveló a Mahoma el Alcorán, con el Entendimiento Agente. Contra este modo de entender el «mecanismo» de la razón (dentro de los planteamientos de Aristóteles), Santo Tomás defendió, contra los «averroístas», la naturaleza individual del Entendimiento Agente (otra cuestión es la de si Averroes mantuvo efectivamente la tesis tradicional musulmana; lo que puede decirse, con Renan, es que las expresiones que utiliza en su comentario Sobre el alma de Aristóteles, incluso las que se contienen en el párrafo 125, no son todo lo claras que sería de desear). Y no es que la tradición cristiana se mantenga al margen de la creencia en los ángeles; es que, para los cristianos, el hombre, a través de la Encarnación de la Segunda persona de la Trinidad, queda elevado, en la jerarquía universal, incluso por encima del primer coro angélico, y aún dispone de ángeles para su servicio (el más popular es el Ángel de la Guarda individual). ¿Quién se atrevería a subestimar el alcance de estas diferencias teológicas como índices de las diferencias sociales e históricas irreductibles entre las sociedades empapadas de cristianismo y las que están empapadas de islamismo?

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Precisamente por atención a estas diferencias tenemos que comenzar circunscribiendo el SPF a las sociedades «occidentales», a las manifestaciones de España, Italia, Francia, Alemania, Portugal, Argentina, Australia y aún Estados Unidos. Puesto que es evidente que las manifestaciones masivas ¡Por la Paz! y ¡No a la Guerra! de Palestina, Irán, Pakistán, Egipto, Jordania o del propio Irak no son propiamente manifestaciones pacifistas, sino precisamente todo lo contrario: proclaman la Yihad, la Guerra Santa; no van dirigidas contra la Guerra, sino contra esta guerra que el imperialismo anglonorteamericano ha emprendido contra su pueblo. Es evidente que a pesar de la semejanza «fenotípica», debida en gran parte al contagio de algunos rasgos, la génesis de las manifestaciones islámicas no tiene que ver con la génesis del SPF de los pueblos occidentales. Diremos más: las manifestaciones islámicas contra esta guerra, que algunos estiman dirigida contra sus propias creencias, no plantean ningún enigma. ¿Qué otra cosa podría hacer un pueblo invadido y que, lejos de practicar el pacifismo hindú (al estilo de Gandhi), cree en el Arcángel San Gabriel, en Mahoma, en la Guerra Santa y está dispuesto, no sólo «a sufrir por sus creencias», sino también a inmolarse por ellas?

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Lo que sí ofrece dificultades de explicación y de interpretación es el SPF constatado en las sociedades occidentales, acondicionadas como Estados de bienestar, como Estados de derecho y como Democracias de mercado pletórico, resultantes de la evolución darwiniana de una selección natural o histórica que ha logrado, tras siglos y siglos de guerras continuadas, establecer el orden internacional de los vencedores que culminó, tras la Segunda Guerra Mundial, con la institución de la Organización de las Naciones Unidas.

Desde una perspectiva filosófica, el problema lo plantearíamos de este modo: ¿Cómo se ha llegado a la situación, que consideramos característica de SPF, según la cual el no a la guerra concreta del Irak se identifique, por parte de millones y millones de personas, con un no a la guerra en general y por tanto, con un sí a la Paz, a una paz perpetua universal y trascendental, que se justifica, al modo fundamentalista, en nombre de la Humanidad, es decir, con una exigencia que dice proceder de las mismas entrañas del Género Humano?

Lo característico, en efecto, de este SPF estribaría, cuanto a su objetivo, en la condenación de la guerra del Irak en nombre de la paz universal y perpetua (lo que no excluye una argumentación de corroboración contra la guerra concreta de Irak, que denuncia los intereses de los petroleros tejanos, por ejemplo, aunque esta argumentación figuró más bien en los prodromos del síndrome –¡No cambiar sangre por petróleo!–, fórmula sustituida por las consignas ¡No a la Guerra, Sí a la Paz!) y en cuanto a la forma de justificación de ese objetivo, en la manera axiomática, tautogórica, dogmática, de vivirlo. Son estas características las que necesitan explicación, puesto que aparecen en sociedades de tradición secular belicista: todas ellas tienen ejércitos permanentes, una gran parte de ellas disponen de bombas atómicas, y la mayoría están integradas en organizaciones militares internacionales tipo OTAN. Y en sociedades de una profunda tradición crítica contra todo tipo de evidencias axiomáticas o de revelaciones arcangélicas.

¿Representa el SPF el indicio de la cristalización de una «filosofía», de una «ideología» pacifista universal, de un pensamiento único de signo pacifista que entrañaría una concepción nueva, cuanto a la extensión y firmeza del consenso, del Género Humano, y por tanto de la Naturaleza y de la Cultura? ¿Estamos ante una revelación práctica nueva –con sus precedentes, sin duda– de la que habría que esperar cambios revolucionarios, aunque por vía pacífica, en todo lo que concierne a la transformación del Género humano? Algunos han hablado de una nueva conciencia práctica de la Humanidad, surgida en los albores del tercer milenio.

Sea. Pero quienes no creemos en revelaciones del espíritu de la época, ni menos aún en revelaciones del arcángel San Gabriel, tenemos que plantear el problema de la génesis y rápida cristalización, al menos aparente, durante estos meses, de ese nuevo consenso universal en torno a la paz perpetua, en la medida en que es vivido precisamente como una evidencia inmediata e indiscutible, por todo aquel que cree representar los intereses mismos del Género Humano («me avergüenzo de la guerra, en cuanto hombre»). Hasta un punto tal se manifiesta esta evidencia inmediata como derivada de la conciencia misma de la Humanidad, que quien la posee –es decir, quién está afectado del SPF– no puede concebir siquiera la existencia de alguien que no la comparta. Quien declaró la guerra, quien no busca pararla de inmediato, quien colabora de algún modo con ella –Bush, Blair, Aznar– no podrá ser por tanto considerado propiamente como persona humana: será un asesino con el cual es indigno discutir; estará fuera de sí, será un demente o un loco. (El día 4 de abril tuve el honor de pronunciar en León la lección inaugural de un congreso de psiquiatras, asistentes sociales, &c., en torno al tema Genio, Locura, Creatividad. Un periodista, ante una nube de cámaras y grabadoras, me preguntó, completamente en serio, si no había que pensar, en el contexto del Congreso, si el presidente Aznar no había enloquecido por su comportamiento en apoyo de Bush y Blair.) De hecho, quienes sufren el SPF no admiten siquiera que alguien argumente en su presencia, no ya «en favor de la guerra», sino simplemente tratando de entender las razones o motivos «antropológicos» del enemigo. Inmediatamente levantarán sus pancartas y estallarán en un griterío ensordecedor –¡Guerra no!– como hicieron algunos concejales de Cádiz o hacen los diputados de Izquierda Unida o del PSOE en cada sesión de control o de información en el Parlamento. Son estas sesiones las pruebas más contundentes contra la teoría habermasiana del diálogo. Tras cuatro o seis horas de debates intensos, las posiciones al final se mantienen sin moverse un milímetro. Pero las posiciones del fundamentalismo más intolerante son propias de los partidos de la oposición, sobre todo IU y PSOE, que comienzan descalificando por completo al gobierno del PP, sin entrar siquiera en sus argumentos, porque proceden iluminados por la evidencia de que todo aquel que simplemente tolera la guerra (tolera, de tollere) para evitar males mayores está ya militando en las filas del mal o de la demencia. No merece siquiera la pena ser rebatido. Sólo ser derribado.

«Nada puede hacerse ante un batallón de requetés recién comulgado», decía Indalecio Prieto durante la Guerra Civil Española. Nada puede argumentarse ante una procesión de artistas, cristianos, comunistas, socialistas, estudiantes «recién comulgados» con la evidencia de la paz perpetua de la humanidad. Sólo puede esperarse a que la fase aguda del síndrome comience a calmarse, a que los manifestantes y los políticos dejen de gritar ¡Paremos la Guerra!, incluso después de la toma de Bagdad.

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Pero algo puede hacerse cuando nos distanciamos un poco, aunque sea mirando desde el balcón de una gran ciudad a la procesión cuyos aullidos seguimos sin embargo escuchando y a la policromía de las corrientes de procesionarios que la componen.

Distinguimos ante todo corrientes de izquierdas definidas: en España, IU y PSOE, que van del brazo: pero también distinguimos corrientes que no quisieran ser definidas como de izquierda, sino que creen encontrarse más allá de esta distinción, como pudieran serlo las corrientes del «laicado» organizadas por párrocos católicos, que portan cirios semipascuales, por europeístas, por gentes del centro derecha; aunque también podrían clasificarse como izquierdas extravagantes o divagantes, nutridas principalmente por los que a sí mismos se llaman artistas e intelectuales. Sin embargo todos ellos hablan como si fuesen «conciencias» inspiradas directa e inmediatamente por el mismo Género Humano que habría inspirado, hace ya unos años, en 1947, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Por motivos taxonómicos obvios, y de la misma manera que pusimos aparte a los manifestantes musulmanes de Irán, de Palestina, de Pakistán, &c., contra la guerra en curso, pero en nombre de una Guerra Santa, tenemos que segregar, entre los manifestantes españoles a aquellos que en las manifestaciones se comportan mediante actos agresivos propios de la kale borroka, estrechamente vinculados con los grupos que asaltan las sedes del PP, con bombas caseras, pintadas o rotura de cristales. Hay que suponer que estos grupos, si no están compuestos de dementes exaltados próximos a las manadas de monos aulladores, no actúan afectados al SPF en nombre de la Paz, sino que se orientan por motivos de lucha que acaso tienen mucho que ver con la antigua acción directa de los anarquistas del XIX y principios del XX, o con el terrorismo secesionista gallego, vasco o catalán del presente.

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Las corrientes afectadas por el SPF se inspiran directamente en su evidencia práctica inmediata e intuitiva que les lleva al rechazo incondicional de la guerra, en nombre de la paz. La nueva revelación no necesita mayores definiciones ni precisiones, ni las admite. Podrían decir los afectados: «Más vale sentir la Paz, y la aversión visceral a la Guerra, que saber definirlas.» Pero esto no excluye que, de hecho, y sin perjuicio de ese sentimiento (quienes, a través del clero posconciliar, tomaron algún contacto con la filosofía alemana dirán: «sin perjuicio de esa vivencia de la paz») las diferentes corrientes representen sus sentimientos (o sus vivencias) por medio de diferentes fórmulas ideológicas (filosóficas, teológicas o científicas). Por ejemplo:

Las corrientes de izquierdas definidas levantarán la pancarta de la igualdad, de la justicia o de la solidaridad: es la solidaridad con el pueblo iraquí, o con cualquier otro pueblo atacado que entre en nuestro campo visual (campo que queda a veces eclipsado por las urgencias del momento: Nigeria, el Congo, &c.), lo que desencadenará en ellos el SPF.

Las corrientes que tienen que ver con la Iglesia católica, con su Papa en vanguardia, hablarán en nombre del amor y de la fraternidad de todos los hombres (aunque con frecuencia, el término «solidaridad» vaya sustituyendo, entre los cristianos afectos al SPF, al término «caridad» –que suele ser rechazado enérgicamente– o «fraternidad» –acaso por influencia de la izquierda extravagante constituida por las ONGs cristianas y socialistas a la vez–).

Las corrientes que invocan el europeísmo, como un depósito de «valores históricos» capaces de enfrentarse a los «valores norteamericanos», hablarán en nombre de la racionalidad y de la civilización: la Guerra nos conduce, dirán, derecho a la Barbarie.

Los artistas e intelectuales, que generalmente se autodefinen como de izquierda, y aún como «vanguardia de la humanidad», hablarán de la Paz en nombre de la creatividad: la Creación exige la Paz, porque la Guerra destruye las salas de exposiciones, los auditorios, los estudios de cine y de televisión, los museos y aún los mismos caballetes de los pintores.

También hay grupos de ecologistas o de verdes que proclamarán su aborrecimiento a la guerra por el «impacto ambiental» que producen los misiles, los tanques reventados, los bosques en llamas.

Los juristas confiarán en la instauración de un Tribunal Internacional-Universal de Justicia cuyas sentencias puedan mantenerse por encima de los Estados. Es el ideal límite de la profesión: que el Poder Judicial (es decir, el poder de jueces, abogados y legistas) sea no sólo independiente, sino superior al Poder Ejecutivo, a los poderes ejecutivos de todos los Estados del mundo.

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Son precisamente estas envolturas ideológicas, tan diferentes entre sí, de la común «vivencia de la Paz», las que nos ponen sobre la pista de la necesidad de explicar los mecanismos a través de los cuales cristaliza el SPF.

Sencillamente es inadmisible que el SPF pueda ser explicado como expresión de una revelación directa procedente de una conciencia de la humanidad, a título de fuente, que, a través de diferentes cauces, se hace presente a las diversas corrientes que de ella emanan.

Habrá que explicar, por de pronto, la inflexión pacifista de las izquierdas definidas. La izquierda radical, la izquierda jacobina, sobre todo, la que instauró la serie de las generaciones de izquierda con la Gran Revolución, se abrió paso a través del terror y de la guillotina y, poco después, a través de las guerras napoleónicas. Pero, para volver a épocas más recientes, ¿no apoyó el partido socialdemócrata alemán la Primera Guerra Mundial, y dirigentes destacados suyos, como hemos dicho, fusilaron a los líderes que se oponían a la guerra? Y, ¿cómo los comunistas pueden olvidar que la Revolución de Octubre exigió el asalto al Palacio de Invierno, y los planes quinquenales de Stalin exigieron la muerte de millones de ciudadanos? ¿Cómo pueden olvidar en España las corrientes de izquierda que la Revolución de octubre de 1934 equivalía al principio de una guerra civil preventiva, ante la gran probabilidad de que el gobierno de Lerroux, que había dado entrada en el ejecutivo a tres diputados de la CEDA, diera un golpe de estado fascista al estilo Dollfuss? ¿Y cómo olvidar los proyectos del Partido Comunista de España, tras la Segunda Guerra Mundial, para organizar un ejército guerrillero capaz de derribar al régimen de Franco, supuestamente en agonía? ¿Y Cuba? ¿Y las guerras de liberación nacional de Africa o de América del Sur? El grado de conciencia de muchos manifestantes por la paz puede contrastarse advirtiendo, no sin vergüenza ajena, que muchas pancartas por la paz portadas por gentes de izquierda llevaban inscrita una imagen del Che Guevara.

Y la Iglesia Católica, al defender la Paz incondicional en nombre de Cristo, tendrá que explicarnos el versículo de Mateo 10,34: «Yo no he venido a traer la Paz sino la Guerra» (la Vulgata traducía «la Espada», lo que permitía a los exégetas ofrecer la ingeniosa hermenéutica: «espada espiritual»). Y tendrá que explicar toda la tradición de las Cruzadas, la doctrina de la guerra justa, desde Santo Tomás hasta Vitoria, y aún los artículos del Catecismo de Juan Pablo II, en los que se dice que «no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa mediante la fuerza militar» (2308-2309). Pero entonces, ¿quién es el Papa, hablando en nombre de un Dios inexistente (aunque el espíritu de tolerancia ni siquiera quiere entrar en este punto), para oponerse a priori a la decisión que debe suponerse fruto de la prudencia política de los gobiernos legítimos? Una decisión que, equivocada o no (en todo caso, la prudencia sólo prueba su verdad por sus resultados), el gobierno español ha creído imprescindible actuar en línea con Estados Unidos, Inglaterra y otros países, para mantener el orden internacional.

¿Y quien puede defender la Paz, en general, en nombre de Europa y de su supuesto racionalismo? Sólo quien toma a Kant y a su paz perpetua como símbolo de Europa. Pero, ¿donde está el racionalismo de Kant, que intentó hacer revivir a las tres ilusiones trascendentales de la Razón especulativa –Alma, Mundo, Dios– realimentándolas con el voluntarismo de la Razón práctica y convirtiéndolas por tanto, de hecho, en tres gigantescas imposturas? ¿No son tan europeos como Kant el padre Vitoria, Hobbes o Hegel, o bien Spengler, Scheler, Schmitt, Ortega? Conviene recordar a los pacifistas algunas ideas del primero de todos ellos, a quien suelen invocar jueces y partes, a Francisco de Vitoria, presentado una y otra vez como el fundador del Derecho Internacional:

«En segundo lugar, digo que cuando es necesario para el fin de la victoria matar a los inocentes es lícito hacerlo, como el bombardear una ciudad para tomarla, aunque ello cause la muerte de inocentes, ya que estas muertes se siguen sin intento o per accidens [hoy decimos: como efectos colaterales]. De esto no puede dudarse, lo mismo que si se expugnara un castillo.»
«Es lícito a los españoles comerciar con ellos [con los bárbaros, con los indios], pero sin perjuicio de su patria, importándoles los productos de que carecen y extrayendo de allí oro o plata, u otras cosas en que ellos abundan [Vitoria no conocía el petróleo].»
«Si tentados todos los modos, los españoles no pueden conseguir su seguridad entre los bárbaros si no ocupando sus ciudades y sometiéndolas, pueden lícitamente hacerlo.»

(Ninguno de estos textos aparece por cierto citado por un «Grupo de dominicos de Salamanca» que en marzo de 2003, invocando a su hermano de orden, manifiestan su Rechazo contra la Guerra –sin duda estos dominicos querían decir «rechazo a la guerra», pero su apasionamiento les hizo olvidar la ley de la doble negación–. En las mismas páginas de internet de los padres dominicos, Fray Bernardo Cuesta O.P. subraya, como si quisiera señalar la diferencia de nuestras guerras con las de la época del padre Vitoria, que «la capacidad destructora del moderno armamento, realizada a distancia, hace imposible cualquier tipo de discriminación entre combatientes y población civil». El padre Cuesta se ha olvidado de que el moderno armamento que precisamente opera a distancia de miles de kilómetros, ha conseguido objetivos selectivos mucho más precisos que el que conseguían a menos distancia los cañones del siglo XVI, lo que explica que el número de muertos de la guerra del Irak, previsto por los pacifistas en torno al millón de personas, no haya superado la cifra de los miles.)

¿Y qué nos dicen los artistas e intelectuales? En cuanto artistas, ofrecen en España un proyecto cuya enunciación sería digna del cerebro de una gallina, si esta pudiera hablar o escribir: «Cultura contra la Guerra». Porque, ¿acaso la guerra no es ella misma cultura, y, más aún, atributo de la civilización? ¿Acaso las armas –desde le flecha hasta el tomahawk– no son productos culturales? Al levantar su pancarta Cultura contra la Guerra los artistas e intelectuales –es decir, los creadores– parecen querer hacer revivir algo así como la antigua fórmula de las letras contra las armas, enfrentándose, y ello ya tendría sentido, a los discursos sobre las nupcias entre las armas y las letras. Pero al tomar la parte por el todo, las letras por la cultura, están demostrando simplemente el desarrollo del sistema de sus conceptos; están dando por supuesto que las letras (o afines: las músicas, las pinturas) son valiosas por el hecho de ser cultura. Además, el ser artista no confiere a quien se presenta como tal ningún título especial para apoyar, en cuanto ciudadano, sus juicios sobre la paz y la guerra, sobre todo si tenemos en cuenta que un gran número de escultores o pintores, que han sobresalido en sus oficios respectivos, no alcanzaron cocientes intelectuales superiores a 0,40. Sabemos que el cociente intelectual se calcula sobre la medida de aptitudes que privilegian el lenguaje, el cálculo, &c., y que lo valioso puede ser, en el tablero de la cultura objetiva, hablar o calcular más que pintar o esculpir. Pero cuando hablamos de fórmulas verbales (conceptuales, por tanto) tales como las que figuran en la pancarta Cultura contra la Guerra, la condición de artista, de pintor o de escultor, lejos de añadir alguna autoridad, puede más bien ponerla en duda. No es la condición de artista la más apropiada para adoptar juicios políticos prudentes. Los deseos o los sentimientos, canalizados por el arte, no constituyen ninguna garantía en la formación de opiniones fundadas sobre la paz o sobre la guerra. Y en todo caso, ¿cómo pueden olvidar los artistas que la exaltación de la guerra y de los valores guerreros proceden sobre todo de la escultura o de la pintura, de la música, o de la poesía épica? Los museos de pintura o de escultura, los conservatorios de música o las bibliotecas quedarían diezmados si la «cultura pacifista» de algún gobierno democrático se decidiera a expurgarlos de las obras de arte que exaltan las virtudes bélicas (muchas editoriales ya han iniciado esta tarea, al menos en el terreno de los cuentos infantiles, expulsando de sus páginas al lobo feroz, a la madrastra, al ogro y a otras muchas figuras de la «cultura popular tradicional»).

En cuanto al Tribunal Superior de Justicia: se reprocha a Estados Unidos el no aceptar que un semejante tribunal entendiese de las causas abiertas contra Sadam Husein y el cortejo de la baraja de los cincuenta y cinco. Pero, ¿cómo iba a aceptarlo si uno de los motivos constantes en las manifestaciones por la paz han sido los gritos y carteles en los que se llama ¡asesinos! a Bush, Blair y Aznar?

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Las ideologías pacifistas que envuelven, como nebulosas, al SPF, son, como hemos visto, muy diversas y heterogéneas, pero todas convergen en un requerimiento ético: «¡No a la Guerra! ¡Sí a la Paz!» Se diría de quienes se manifiestan en torno a la Paz lo mismo que Maritain dijo de quienes se sentaban en torno a la mesa que estaba redactando la declaración de los derechos humanos (que era, por cierto, una declaración dada a escala ética): «Todos estamos de acuerdo con tal de que no se nos pregunte por las razones.»

El SPF, en efecto, no se alimenta de razones, sino de principios inmediatos de carácter ético, orientados a preservar la vida de los cuerpos humanos, cualquiera que sea la condición de estos cuerpos –sanos o enfermos, niños o ancianos–. Estos principios éticos se canalizan por dos vías diferentes: la vía de la voluntad (o del amor) y la vía del conocimiento (o de la razón). Por la vía del amor transcurren las voces de quienes se oponen a la guerra inspirados en las Bienaventuranzas (¡Amáos los unos a los otros!, ¡No odiéis al enemigo!, &c.). Por la vía de la razón transcurren las voces de quienes, más fríos, se oponen a la guerra apelando a su irracionalidad y a la estupidez de quienes recurren a ella. Ahora bien: los principios éticos son abstractos, como es propio de todo principio. Un principio sólo es tal en composición con otros principios que limitan y determinan su alcance. Por ello es mero simplismo atenerse a un principio en abstracto; y no es «incoherencia» el que los que discurren por la vía de la caridad (invocando las encíclicas de Juan XXIII o de Juan Pablo II) pertenezcan a tradiciones que han utilizado ampliamente el recurso a la violencia (desde las Cruzadas a la Inquisición, desde el Padre Vitoria hasta las pastorales del Cardenal Gomá o de Pla y Deniel). Quienes condenan la guerra en nombre de la estupidez humana no hacen sino refugiarse en la petición de principio (son estúpidos quienes emprenden una guerra, en lugar de seguir las vías de la negociación pacífica y del diálogo, como si estas condujesen siempre a algún puerto) y no explican la guerra. Y al considerarla, por estúpida, inútil e irracional, se obligan a considerar estúpida e irracional prácticamente toda la historia de la humanidad. Prefieren despreciar a entender.

Y no se trata de impugnar los principios éticos, porque ellos conservan intacta toda su fuerza, la fuerza del deber ser. De lo que se trata es de reconocer las contradicciones objetivas, en determinadas circunstancias, entre los principios éticos y los principios morales o políticos, evitando la ocultación de estas contradicciones, mediante la apelación al odio o a la estupidez de quienes han optado por la guerra. Esta ocultación de la contradicción objetiva sólo puede explicarse como un producto de la mala fe, es decir, de una pretensión de justificación preventiva, que arroja toda la culpa a quienes aceptan la guerra por no haber seguido sus consejos. Pero, ¿tenían estos consejos capacidad alguna para arreglar algo?

De hecho, la estrategia de quienes trabajan para apoyar y extender la fuerza de estas normas –periodistas, cámaras de televisión, fotógrafos– se orientan sistemáticamente hacia la presentación monográfica de imágenes de niños desgarrados por una mina, de mujeres destrozadas por una bomba, de ancianos tendidos en el suelo de su casa o en la cama del hospital. Son los cuerpos heridos, despiezados o muertos, de niños, mujeres y ancianos, aquellos que los medios parecen seleccionar preferentemente como excitantes del horror ético. No deja de tener interés la constatación del escaso uso, por parte de los medios de las imágenes de docenas y docenas de cuerpos humanos que son destrozados semanalmente en las carreteras por los accidentes de tráfico propios del Estado de bienestar; su exhibición se consideraría de mal gusto, «obscena», porque hiere la sensibilidad; menos aún se utilizan estas imágenes, que podrían ofrecerse en flujo continuo y creciente durante años y en todo el mundo democrático, para emprender una campaña orientada a la extirpación, en nuestra cultura objetiva, de los automóviles (a fin de cuentas podría decirse que los accidentes de carretera son daños colaterales del tráfico).

Ahora bien: las evidencias éticas que constituyen el núcleo del SPF, si creen poder prescindir en la práctica de su exposición o manifestación, de cualquiera de las nebulosas ideológicas en las que de hecho van envueltas, es porque se consideran inmediatamente reveladas a la conciencia íntima de cada cual, sea por el Dios que se hizo presente en el Evangelio de San Juan («Dios es caridad»), sea por el Género Humano que se reveló en la Declaración de Derechos Humanos de la ONU.

Sin necesidad de entrar a discutir la suposición de semejantes fuentes de estas evidencias éticas inmediatas (¿desde donde actúa el Dios invisible? ¿cómo puede haber escrito algo en el corazón humano?), lo cierto es que tales evidencias éticas, para concretarse en el SPF, han tenido necesidad de causas más positivas y prosaicas, menos sublimes. De esto ya nos ofrece un indicio la circunstancia de que la luminosidad de la conciencia ética, en la forma del síndrome SPF, suele ser más intensa en los individuos que viven en los llamados Estados de bienestar, sobre todo si están en época electoral, y muchas veces en función del sostenimiento de la vida de otros individuos lejanos que contribuyen directamente a su propio bienestar. (Si el gobierno francés insinuó la posibilidad de interponer su veto en el Consejo de Seguridad ante las potencias que instaban perentoriamente a la intervención militar en Irak, no era sólo porque estaba recibiendo la iluminación directa de Dios o del Género Humano, sino porque tenía intereses muy fuertes con los iraquíes, relacionados con el precio muy barato del barril de crudo explotado por compañías francesas y otras muchas cosas.)

En general, la energía que nutre las evidencias normativas, incluso si estas son éticas, no es ética por sí misma, sino de otro orden, que se transforma y se purifica, sin duda, en la forma de energía ética, a la manera como la chatarra se transforma y purifica en la estatua moldeada por el gran escultor. Si las normas éticas brillasen por la inspiración directa de Dios, o de los corazones humanos, no se explicaría la conducta de tantos y de tantos hombres pertenecientes a tribus primitivas (los dobuanos, por ejemplo), o de gentes más evolucionadas, ni de la conducta de tantos y tantos hombres de sociedades históricas capaces de llevar a la hoguera, «abrasados por la caridad divina», a los herejes, o de hacer pasar por las cámaras de gas a millones de judíos.

El combustible del imperativo ético, y concretamente, del que actúa como imperativo categórico en el SPF, no es él mismo ético. Por ejemplo, el imperativo ético que se expresa en el ¡No a la Guerra! de los militantes o simpatizantes del PSOE o de IU que se manifiestan, por decenas de millares, contra el gobierno del PP, no se alimenta de combustibles éticos (¿por qué estos no ardieron en la guerra primera del Golfo, o en Kosovo, o en Afganistán, o del Congo?) sino políticos: el impulso del ¡No a la Guerra! es prácticamente equivalente al no al Gobierno a quien previamente se le ha identificado con la guerra asesina. (De hecho fotografías de miembros del gobierno o del Partido Popular han sido paseadas por los manifestantes con el rótulo de «asesinos».)

La conciencia ética que se expresa en el SPF, aunque esté alimentada por intereses que tienen poco que ver con la ética, no tiene sin embargo por qué entenderse como una máscara hipócrita destinada a encubrir esos intereses. Es, si cabe, algo peor. Pues la conciencia ética tiene consistencia por sí misma, y por así decirlo, los objetivos de esta conciencia ética purifican la probable miseria, subjetivismo o suciedad, o simplemente particularismo, de los intereses que la mueven, como ocurre siempre que cabe disociar los fines operis de los fines operantis.

Si consideramos al SPF como un fenómenos ideológico de falsa conciencia no lo hacemos en función de esos supuestos intereses ocultados que esa voluntad ética por la paz entraña; lo hacemos por la forma abstracta o simplista según la cual se ejercita esa voluntad ética, intentando ocultar las contradicciones objetivas.

Forma abstracta, porque los objetivos éticos se proponen como si ellos fueran objetivos sustantivos y viables en su estado de abstracción. Como si la paz y el no a la guerra pudieran ser objetivos susceptibles de ser propuestos al margen de la política, derivándolos directamente de la conciencia ética de la humanidad, o de la conciencia divina, es decir, de una conciencia metafísica. Porque si la humanidad histórica sólo existe dividida en sociedades políticas, y la paz y la guerra sólo pueden tener lugar entre estas sociedades, los requerimientos éticos que se expresan en el SPF deberían formularse teniendo en cuenta las coyunturas políticas, y habrían de fundarse sobre un juicio meditado acerca del significado del orden internacional que, se supone, mantiene en equilibrio a las sociedades políticas que existen sobre la Tierra. Pedir la paz y no la guerra incondicionalmente, abstrayendo cualquier consideración de coyuntura internacional, es un acto que roza con el infantilismo, descontando la mala voluntad. Pero no puede tomarse en cuenta, como exculpación del infantilismo simplista que se les imputa, los juicios dogmáticos que ellos formulan sobre el carácter depredador, asesino o demente de quienes decidieron la intervención en Irak tras la reunión de las Azores, porque estos juicios están construidos ad hoc para condenar éticamente la guerra y pedir la paz, y forman parte, en consecuencia, de un círculo vicioso. Aún los más fanáticos defensores de la paz, que comienzan su saludo con el ¡No a la Guerra!, es decir, los enemigos de Bush, Blair o Aznar, tendrían que comenzar tratando de entender las razones del enemigo, en lugar de limitarse a negarles cualquier tipo de razón, declarándoles necios, locos o asesinos, sin mayor discusión.

Pero la guerra está en marcha, y tiene sus motivos, y su propia dinámica, y sus propios objetivos. Estos objetivos tienen sin duda que ver con la consolidación de un orden internacional, una vez que el derrumbamiento de la Unión Soviética llevó a la Asamblea General de las Naciones Unidas a formar la «ilusión democrática» expresada en la Carta. Pero, ¿cómo la ONU puede ser la plataforma de un orden internacional? ¿Acaso su fuerza procede de alguna fuente distinta de las aportaciones de sus socios? ¿Acaso estos socios no continúan actuando en ella por cuenta propia, como Estados o como coaliciones de Estados, siguiendo intereses particulares, y a los que sólo la fuerza de los demás podría poner límites? Afirmar que los Estados Unidos, junto con Blair y Aznar, han subvertido el orden internacional y el derecho internacional, al decidir la intervención, sin contar con el Consejo de Seguridad de la ONU, es suponer que ese orden internacional representa el orden del derecho y de la justicia. Pero una tal suposición es errónea. ¿Acaso no forma parte de ese derecho internacional la facultad de veto que tienen los cinco grandes? Si Estados Unidos o Inglaterra hubieran expresado explícitamente su derecho de veto contra una mayoría del Consejo contraria a la Guerra, se hubieran mantenido dentro del derecho internacional. Si un socio de la ONU siente amenazada su seguridad y decide proceder contra los causantes de esa inseguridad (otra cosa es que acierte o se equivoque en su identificación) comenzará buscando adhesiones de otros Estados; pero si no las encuentra y puede prescindir de ellas, a nadie tiene que pedir permiso, según el derecho internacional, para obrar por su cuenta. Los otros socios invocarán el orden internacional y el consenso. Pero la cuestión es esta: ¿quién manda en el mundo en cada época? Es decir: ¿tienen más poder contra los Estados Unidos y sus aliados todos los demás países de la ONU juntos? El 11 de septiembre de 2001 determinó que los Estados Unidos, golpeados gravemente por un terrorismo bien organizado, y ante la debilidad de reacción de otros socios, experimentase la necesidad de poner sobre la mesa (en la ONU y fuera de ella) la cuestión: ¿quién manda en el mundo? Y sobre todo: ¿quién va a mandar en el mundo a lo largo del siglo que comienza, cuando otras grandes potencias (como China, Rusia o Japón) o algunas coaliciones de pequeñas potencias (como Irak, Irán, Libia) puedan poner en peligro ese orden que habrá de mantenerse, desde luego, a la medida de quien tiene capacidad para sostenerlo?

Ese orden será injusto, desde el punto de vista del «derecho natural», pero quien se mantiene en él dirá siempre que prefiere la injusticia al desorden. En todo caso la cuestión no está en elegir entre Orden y Justicia, sino entre un Orden y otro Orden. Y desde esta perspectiva la distinción entre guerras justas e injustas se reduce al terreno de la mera legalidad formal; y la distinción entre guerras defensivas y guerras preventivas comienza a aproximarse a la condición de una distinción oligofrénica. Cuando se invoca la necesidad de guardar el orden internacional y las normas del derecho internacional, se procede como si el orden internacional fuese idéntico a la justicia. Pero lo que llamamos orden internacional o derecho internacional tiene muy poco que ver con la justicia absoluta; tiene que ver con la situación de equilibrio factual alcanzado en las épocas precedentes por las potencias en conflicto. Se trata de un orden que cualquier potencia podría «denunciar» en cualquier momento siempre que tuviera fuerza para ello, es decir, siempre que tuviera seguridad de no meterse en un camino de aventuras condenado, con toda probabilidad, al fracaso. Dentro de la República romana, o del Imperio, la justicia –«dar a cada uno lo suyo»– se orientaba al mantenimiento del orden esclavista, a dar al terrateniente lo que era suyo y al esclavo sus cadenas. Esta misma idea de justicia es la que se utiliza en nuestros días bajo la fórmula del orden internacional.

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Los artistas e intelectuales que están creando, en el seno de un orden internacional vigente, en el que coexisten las democracias del bienestar, obras para las cuales el petróleo se hace imprescindible (porque el petróleo es necesario para que los creadores puedan, como Pedro Almodovar, coger el avión para recoger los premios que le concede una institución del Imperio, que no podría existir fuera de ese orden), ¿cómo pueden pedir la paz y decir no a la guerra sin mayores averiguaciones? ¿No se han preguntado si, al margen de que Sadam Husein tuviera o no armas bacteriológicas o armas químicas, el control de los recursos del Irak puede ser necesario para que el orden internacional, que ampara sus creaciones, se mantenga? Es decir, para que otro orden, el propio de una paz asiática, o acaso el de una paz musulmana, eventualmente iconoclasta (y por tanto enemiga de cualquier creación escultórica o pictórica), sustituya al orden en el que los artistas e intelectuales siguen segregando sus creaciones.

Las propuestas éticas que no tienen en cuenta las condiciones políticas en las cuales pueden desenvolverse las formas de vida de las mismas gentes que las expresan son productos de un mero infantilismo. Las propuestas éticas, como lo son los artículos de la Declaración universal de los derechos humanos, sólo pueden mantenerse desde algunas de las determinaciones (de etnia, lengua, sexo, religión...) que la propia Declaración pretende poner entre paréntesis, es decir, abstraer, para que el hombre sea reconocido como tal. Pues no es desde la conciencia humana (menos aún desde la divina) desde donde se proponen los derechos humanos como imperativos éticos. Es desde España, o desde Francia, o desde Italia, o desde Alemania... con todo lo que ello significa. Y quien no advierte tal significado es porque ha vuelto su corazón al estado de pureza del niño, es decir, porque obra de un modo infantil. Infantilismo que ni siquiera advierte que, en medio de su clamor SPF, la guerra está en marcha y que el orden será impuesto por quienes tienen mayor potencia política y militar, y no por las consignas éticas, que por sí solas no conducen a ninguna parte. Y con ello no pretendo insinuar siquiera que quien haya sido vencido habrá de contentarse con su suerte; digo que su rebelión sólo será posible si él mismo logra desencadenar mecanismos políticos y no sólo éticos, lo que significa, a su vez, que ha de prepararse para la guerra, y no limitarse a pedir la paz en los escenarios o en las calles. Deben saber los pacifistas españoles, herederos de los objetores de conciencia o de los insumisos, que quienes buscaron la debilitación del ejército y quienes rechazaron la posesión de la bomba atómica, podrían haber conducido a España a una situación de inferioridad irreversible en un orden internacional en el que otras naciones europeas (como Francia) disponen de la bomba atómica y del derecho a veto en el Consejo de Seguridad.

Cabe también señalar otro componente del SPF que tiene que ver con la falsa conciencia, y aún con la mala fe (en el sentido sartriano del que hemos hablado). Me refiero a quienes ofrecen su recomendación ética de la paz como si fuese un remedio suficiente para evitar las reglas y mantener el orden internacional, poniéndose por tanto ellos mismos al margen de toda responsabilidad, puesto que «ya advirtieron a tiempo del peligro». Pero, ¿es que acaso una guerra se produce por el simple hecho de no obedecer al interés ético?

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Entre las múltiples cuestiones interesantes que el análisis del SPF suscita destaca la del significado que pueda tener la afectación por el síndrome de las corrientes de izquierda definida más relevantes, como son en España IU y PSOE (y mucho de este significado habría que extenderlo a las izquierdas de otros países).

La cuestión se plantea a partir de un hecho que tiene mucha novedad: que las izquierdas en general no se han movilizado en función de propuestas por la paz en general, sino por la libertad, la igualdad o la justicia. No es que no hayan buscado la paz, y hayan establecido organizaciones en torno a este ideal. Es que no han rehuido la violencia o la guerra, o la revolución armada, para conseguir una paz justa. O dicho de otro modo: han preferido muchas veces el desorden de la revolución a la injusticia de la paz. Y si han combatido la guerra (¡Abajo las armas!) ha sido en función de guerras juzgadas como episodios de la política depredadora de los Estados del antiguo régimen o del imperialismo capitalista; o bien en función de proyectos bélicos o de revoluciones imprudentes que pudieran conducir (para utilizar expresiones de Engels) a una «carnicería en las filas del proletariado».

El gradualismo característico de la socialdemocracia es seguramente el antecedente más próximo a la orientación pacifista de las izquierdas del presente (a pesar de que ellas gestionaron, sin embargo, la entrada de España en la OTAN a lo largo de los años ochenta, colaboraron con la Guerra del Golfo, a principios de los noventa y apoyaron la intervención en Kosovo, al margen del Consejo de Seguridad). Pero todo ha cambiado desde la consolidación de la democracia de 1978 y desde el derrumbamiento de la Unión Soviética. La derecha del Antiguo Régimen ha desaparecido como tal, como un fenotipo; y la cooperación de los Estados democráticos del bienestar ha hecho confluir a la derecha democrática con las izquierdas democráticas. La igualdad, la libertad y la justicia están garantizadas por la Constitución. La seguridad social, el incremento de los salarios o atención a los ancianos interesa tanto casi o más al centro derecha que a las izquierdas, en una democracia, tanto para que las empresas puedan disponer de un mercado efectivo, como para que los políticos del gobierno puedan ser reelegidos. Algunas izquierdas se mantienen rígidamente fieles a las antiguas fórmulas («la derecha depredadora, que no atiende a la seguridad social, que atenta contra los salarios, &c.»). La oposición entre la derecha y la izquierda tiene que buscar nuevos criterios para definirse. En España se viene intentando explorar, como criterio de las izquierdas, el federalismo, incluso la autodeterminación de algunas «nacionalidades»; sin embargo este criterio ha sido también alimentado y lo sigue siendo por la derecha o por el centro (como se decía en la terminología clásica, «por las capas de la pequeña burguesía catalana, o vasca, o gallega, &c.»).

¿No ocurrirá que las izquierdas han visto en su ¡No a la Guerra! un procedimiento prometedor para «morder en la yugular» a los gobiernos que han contribuido en la toma de decisiones de las Azores? No se plantearán siquiera por tanto entender las razones que el adversario pueda tener, a medio y a largo plazo. No se entrará en el análisis, en España, de las ventajas que la alianza con los sistemas de vigilancia del Pentágono o de la CIA puedan reportar para la localización de los comandos terroristas; y las ventajas para España que el Gobierno pudiera haber visto en su actitud de apoyo con los aliados serán interpretadas automáticamente como ventajas propias de buitres carroñeros, ventajas para los empresarios que se disponen a participar en los proyectos de reconstrucción de Irak (como si hubiera otro modo de mantener el estado de bienestar de los trabajadores de una democracia de mercado distinta de la que consiste en «dar obra» a las empresas). Y para no analizar los motivos del comportamiento del gobierno en esta guerra, se descalificará a la guerra en general, contando con ello con la colaboración de las izquierdas divagantes (que se nutren sobre todo de artistas y de intelectuales) y también de las izquierdas extravagantes (procedentes de las ONGs socialdemócratas, libertarias, insumisas y cristianas). Vemos así a las izquierdas confluyendo en un nuevo ideal ético, a saber, el ideal de la Paz.

El 6 de marzo del año 2003 el juez Garzón, ante una «muchedumbre» compuesta de gentes de izquierdas, definidas e indefinidas, divagantes y extravagantes, lee un manifiesto en el que proclama la «Revolución por la Paz». Una Paz de izquierdas fundada en un nuevo orden internacional, coronado por un Tribunal Internacional de Justicia que abriría una nueva época para la humanidad, la de la paz perpetua. ¿No están con todo esto las izquierdas evolucionando hacia las posiciones de una izquierda fundamentalista, de tal manera que el SPF pudiera considerarse como el anuncio de un parto inminente?

La cuestión es si estos planteamientos éticos de la izquierda no representan su disolución como organizaciones políticas. Un político no puede mantenerse encerrado en sus imperativos éticos, los que impulsan a dar acogida a cualquier inmigrante que desembarque en nuestras playas; un político tiene que saber que el imperativo ético de acoger al inmigrante se enfrenta objetivamente a las leyes del funcionamiento de la economía política del Estado. Un político de izquierdas no puede levantar como «seña de identidad política» la bandera ética del ¡No a la Guerra! en general, sin tener en cuenta la distribución cambiante, en cada minuto, de las sociedades políticas que interaccionan en ese equilibrio que llamamos concierto internacional. Debe saber que el orden internacional que en cualquier momento pueda establecerse es un orden que no puede tomarse como canon de la justicia. El orden internacional sólo puede estar garantizado por la acción de las potencias hegemónicas. ¿Con cuantas divisiones cuentan quienes proyectan la «Revolución por la Paz» para el siglo que comienza? ¿No estamos antes simples fórmulas retóricas que se aprovechan del prestigio de la violencia revolucionaria para proclamar como ideal un hierro de madera?

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Lo que hemos llamado mala fe de estas abstractas actitudes éticas deriva del hecho de que quien las mantiene sabe o debe saber que son imposibles, y sin embargo las mantiene cerrando los ojos ante la contradicción objetiva, que achacará a la maldad y egoísmo de quienes ponen tasa, por ejemplo, a la inmigración. Desde este punto de vista, los manifestantes del invierno-primavera de 2003 no deberían ser propiamente considerados como la expresión de un «movimiento ciudadano». Pues no han sido tanto los ciudadanos quienes se manifiestan, sino los hombres. Porque el ciudadano, como átomo o individuo racional de una ciudad, es decir, de un Estado, es, ante todo, quien actúa en beneficio de la Ciudad o del Estado. Pero en cuanto hombre, desborda al Estado, actúa como «ciudadano del Mundo», un concepto que implica tanto como una afirmación una negación: la definición como ciudadano de una ciudad positiva, sencillamente porque el Mundo –el Cosmos de los estoicos cosmopolitas– no es una ciudad terrena real, y está más cerca de la utópica «Ciudad de Dios». Quienes se manifiestan no son por lo tanto políticos, y es un error, a nuestro juicio, interpretar las manifestaciones de principios de 2003 como signo de que los jóvenes, por fin, han dejado de ser apolíticos, pues la intención de estos jóvenes es de carácter ético y no político. Incluso cabría definir su sentido general como impulsado por la voluntad (inconsciente, utópica) de reducir la política a la ética. Por este motivo las manifestaciones del invierno-primavera de 2003, consideradas desde una perspectiva política, representan una reacción «humanística» desencadenada como un síndrome (efímero, aunque cíclico) en los más diversos organismos políticos que constituyen el Estado de bienestar.

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El SPF es un fenómeno social, como hemos dicho, que sin embargo se nutre de sentimientos éticos individuales, y su carácter de síndrome lo adquiere no tanto en función de los sentimientos individuales, sino de la confluencia de estos sentimientos. El SPF se ha manifestado en la forma de un clamor universal, a cuyos protagonistas puede haber parecido el signo de un paso decisivo en la evolución de la humanidad hacia la paz y la racionalidad. Pero se trata de una ilusión, que se mantiene en los límites de la simple ideología, del sentimiento y de la emoción. Sin perjuicio de este clamor o griterío, y en medio de él, las tropas anglonorteamericanas seguían avanzando por el desierto y conquistando Bagdad, Basora, Mosul o Tikrit. De hecho han desmantelado «el orden de Sadam». Ni siquiera puede decirse que el imperialismo norteamericano tenga hoy por hoy un signo depredador. Los orígenes y el desarrollo del imperialismo norteamericano son muy distintos de los orígenes y el desarrollo del imperialismo inglés. Lo más probable es que los Estados Unidos intenten llevar al Irak hacia la situación propia de una democracia de mercado, capaz de ampliar la demanda internacional. Los gobiernos títeres que imponga al principio dejarán de serlo a medida que se incremente precisamente el estado de bienestar, pues el objetivo de Estados Unidos no es la depredación del Irak, sino el envolvimiento sucesivo, en círculos concéntricos, de China. De hecho, muchos de quienes fueron afectados por el SPF comienzan ya, tras la victoria inminente, a recoger velas. Es muy difícil que los más exaltados de los voceros de la paz, por vía ética, adviertan que los instrumentos de su protesta no funcionan sin petróleo: un petróleo que no se produce, refina y distribuye con consignas éticas, sino con recursos técnicos y políticos.

La orientación ética y no política de las manifestaciones de 2003 no excluyen la probabilidad de multitud de efectos políticos que ellas puedan tener. Por ejemplo, en el caso de España, los efectos podrán tomar la forma de beneficios electorales para IU y para el PSOE, en el contexto de su estrategia de acoso y derribo del partido en el gobierno. En el caso más favorable para el PSOE, Rodríguez Zapatero llegará el año 2004 a la Moncloa, gracias a su demagogia ética, con mayoría absoluta. Pero ni siquiera esa victoria tendría un significado político diferencial. Por mucho que Rodríguez Zapatero hable en nombre de la izquierda, si Rodríguez Zapatero llega a la Moncloa, tendrá que reconciliarse con el Pentágono, y con la OTAN. Porque, sin duda, todo el mundo busca la paz, es decir, su paz. Y nadie debe olvidar que nuestra paz sólo puede alcanzarse mediante la guerra. El cristianismo, que comenzó a ascender como un poderoso movimiento internacional de signo ético religioso y pacífico, ¿hubiera conseguido por sí mismo efectos políticos de importancia si no hubiera pactado con el Imperio de Constantino, de Teodosio, de Justiniano, de Carlomagno o de Carlos I?
El Catoblepas • número 14 • abril 2003 •

Miseria del hijoputa Haro Tecglen

El frente laico ha decidido, con la justicia enteramente de su lado, terminar la vida asistida de la mujer; el religioso, y quizá el mismo paciente, que es el que está al frente de la opinión conservadora, han decidido actuar "pro vida" y salvar la del Papa por toda clase de medios artificiales. Digamos, desde fuera de esas filosofías, que las dos interferirían la voluntad de Dios, que es la que parecen interpretar los conservadores, aun por encima de toda su contradicción acerca de si todo lo que sucede en el mundo está bajo su control.

Me cuesta trabajo entender lo que a mí me parece un disparate osado, pero el hecho es que existe. La parte de locura -alienación- que tienen todas las religiones, sobre todo la paranoica que supone en los que tienen capacidad de decisión humana de sentirse delegados por el Ser, podría ser válida para decidir sobre su vida, no sobre las de todos los demás. El cristofascismo consiste precisamente en eso, según interpreto yo el término americano: en lo que ha hecho Esperanza Aguirre, presidente de la Comunidad de Madrid, al castigar a médicos denunciados por un anónimo de paliar los dolores en enfermos terminales, con lo cual ha podido adelantar su muerte, o sea, liberarles de una vida sin atributos. Ello no quiere decir que sea fascista ni siquiera cristiana, sino que la acción y la decisión dependen mucho de ese término que aplica la brutalidad terrenal con prejuicios celestiales que los ateos sabemos que son igualmente terrenales.

En las últimas fotografías del Papa, muriendo paralelamente aunque quizá con parte de conocimiento intacto, se le ve en cambio gritando de dolor y angustia ante el fotógrafo. No son edificantes: el Pontífice no muestra resignación ninguna, ni deseo de morir, ni nada más que dolor y desgracia enormes. Es posible que las fotos del agonizante desesperado se distribuyan, incluso se fomenten, con carácter edificante: no se elige la muerte para nada, pase lo que pase. Pero pueden también edificar y fortalecer a muchos: mejor un poco de cicuta en lugar de un tubo digestivo artificial.

El hijoputa de Haro Tecglen firma esta mierda. Voy a por ti, miserable.

España y las mujeres

1. Mentira puramente estadística. No se puede resumir lo que ocurre en España diciendo que 59 mujeres han muerto a mano de sus parejas. Eso supone ocultar la violencia de las mujeres contra el varón y los pormenores de todos esos casos.

2. Una de las estrellas del ?show? montado por la vicepresidenta primera del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, al parecer víctima del varón, afirmó que la violencia no comienza con una bofetada, sino de forma psicológica.

Verán, la violencia psicológica la ejercen tanto la mujer como el hombre. Es más, la ejerce mucho más la mujer que el hombre, porque cuando el ser humano se da a la violencia, utiliza las armas que tiene a su alcance: el varón la fuerza bruta, la mujer, la fuerza ?psicológica? para golpear con palabras y actitudes, allá donde más duele. Es lógico y es muy feminista: presumir que el hombre es quien utiliza la violencia psicológica contra la mujer sería tanto como decir que la mujer es idiota. Y se lo aseguro : de idiota no tiene nada. Es más, puede resultar una vulgaridad, pero una vulgaridad desgraciadamente cierta: El homosexual es una persona con la fuerza de un hombre y la mala uva de una mujer.

3. Una actriz utilizada al efecto, lanzó una soflama de corte amazónica (no del Río Amazonas sino del mito lésbico de las Amazonas) afirmando que la mujer es puro pacifismo y que nunca responde con violencia a la violencia. Otro alarde de modestia.

La verdad es que la mayor violencia de género (es decir, sin distinción de género) que se ejerce hoy en día en el mundo no son ni el hambre, ni la guerra, ni mucho menos, la violencia de género, sino el aborto, ejercido por la mujer madre contra su propio hijo indefenso. Y no hablamos de 100 al año, sino de 77.000, sólo en 2002, sólo en España. Y sí, muchas mujeres, entre ellas las feministas, entre ellas las componentes del Gobierno Zapatero, han decidido aprovechar su poder político para vengarse del pérfido varón, con el boletín oficial en la mano. A partir de ahora, todo varón heterosexual es un sospechoso de torturador, maltratador y, en general, ordinario. La guerra de sexos está servida, gracias a la violencia y el cretinismo feminista. La violencia y la crueldad de la mujer en el aborto sólo tiene parangón en la única violencia aún más grave que el aborto : el suicidio.

4. Divorcio. Coincidiendo con la Jornada de la Violencia de Género, ha entrado en vigor otra de las maravillas de la política de Mr. Bean: el divorcio-express. Uno es un hombre sensible, y así, en cuanto oigo hablar a Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno español, escucho con atención: Según ella, a nadie hay que pedirle razones para separarse. No me asombraría que esto lo dijera un moralista, pero en alguien que procede de la Administración de justicia me sorprende un poco más. Lo que está vendiendo De la Vega es el matrimonio sin compromiso, cuando el matrimonio no es más que eso : un compromiso. Es como si dijéramos (y promulgáramos) que no hay que pedir razones al casero para que te desahucie, ni al socio para que meta la mano en la caja común, ni al diputado para que sea fiel al votante, ni al soldado para que entregue su vida en defensa de su patria, ni hay que pedirle razones al policía de por qué no interviene ante un robo con violencia... El voto no existe, el compromiso tampoco, ni el contrato. Lo ha decretado la inminente jurista De la Vega.

5. Naturalmente, cuando la gente llega a las manos es porque el cariño ha desaparecido y nos enfrentamos al final de una convivencia. Pues bien, la nueva ley todavía otorga más poder a la mujer frente al varón, y le posibilita lo que ya está ocurriendo con la normativa actual: que entre los jueces (casi siempre juezas) -que le dan siempre la razón a la esposa, aunque sea ella quien ha roto el compromiso e incluso haya abandonado a sus hijos- y las nuevas facilidades para el divorcio, la violencia contra el padre y esposo se va a multiplicar. Y eso por no hablar de las divorciadas que no cumplen con los requisitos mínimos que les imponen unos juzgados para ver a sus hijos.

Para ser exactos, tanto la ley contra la violencia de género como la ley del divorcio van a provocar... más violencia de género y más matrimonios rotos. Se admiten apuestas.

6. Más mentiras. El mismo feminismo que presenta a la mujer como eterna víctima, pregona la más completa libertad sexual. Hay que ser muy tonto para no ver la relación entre pornografía y promiscuidad sexual con violencia de género. Es ese mismo feminismo que pregona que parir es la única función verdaderamente importante de la procreación. Y a esa esclavitud de género, donde la mujer decide el número de hijos que se tiene así como la educación que reciben, sólo lo aceptan los varones más necios o menos comprometidos.

En este punto, al feminismo le ocurre lo mismo que al Gobierno Zapatero : odia más a la derecha española que a cualquier otro partido, de izquierdas o de derecha, de cualquier otro país. Las feministas, ahora en el poder, odian más a la Iglesia que a los musulmanes, a pesar de que el principal enemigo del respeto debido a la mujer sea, hoy por hoy, el Islam. Bueno, el Islam y el feminismo occidental.

Son las grandes mentiras que todo el mundo, de una u otra forma, comenta en la calle, pero que casi nunca salen en los medios, dominado por la necedad, es decir, por lo políticamente correcto. La verdad es que el feminismo ha degenerado en cretinismo. Pero en un cretinismo interesado y hortera. Las consecuencias no las veremos más adelante: las estamos sufriendo ya mismo.

Eulogio López en la revista digital La Hispanidad

La Iglesia ahorra al Estado 6.000 millones de euros al año

El Gobierno intenta transmitir de múltiples modos a los ciudadanos españoles que el Ejecutivo sustenta a la Iglesia y que esta institución recibe un trato de favor: sólo recibe, no da.

Ante este cúmulo de falsos mensajes, ÉPOCA se ha planteado un escenario irreal, pero que sirve adecuadamente para averiguar lo que aporta la Iglesia a la sociedad civil, que es lo mismo que decir al Estado: ¿Qué ocurriría si la Iglesia católica con todas sus instituciones, desapareciera de España? ¿Qué ocurriría con la sanidad, la enseñanza o la labor caritativa y social? El catedrático Juan Velarde contesta: "Sería una catástrofe para el conjunto de la sociedad española del bienestar.

La financiación en general de los servicios sociales a cargo de la Iglesia se hace de manera extraordinariamente barata. Si el Estado tuviera que hacerse cargo a la fuerza de todos esos servicios sociales, sería imposible que pudiera abordarlo: tan sólo ver las cifras de educación y los costes que conlleva impresiona, hay que ver las partidas con atención.

Creo que este debate se ha empezado de manera frívola y que hay que reconsiderarlo de arriba a abajo, porque si desapareciera la Iglesia se dinamitarían los servicios sociales que los españoles reciben en buenas condiciones. Sería hacer pagar a los ciudadanos por un mensaje anticlerical resobado que no tiene sentido en ningún lugar, que lo tuvo en el siglo XIX y que actualmente provoca carcajadas. Todo esto es algo inaudito y alguien tendrá que pagarlo porque es irresponsable".

"No hay ninguna previsión de cambio de los acuerdos básicos con la Iglesia católica". Estas palabras del presidente Rodríguez Zapatero pretendían cerrar un debate abierto por el propio Ejecutivo socialista y que ha puesto encima de la mesa la siguiente cuestión: ¿El Estado debe seguir complementando por vía presupuestaria (en torno a 30 millones de euros anuales, aproximadamente) lo que aportan los contribuyentes que lo desean, en su mayoría católicos, a través de la casilla del IRPF?

El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, afirma que ésta es una cuestión que "debería revisarse", y manifiesta injustamente que la religión católica, mayoritaria en España, tiene a su juicio "un trato preferente" respecto a otras. "Esta circunstancia tiene que ser revisada porque el Estado español no es confesional.

Deben ser los católicos los que sostengan a la Iglesia y, en la actualidad, este hecho no se produce porque lo que aportan los fieles (a través del IRPF) es inferior a lo que requiere dicha institución", señala.

Caldera dice verdades y cosas falsas. No hay tal trato preferente, como demostramos en este artículo, y es verdad que este coeficiente del 0,5239 por ciento del impuesto sobre la renta de las personas físicas es insuficiente, pero lo impusieron los socialistas en los Gobiernos de Felipe González, y numerosos expertos consideran que debería aumentarse hasta el 0,8%, tal como sucede en los países europeos que incluyen este sistema, asegura Alberto de la Hera, director general de Asuntos Religiosos con los Gobiernos de José María Aznar (1996-2004).

El catedrático de Economía Política y Hacienda Pública de la Universidad Complutense de Madrid José Tomás Raga insiste en la misma idea: "En el año 87 la cuota se calculó mal y ahora debería haber un ajuste de tarifas. (...) ¿Que dicen que España es un Estado aconfesional y tiene que ser voluntario financiar la propia religión? De acuerdo. Pero ni a usted ni a mí nos preguntan si queremos sostener a los sindicatos (un 4% de afiliación por parte de los trabajadores) y lo hacemos.

Tampoco les preguntan a las empresas si desean sustentar a las Cámaras de Comercio a través del impuesto de sociedades y, sin embargo, están obligadas. Frente a estos datos le doy otro: el 80% de la población española se confiesa católica".

Lo realmente grave, sin embargo, es este debate sobre la financiación de la Iglesia, en el que profundizamos más adelante, que ha servido de catapulta para situar a la Iglesia católica como presunta beneficiaria de regalos por parte del Estado. Nada más calumnioso que hablar de "sobrefinanciación", como acostumbra a hacer el secretario de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE, Álvaro Cuesta.

Tras consultar a numerosas instituciones que operan en España, el saldo neto entre el Estado y la Iglesia ha resultado favorable con enorme amplitud a esta última. Si tenemos en cuenta solamente tres variables -la acción educativa de instituciones religiosas, su labor sanitaria y su tarea social-, este saldo es, con arreglo a los datos recogidos del año 2000, de 6.000 millones de euros favorable a la Iglesia católica (ver cuadro en página anterior).

Comencemos por la acción social. Hace décadas, la Conferencia Episcopal creó la Organización No Gubernamental Cáritas Española con el fin de fomentar y coordinar la solidaridad de la comunidad cristiana. La labor de esta ONG abarca todos los grupos afectados por la desigualdad y la injusticia con programas de asistencia a mayores, colectivos sin techo, inmigrantes, drogodependientes, enfermos de sida, minusválidos, reclusos e infancia.

Según la memoria de 2000, Cáritas invirtió 25.881.312.128 pesetas (155 millones de euros) en proyectos que sirvieron para mejorar la situación de más de un millón de personas. Así, el 70% de lo recaudado procedía de fuentes privadas, mientras que el resto llegó de las distintas Administraciones públicas.

Los fondos privados de Cáritas dedicaron 2.806.146.459 pesetas (16.865.279 euros) al programa de Acogida y Asistencia; al de Mayores, 1.963.359.649 pesetas (11.800.029 euros); al de Empleo, 987.059.550 pesetas (5.932.347 euros); a los Transeúntes, 963.612.864 pesetas (5.791.429 euros); a la Infancia, 458.146.800 pesetas (2.753.517 euros), y así sucesivamente.

Si Cáritas no hubiera estado en España en el año 2000, no se habrían dedicado 57,3 millones de euros a la lucha contra la pobreza. ¿Quién aplica todos estos programas? 3.828 trabajadores de Cáritas en las diferentes comunidades autónomas de España, la mayoría laicos (3.396). Además, cuentan con 66.805 voluntarios (49.923 laicos, 1.696 sacerdotes, 1.501 religiosos, 390 seculares y 13.295 miembros cuya condición no está especificada).

El catedrático Raga afirma que "parece claro que el Estado no podría acoger a todas las personas marginales que la Iglesia encauza. ¿Si no se aclara sobre los centros de acogida nocturnos cómo los va a ayudar?

El Estado debe apoyar a todas las instituciones que ejercen una función social que en teoría es pública. Pero siempre está regateando. ¿O tiene el mismo sueldo un hermano de San Juan de Dios que un enfermero de la Seguridad Social (con todos los respetos para estos enfermeros)? El religioso gana una tercera parte".

Otro importante capítulo de la labor caritativa de la Iglesia se desarrolla en las prisiones. La Pastoral Penitenciaria atendía en 2000 a 45.080 reclusos en 82 centros penitenciarios, a través de 130 capellanes y 162 asociaciones religiosas, 76 movimientos apostólicos y 69 asociaciones civiles. Es imposible cuantificar tanto esfuerzo.

Enseñanza
Uno de los ámbitos en los que la Iglesia católica está más presente en España es la enseñanza. Según el Consejo General de Educación Católica, en el curso escolar 1999-2000, la Iglesia tutelaba 185 guarderías, entre concertadas (con ayuda del Estado) y no concertadas: 168 centros infantiles, 1893 centros infantiles con primaria, 204 centros de primaria, 2.058 centros de la ESO, 497 centros para BUP y COU, 117 centros de Formación Profesional, 43 centros de educación especial, 23 centros de formación para adultos y nueve para enseñanzas no regladas.

En este mismo curso escolar había 1.298.105 alumnos inscritos en centros educativos católicos (en enseñanzas básicas y medias). Asimismo, la Iglesia poseía en el curso escolar 1999-2000 la titularidad de seis Universidades, 11 colegios universitarios, 44 facultades, siete escuelas técnicas superiores, 66 escuelas universitarias y 65 centros de otra naturaleza. En ese curso escolar había 125.386 alumnos en los centros educativos católicos y similares de educación universitaria y asimilada. En este capítulo es difícil de cuantificar la inversión que la escuela concertada realiza sobre cada alumno, pero no lo es llegar a una conclusión: la escuela pública es mucho más cara que la escuela gestionada por la Iglesia.

Manuel de Castro, secretario general de la FERE-CECA, ha asegurado a ÉPOCA que "el coste de un alumno en la escuela pública es superior en un 50% al menos al de la escuela concertada, según opinión mayoritaria de los consejeros de educación de las CC AA, incluida Cataluña".

En efecto, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid manifiesta que "el aula de una escuela pública es un 60% más cara que la concertada, teniendo ésta un déficit de 3.000 euros". Diversas fuentes consultadas por ÉPOCA coinciden en que el Estado dedica 1.800 euros anuales a un alumno de enseñanza básica y media que estudia en una escuela concertada, una cifra que apenas ha variado en los últimos años. Las mismas fuentes añaden que se trata de una estimación.

Por otro lado, un estudio del ex secretario de Estado de Educación Álvaro Marchesi defiende que el gasto por alumno no universitario en España está a la cola de la Unión Europea. Este gasto varía según las CC AA: en el País Vasco, donde se dedica a este capítulo la cifra mayor, se invierten 4.440 euros por alumno, mientras que en Madrid o en Andalucía no llega a los 2.300.

En líneas generales, la media del gasto por alumno en España es de 2.989 euros. Según este dato, si desapareciera la escuela concertada en primaria y en la ESO (990.774 alumnos) en España, el Estado debería invertir o gastar 1.178 millones de euros para garantizar las mismas prestaciones educativas.

Con estos datos, José Tomás Raga califica de "tremenda" la situación que se produciría si desapareciese esta institución de la enseñanza, "con el matiz de que la escuela concertada no quiere decir que haya un coste público de la enseñanza. Yo le haría otra pregunta al Ejecutivo: ¿Qué ocurriría si la financiación de la enseñanza se hiciera a través del alumno? Es decir, ni un céntimo más a ninguna escuela, a ninguna.

Lo que en Holanda se denomina el cheque escolar: es el alumno (sus padres) el que tiene el dinero y es el alumno quien decide. El Gobierno se tiene que dar cuenta del alcance de la labor de la Iglesia en este ámbito".

El economista Raga concluye que "el Ejecutivo ha abierto este debate de manera frívola, como si el dinero que el Estado entrega a la Iglesia fuera a parar al bolsillo de los obispos. Como si estuviesen financiando una actividad lúdica, y nada más lejos de la realidad".

Juan José Aguilar y Rafael Miner.

Meditation Notes from the Writings of Ken Wilber

"Better than power over all the earth, better than going to heaven, and better than dominion over the worlds is the joy of the man who enters the river of life that leads to Non-Being." –The Dhammapada (~300 B.C.)
Keywords: equanimity (calm composure), passion, clarity, luminosity, lightness/humor, awakened mind, open heart, simplicity, compassion, awareness, emptiness, mindfulness (impermanence, unsatisfactoriness of all objects, selflessness of life)

Universal moral imperative: maximize breadth and depth of consciousness

Goal = convert these higher levels of consciousness from peak experiences to plateau to constant access / permanent realization through steady, sustained practice

Higher Consciousness Level 1: Unified Bodymind (Body/Mind/centaur level)

Lie down on your back, arms alongside, legs slightly parted, close your eyes, breath deeply and easily
Give direct feeling-attention to different parts of the body; feel the deep body sensations; not conceptual thinking about those parts of the body
Draw deep breaths from the throat all the way down to the abdomen; breath = "vital force"; inhale as charging up the hara/naval-abdomen with energy; exhale as pleasure/joy radiating throughout your body and out to the entire cosmos
"Once this cycle becomes full, then start to allow all thinking to dissolve in the exhalation and pass to infinity. Do the same with all distressful feelings, with disease, with suffering, with pain. Allow feeling-attention to pass though all present conditions and then beyond them to infinity, moment to moment to moment."
Discover blocked areas: numbness, lack of feeling, deadness, tightness, tension, rigidity, or pain; common areas of tightness and tension: neck, eyes, anus, diaphragm, shoulders, lower back; common areas of numbness: pelvic area, genitals, heart, lower abdomen, or the extremities
"Every block, every tension or pressure in the body, is basically a muscular holding-in of some taboo impulse or feeling."; common meanings bottom TEKW p.79, each part of the body associated with a different emotion
"Forced relaxation" does not work, although all of these are under voluntary muscle control; give your full attention to that area and actively and consciously attempt to increase the tension; release the buried emotions associated with the tension area; remind yourself that you are actively trying to hold something in (this will usually force the release), try to increase the resistance (which will make it give way)
"The block is released when feeling-attention can flow though that area in a full and perfectly unobstructed fashion on its way to infinity."
Buddhist Tonglen "Taking & Sending" Meditation (TEKW p.124-126)

In meditation, picture or visualize someone you know and love who is going though much suffering.
As you breathe in, imagine all of that person's suffering - in the form of dark, black, smokelike, tarlike, thick, and heavy clouds - entering your nostrils and traveling down into your heart. (be careful – this can make you feel sick at your stomach the first few times you do it)
Hold that suffering in your heart.
Then, on the out-breath, take all of your peace, freedom, health, goodness, and virtue, and send it out to the person in the form of healing, liberating light.
Imagine they take it all in, and feel completely free, released, and happy.
Do that for several breaths.
Then slowly expand beyond that one person: family, social circle, town, state, country, planet, universe

Goal: undercut egoic self-concern, exchange self for other, eliminate self/other dualism, experience true Compassion, see all people as the one Self

"You find that you stop recoiling in the face of suffering, both yours and others'. You stop running from pain, and instead find that you can begin to transform it by simply being willing to take it into yourself and then release it. The real changes start to happen in you, by the simple willingness to get your ego-protecting tendencies out of the way. You begin to relax the self/other tension, realizing that there is only one Self feeling all pain or enjoying all success. Why get envious of others, when there is only one Self enjoying the success? This is why the "positive" side of tonglen is expressed in the saying: 'I rejoice in the merit of others. It's the same as mine, in nondual awareness.' A great "equality consciousness" develops, which undercuts pride and arrogance on the one hand, and fear and envy on the other."
For each person, find something worthy in them to admire and respect (increases humility and reduces arrogance), how are they a guide? Each is a manifestation of the Divine
Higher Consciousness Level 2: Transpersonal Witness exercise (Soul/subtle level)
"Distinguishing marks of the transcendent self: it is a center and expanse of awareness which is creatively detached from one's personal mind, body, emotions, thoughts, and feelings."; "transcend and include" your body and mind/ego As long as you are chasing experiences, including spiritual experiences, you will never rest as the Witness. (Witness = external observation of your own ego)

Begin with 2-3 minutes of bodymind/centaur awareness
"Slowly begin to silently recite the following to yourself, trying to realize as vividly as possible the import of each statement:" (repeat several times)

"I have a body, but I am not my body. I can see and feel my body, and what can be seen and felt is not the true Seer. My body may be tired or excited, sick or healthy, heavy or light, but that has nothing to do with my inward I. I have a body, but I am not my body."
"I have desires, but I am not my desires. I can know my desires, and what can be known is not the true Knower. Desires come and go, floating through my awareness, but they do not affect my inward I. I have desires, but I am not desires."
"I have emotions, but I am not my emotions. I can feel and sense my emotions, and what can be felt and sensed is not the true Feeler. Emotions pass through me, but they do not affect my inward I. I have emotions, but I am not emotions."
"I have thoughts, but I am not my thoughts. I can know and intuit my thoughts, and what can be known is not the true Knower. Thoughts come to me and thoughts leave me, but they do not affect my inward I. I have thoughts, but I am not my thoughts."

Affirm as concretely as possible:

"I am what remains, a pure center of awareness, an unmoved witness of all these thoughts, emotions, feelings, and desires."
"If you persist at such an exercise, the understanding contained in it will quicken and you might begin to notice fundamental changes in your sense of 'self.' For example, you might begin intuiting a deep inward sense of freedom, lightness, release, stability. This source, this 'center of the cyclone,' will retain its lucid stillness even amid the raging winds of anxiety and suffering that might swirl around its center. The discovery of this witnessing center is very much like diving from the calamitous waves on the surface of a stormy ocean to the quiet and secure depths of the bottom. At first you might not get more than a few feet beneath the agitated waves of emotion, but with persistence you may gain the ability to dive fathoms into the quiet depths of your soul, and lying outstretched at the bottom, gaze up in alert but detached fashion at the turmoil that once held you transfixed."
"…dis-identify with all particular objects, mental, emotional, or physical, thereby transcending them.", inc. emotions, sensation, thought, memory, or experience; let them drop away
"…our only concern here is to watch our particular distresses, to simply and innocently be aware of them, without judging them, avoiding them, dramatizing them, working on them, or justifying them. As a feeling or tendency arises, we witness it."; detach from your distresses
"Choiceless awareness"
"The mystics and sages are fond of likening this state of witnessing to a mirror. We simply reflect any sensations or thoughts that arise without clinging to them or pushing them away, just as a mirror perfectly and impartially reflects whatever passes in front of it."
"If you are at all successful in developing this type of detached witnessing (it does take time), you will be able to look upon the events occuring in your mind-and-body with the very same impartiality that you would look upon clouds floating through the sky, water rushing in a stream, rain cascading on a roof, or any other objects in your field of awareness. In other words, your relationship to your mind-and-body becomes the same as your relationship to all other objects. Heretofore, you have been using your mind-and-body as something with which to look at the world. Thus, you became intimately attached to them and bound to their limited perspective. You became identified exclusively with them and thus you were tied and bound to their problems, pains, and distresses. But by persistently looking at them, your realize they are merely objects of awareness – in fact, objects of the transpersonal witness. 'I have a mind and body and emotions, but I am not a mind and body and emotions.'"
To detach from your current mind, body, and ego, visualize your 'Self' 200 years ago and 200 years in the future.
Buddhist foundation practice (Hinayana/vipassana): sit comfortably, "…one gives 'bare attention' to whatever is arising, externally and internally, without judging it, condemning it, following after it, avoiding it, or desiring it. One simply witnesses it, impartially, and then lets go. The aim of this practice is to see that the separate ego is not a real and substantial entity, but just a series of fleeting and impermanent sensations like anything else. When one realizes just how 'empty' the ego is, one ceases identifying with it, defending it, worrying about it, and this in turn releases one from the chronic suffering and unhappiness that comes from defending something that isn't there."
Another technique: say your own name silently to yourself several times to induce detachment
"So the first mistake is that people sabatoge the Witness by trying to make it an object that can be grasped, whereas it is simply the Seer of all objects that arise, and it is 'felt' only as a great background sense of Freedom and Release from all objects."
"Resting in that Freedom and Emptiness – and impartially witnessing all that arises – you will notice that the separate-self (or ego) simply arises in consciousness like everything else. You can actually feel the self-contraction, just as you can feel your legs, or feel a table, or feel a rock, or feel your feet. The self-contraction is a feeling of interior tension, often localized behind the eyes, and anchored in a slight muscle tension throughout the bodymind. It is an effort and a sensation of contracting in the face of the world. It is a subtle whole-body tension. Simply notice this tension."
Feel as if you are not moving at all (esp. driving); motionless center; scenery moves around you; choiceless awareness
Healthy body helps; a glitch-free bodymind is easier to drop/transcend
"Those typical spiritual practices, precisely by introducing you to subtler and subtler experiences, will inadvertently help you tire of experience altogether… The pure Witness itself is not an experience, but the opening or clearing in which all experiences come and go, and as long as you are chasing experiences, including spiritual experiences, you will never rest as the Witness, let alone fall into the ever-present ocean of One Taste."
Higher Consciousness Level 3: One Taste/Unity Consciousness/Nondual (Spirit/causal level)

Nondual = no longer feel the subject-object distinction; no self vs. other
Don't try to get rid of the ego or Witness (these are just manifestations of Spirit); "Don't try to see the Witness as an object, just rest in the Witness as Seer; don't try to get rid of the ego, just feel it."
Powerful feeling of "I have become God."
"Single, ever-present state of no-boundry awareness."
You are all that arises (feels that way); no attention or concentration, floats freely as all that is; tiny interior tension of Witness uncoils; oneness with everything in all realms
"The self is not made content; the self is made toast."
"…not an idea or a concept; it is a direct realization"
"Just this…"
Spirit-in-Action everywhere
"Pointing out" of One Taste: "The one thing we are always already aware of is… awareness itself. We already have basic awareness, in the form of the capacity to Witness whatever arises. As an old Zen Master used to say, "You hear the birds? You see the sun? Who is not enlightened?" None of us can even imagine a state where basic awareness is not, because we would still be aware of the imagining. Even in dreams we are aware. Moreover, these traditions maintain, there are not two different types of awareness, enlightened versus ignorant. There is only awareness. And this awareness, exactly and precisely as it is, without correction or modification at all, is itself Spirit, since there is nowhere Spirit is not. The instructions, then, are to recognize awareness, recognize the Witness, recognize the Self, and abide as that. Any attempt to get awareness is totally beside the point. 'But I still don't see Spirit!' 'You are aware of your not seeing Spirit, and that awareness is itself Spirit.'"
Description of awareness of One Taste: copy p. 130
Buddhist Vajrayana

"The Vajrayana is based one one uncompromising principle: There is only Spirit. As one continues to undercut the subject/object duality in all its forms, it increasingly becomes obvious that all things, high or low, sacred or profane, are fully and equally perfect manifestations or ornaments of Spirit, of Buddha-mind. The entire manifest universe is recognized as a play of one's own awareness, empty, luminous, clear, radiant, unobstructed, spontaneous. One learns not so much to seek awareness as to delight in it, play with it, since there is only awareness. Vajrayana is the path of playing with awareness, with energy, with luminosity, reflecting the perennial wisdom that the universe is a play of the Divine, and you (and all sentient beings as such) are the Divine."
"Visualize Deity in front of you or on top of your head, and you imagine healing energy and light raining down and into you, conferring blessings and wisdom." (psychic level; communion with Deity)
"Visualize yourself as the Deity and you repeat certain syllables or mantras that represent Divine speech." (subtle level; union with Divinity)
"One dissolves both self and Deity in pure unmanifest emptiness, the causal level of the supreme identity. At this point, the practice no longer involves visualization or mantra recitation or concentration, but rather the realization that your own awareness, just as it is, is always already enlightened. Since all things are already Spirit, there is no way to reach Spirit. There is only Spirit in all directions, and so one simply rests in the spontaneous nature of the mind itself, effortlessly embracing all that arises as ornaments of one's own primordial experience. The unmanifest and the manifest, or emptiness and form, unite in the pure nondual play of one's own awareness – generally regarded as the ultimate state that is no state in particular."
One Taste exercise

"Rest as the Witness, feel the self-contraction. As you do so, notice that the Witness is not the self-contraction – it is aware of it. The Witness is free of the self-contraction – and you are the Witness."
"As the Witness, you are free of the self-contraction. Rest in that Freedom, Openness, Emptiness, Release. Feel the self-contraction, and let it be, just as you let all other sensations be. You don't try to get rid of the clouds, the trees, or the ego – just let them all be, and relax in the space of Freedom that you are."
"From that space of Freedom – and at some unbidden point – you may notice that the feeling of Freedom has no inside and no outside, no center and no surround. Thoughts are floating in this Freedom, the sky is floating in this Freedom, the world is arising in this Freedom, and you are That. The sky is your head, the air is your breath, the earth is your skin – it is all that close, and closer. You are the world, as long as you rest in this Freedom, which is infinite Fullness."
"This is the world of One Taste, with no inside and no outside, no subject and no object, no in here versus out there, without beginning and without end, without ways and without means, without path and without goal. And this, as Ramana said, is the final truth."
"But even the smallest glimmer of One Taste and your world will never be the same. You will inhale galaxies with every breath and sleep as the stars all night. Suns and moons and glorious novas will rush and rumble through your veins, your heart will pulse and beat in time with the entire loving universe. And you will never move at all in this radiant display of your very own Self, for you will long ago have disappeared into the darkness of your noble night."
Waking exercise (vary it somewhat) – "corpse pose" on your back, very subtle, regular breathing; can do Tonglen within this exercise

"Upon waking, or upon passing from the dream state to the waking state, look directly into the mind, inquire directly into the source of consciousness itself – inquire "Who am I?" if you like, or practice looking directly into the looker. Ask "What is this pure, empty Witness?" Upon inquiring into the self, the self disappears, dissolving back into radiant Emptiness, and consciousness rests as absolute Freedom and Fullness, unbounded and unlimited, unborn and undying, unseen and unknown.
Within that vast Emptiness, the subtle soul arises, but you are not that. Within that vast Emptiness, the gross ego arises, but you are not that. Within that vast Emptiness, the gross body, nature, and matter all arise, but you are not those either. Your are the radiant I AMness, prior to all worlds but not other to all worlds, which you embrace with a single glance, and your grace will make the sun rise, and the moon will reflect your glory, and you will not exist at all, in this vast expanse of Emptiness, that only alone is."
"The Witness, or pure witnessing awareness, tends to be of the causal, since there is usually a primitive trace of subject/object duality: you equanimously Witness the world as transparent and shimmering object. But with further development, the Witness itself disappears into everything that is witnessed, subject and object become One Taste, or simple Suchness, and this is the nondual estate. In short: ego to soul to pure Witness to One Taste."
"There is no time in this estate, though time passes through it. Clouds float by in the sky, thoughts float by in the mind, waves float by in the ocean, and I am all of that. I am looking at none of it, for there is no center around which perception is organized. It is simply that everything is arising, moment to moment, and I am all of that. I do not see the sky, I am the sky, which sees itself. I do not feel the ocean, I am the ocean, which feels itself. I do not hear the birds, I am the birds, which hear themselves. There is nothing outside of me, there is nothing inside of me, because there is no me – there is simply all of this, and it has always been so. Nothing pushes me, nothing pulls me, because there is no me – there is simply all of this, and it has always been so."
"The tone of the causal is stone. It is unmoved and unmovable; a great mountain of the unmanifest; but also a sense of vastness, freedom, spaciousness, release, liberation. Also – and this is rather hard to convey – none of those 'tones' has a sense of being an experience. Experiences come and go, but the empty Mirror is the vast space in which all experiences come and go, and is not itself experiential in the least."
"And then the wind will be your breath, the stars the neurons in your brain, the sun the taste of the morning, the earth the way your body feels. The Heart will open to the All, the Kosmos will rush into your soul, you will arise as countless galaxies and swirl for all eternity. There is only self-existing Fullness left in all the world, there is only self seen Radiance here in Emptiness – etched on the wall of infinity, preserved for all eternity, the one and only truth: there is just this, snap your fingers, nothing more."
Perceive your waking life as a dream, a lucid dream your higher consciousness is aware of, or as a movie watched by the Witness. "I am not in the universe. The universe is arising in my awareness/consciousness."
Ultimate result of higher level meditations

Transcend life by living it! Find release by engagement; total liberation by complete immersion
"Constant consciousness" through all levels of waking, sleep, and dreaming
After you achieve this, you pour yourself back into your individual bodymind/ego; "vehicle of Spirit"
Causes a deep and powerful engagement with Life; far higher intensity; see life as a very fun dream
A powerful compassion flows through you; want to free your friends from their suffering
Still must care for and develop the lower levels: body, emotions, mind, relationships, career; they are also expressions of Spirit
"And those persons through whom the soul shines, through whom the 'soul has its way,' are not therefore weak characters, timid personalities, meek presences among us. They are personal plus, not personal minus. Precisely because they are no longer exclusively identified with the individual personality, and yet because they still preserve the personality, then through that personality flows the force and fire of the soul. They may be soft-spoken and often remain in silence, but it is a thunderous silence that veritably drowns out the egos chattering loudly all around them. Or they may be animated and very outgoing, but their dynamism is magnetic, and people are drawn somehow to their presence, fascinated. Make no mistake: these are strong characters, these souls, sometimes wildly exaggerated characters, sometimes world-historical, precisely because their personalities are plugged into a universal source that rumbles through their veins and rudely rattles those around them."
"Indeed, the whole point is to be fully at home in the body and its desires, the mind and its ideas, the spirit and its light. To embrace them fully, evenly, simultaneously, since all are equally gestures of the One and Only Taste. To inhabit lust and watch it play; to enter ideas and follow their brilliance; to be swallowed by Spirit and awaken to a glory that time forgot to name. Body and mind and spirit, all contained, equally contained, in the ever-present awareness that grounds the entire display."
"In the stillness of the night, the Goddess whispers. In the brightness of the day, dear God roars. Life pulses, mind imagines, emotions wave, thoughts wander. What are all these but the endless movements of One Taste, forever at play with its own gestures, whispering quietly to all who would listen: is this not you yourself? When the thunder roars, do you not hear your Self? When the lightning cracks, do you not see your Self? When clouds float quietly across the sky, is this not your very own limitless Being, waving back at you?"
"...this great emancipatory tradition: it involved 'a number of extraordinarily and diversely gifted individuals whose influence… had been tremendous. Their common denominator was an intense desire to acquire, to advance, and to disseminate knowledge – a wish to improve the lot as well as the administration of humankind, an assumption of responsibility and a passion, no tamer word will do, for truth.' "
"As your consciousness grows and evolves into global and worldcentric modes, you can no longer be truly happy without at least the thought of extending this happiness and joy to all others. You become idealistic in the best sense of the word, wishing to relieve the suffering of - and extend happiness to - all people – not just your family, or your friends, or your tribe, your religion, your nation (those are all sociocentric and ethnocentric), but rather to all peoples, regardless of race or sex or creed. At least to some degree, you realize that you are not deeply and truly happy if somebody, somewhere, is suffering. The thought of others suffering starts to disturb your awareness, just a little at first, then a lot - a nagging thought that rains on your parade and keeps you from rejoicing, and you begin to act, to whatever degree you are moved, to try to better the lot of humankind, with whatever talents and resources you have. Your happiness is not truly happy until all others can share in that joy."
"When a person is fairly enlightened, they can transmit – actually transmit – that enlightened awareness through a touch, a look, a gesture, or even through the written word. It's not as weird as it sounds. We are all 'transmitting' our present state to each other all the time. If you are depressed, it can be 'contagious,' depressing others around you. When you are happy, others tend to get happy. Just so with the higher states. In the presence of a psychic-level yogi, you tend to feel power. In the presence of a subtle-level saint, you tend to feel great peace. In the presence of a causal-level sage, you tend to feel massive equanimity (calm composure). In the presence of a nondual siddha – these are often very ordinary people – you simply find yourself smiling a lot."

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Siempre nos quedará Eduardo Haro Tecglen

Siempre nos quedará Eduardo Haro Tecglen

Madrid, 20 de noviembre de 1944

Informaciones

La voz de bronce de las campanas de San Lorenzo, el laurel de fama de la corona fúnebre, la piedra gris del Monasterio, los crespones de luto en todos los balcones del Escorial, los dos mil cirios ardiendo en el túmulo gigantesco coronado por el águila de Imperio que se eleva en la Basílica, lloran en esta mañana, con esa tremenda expresión que a veces tienen las cosas sin ánimo, la muerte del Capitán de España.

Hasta el sol y el paisaje han cubierto su inmutable indiferencia con el velo gris de la lluvia y la niebla, y cae sobre la ciudad -lacrima coeli - una llovizna fina y gris.

El instituto, el subconsciente, nos ha repetido sus frases, sus profecías, sus oraciones; y no ha sido voz de ultratumba la suya; ha sido voz palpitante de vida, de la vida y el afán de todos estos magníficos camaradas de la Vieja Guardia, del Frente de Juventudes, de la Sección Femenina… La doctrina del Fundador vive en ellos como en aquellos tiempos, y si el cuerpo de José Antonio está muerto bajo la lápida, su espíritu tiene calor de vida en la de todos los camaradas de la Falange.

Se nos murió un Capitán, pero el Dios Misericordioso nos dejó otro. Y hoy, ante la tumba de José Antonio, hemos visto la figura egregia del Caudillo Franco. El mensaje recto de destino y enderezador de historia que José Antonio traía es fecundo y genial en el cerebro y en la mano del Generalísimo.

Y así, en este día de dolor -Dies Irae- a las o­nce -once campanadas densas de todos los relojes han sido heraldos de vuelo de su presencia-, la corona del laurel portada por manos heroicas de viejos camaradas ha llegado a la Basílica, y, entre la doble fila de seminaristas -cirios encendidos en sus manos- ha pasado al Patio de los Reyes y ha entrado en el crucero. Ha sido depositada sobre la lápida de mármol donde grabado está el nombre de José Antonio y la palma de honor y martirio.

Había dolor en todos los semblantes. Mientras el coro entonaba el Christus Vinci y los registros del órgano
cantaban la elegía del héroe muerto, a nosotros nos parecía oír la clara palabra de José Antonio elevarse de allí donde el mármol vela su cuerpo.

Una alegría tenemos; la de ver que a José Antonio sucede un hombre tan firme y sereno como el que lleva a España por los senderos que él marcó.

Wilberitis aplicada con Stuart McNicholls (Universidad de Vigo)

Wilberitis aplicada con Stuart McNicholls (Universidad de Vigo)

Hace unos dos años leí Una Teoría de Todo y creo que realmente fue en ese momento que me di cuenta de que padecía de wilberitis. El libro empieza empleando, por una especie de economía discursiva, el modelo teórico de Beck y Cowan cuya Spiral Dynamics se fundamenta en la investigación y obra del ya fallecido Dr Clare Graves. Termina con un capítulo que constituye una llamada a la práctica, y que incluye una referencia a la práctica transformadora integral, práctica con la que me pude ir familiarizando a posteriori gracias al libro The Life We Are Given de George Leonard y Michael Murphy, al que también se alude en la obra de Wilber.

Quizás debería explicarme en cuanto lo de wilberitis. Cada uno sufrirá esta patología a su manera, si es que llega a sufrirla, claro está (hasta yo podría ser el único que lo haya padecido de momento) pero en mi caso se trataba de que estaba muy centrado en Ken Wilber desde la cabeza, lo cual incidía en todo mi ser al desequilibrar mi práctica global. Al estar leyendo a Wilber a la vez que practicaba también meditación zen, me di cuenta de que me olvidaba del cuerpo y del corazón. Por lo que, desde una perspectiva personal, puedo afirmar sin ninguna duda, de que estos dos años, en los que he ido descubriendo y profundizando tanto en el modelo de la dinámica espiral y en la práctica transformadora integral me han permitido resituar mi práctica zen en un contexto más amplio, más omniabarcador y más inclusivo y desde luego menos centrado desde la cabeza para arriba.

De ahí nace mi interés en compartir, primero con mis amigos y ahora con vosotros, lo que he ido conociendo de estos distintos enfoques y sobre todo lo que he podido vislumbrar de los hilos y redes invisibles que les unen. A mi parecer el campo intersujetivo triangular que surge entre dichos enfoques es sugestivo de una praxis prometedora. Cuando Wilber habla de AQAL, a menudo dice que es un modelo en el que hay que rellenar los detalles, en el que hay que enchufar (apropiadamente) otros modelos y enfoques (para enriquecer el modelo original). Un buen ejemplo de lo acertado de esta afirmación se ve en el encuentro entre AQAL y la dinámica espiral. Del mismo modo en que Wilber puede asimilar el marco de la dinámica espiral en su propio sistema, aquella hace lo suyo expandiendo su propio marco conceptual para integrar las aportaciones del marco AQAL y dar forma así a lo que Beck ahora denomina SDi o 4Q8L. De modo que una de las cosas que aporta AQAL a la dinámica espiral es el aspecto explícitamente holárquico de la evolución que ambos enfoques describen.

Entre Wilber, Murphy y Leonard ocurre algo parecido, a la vez que su lectura sugiere otra pista, la de Aurobindo, que sobresale como elemento filosófico vinculante entre los tres. El aspecto de la evolución holárquica a través de todos sus niveles es parte fundamental de la ITP y lo fructífero de este triángulo se evidencia, a mi entender, cuando esta práctica se informa a la luz de la dinámica espiral y del marco AQAL. Pero antes de adentrarnos en el terreno de la integración de estos tres enfoques, me gustaría centrarme un rato sobre ellos desde la perspectiva de su diferenciación. Empezaremos con la wilberitis.

¿Qué es wilberitis?
Cuando llegué a redactar esta ponencia y me encontré con esta pregunta en mis apuntes, me di cuenta de que ¡no estaba del todo seguro como contestar! Como respuesta no me decidía entre: un chiste fácil; una provocación que pretendía ser irónica; una especie de patología verde o; un ganchillo, como los red herrings de las películas de Hitchcock, detalles llamativos pero completamente intrascendentes que sin embargo enganchan al espectador. Sigo sin saberlo muy bien, aunque me incline por el último en el sentido que el término me puede ayudar a captar vuestra atención y entrar en un terreno, el mencionado campo intersujetivo, que me parece de lo más interesante y prometedor. Y es que, como persona que lleva años leyendo libros, siempre con esa búsqueda sólo medio consciente de respuestas textuales definitivas, me doy cuenta hoy del peligro de una identificación excesiva con la mente que para un lector de Wilber fácilmente se puede traducir en una exaltación exagerada de la obra textual, pasando por alto la aspiración de Wilber de fomentar en sus lectores prácticas transformadoras, lo que él expresa así en la entrevista acerca de Boomeritis: "Como usted sabe, mi trabajo es básicamente una llamada a la práctica, no un sustituto para la práctica."

En este sentido el peligro que Hegel apuntaba en un poema enviado a Hölderlin, parece tan pertinente para la emergente ola aperspectival-integral como lo fue para los idealistas: «Porque el pensamiento no puede apresar al alma que, olvidándose de sí, se sumerge fuera del espacio y del tiempo en un presentimiento de infinito y luego redespierta. Quien quiera hablar de esto a los demás, sentirá la pobreza de las palabras aunque se exprese con la lengua de los ángeles» [Wilber 2001A].

Según Wilber, el error de Hegel y de los filósofos evolutivos o idealistas en general, radica no en la creencia de que "la razón podía y debía desarrollar el lenguaje de los ángeles" sino en no acompañar esta creencia con el diseño de "prácticas para el desarrollo evolutivo de los estadios transpersonales superiores." Lo de wilberitis es un humilde toque de atención para que los que nos sentimos inspirados por la obra escrita de Wilber no caigamos en la misma trampa que esa ilustrada generación, cuyas "intuiciones […] terminaron siendo despreciadas como «mera metafísica»,"

Por estas razones abogaría yo por una práctica que permite asimilar lo aprendido de la metafísica a la vez que nos dirigimos más allá de las trampas de la metafísica para experimentar en cuerpo, mente y alma la apertura real hacia lo transpersonal, entendiendo con Aurobindo, que esa apertura hacia lo transpersonal forma parte de una dinámica en dos sentidos, que no se trata de un escapismo espiritual o una huida hacia delante sino de que lo transpersonal o la madre o el espíritu baje en el sentido inverso, al encuentro de la aspiración espiritual humana para divinizar el cuerpo, corazón y mente. En cuanto a la naturaleza de las prácticas que podrían vehiculizar semejante aspiración, la verdad es que no tendría por qué ser una práctica específica y predeterminada, aunque sí puedo presentaros ideas sobre una posible práctica entre muchas (¡aunque no todas!). Esta práctica sería el antídoto que parece ofrecer el mismo Wilber en el capítulo 7 de Una Teoría del Todo, una práctica gracias a la que podríamos evitar el contagio de la wilberitis, una práctica transformadora integral a la luz de AQAL y SDi.

¿Qué es AQAL?
No voy a dedicar mucho tiempo a hablar del AQAL, no porqué no merece la pena sino por qué Alejandro Villar ya lo ha tratado con una claridad envidiable esta mañana y no siento que sirve de mucho intentar superar ese listón. Sólo apuntaré algunos aspectos que me parecen más importantes en el contexto de esta ponencia. Lo precioso del AQAL desde mi punto de vista es que efectivamente nos ofrece un marco teórico omniabarcador e inclusivo, ascendente y descendente, desde el big bang hasta lo no-dual y de vuelta y en el que se pueden ir añadiendo cada vez más y más perspectivas sin tener que cuestionar sustancialmente el modelo original.

En el contexto de esta charla, me parece útil trazar la génesis de AQAL. Según nos cuenta Wilber en el Prefacio de Sexo, Ecología y Espiritualidad (Wilber 1995: ix y xiii), después de terminar Gracia y Coraje (en el que ya se vislumbran lo que serán las semillas del futuro enfoque wilberiano), se puso a trabajar a fondo en un libro de texto sobre psicología, titulado System, Self and Structure, libro que finalmente vería la luz en forma abreviada como Una visión integral de la psicología. Durante la preparación de este libro, se encontró en un momento dado con que había elaborado y desplegado por todo el suelo más de 200 jerarquías conceptuales copiadas en folios de papel legal, jerarquías provenientes de las ciencias naturales, de la psicología evolutiva, del mundo de la sociología, del de la espiritualidad, etc. Del intento de encontrar el vínculo entre sistemas tan dispares nació lo que se ha dado en conocer como el wilber-4 o el AQAL, es decir la última (o penúltima) ola de pensamiento wilberiano. Y de especial interés para nosotros es el hecho de que al final de Una visión integral de la psicología se nos ofrecen algunas de las jerarquías psicológicas y espirituales que Wilber manejaba, de las que he seleccionado aquí unas pocas para poder incidir en el tema de la vinculación subterránea entre los enfoques que estamos tratando hoy.

Aquí ya se evidencian los paralelismos tan importantes entre áreas de conocimiento aparentemente dispares, sobre todo entre tradiciones contemplativas orientales y modernos sistemas de pensamiento psico- y sociológicos occidentales. Lo que todavía falta es una visión más pulida de la vertebración entre estos enfoques entre sí y en relación con las demás jerarquías mencionadas. Eso nos lo ofrece la matriz AQAL, que al separar las jerarquías en las cuatro (o tres) grandes áreas de lo sujetivo, lo intersujetivo y lo (inter)objetivo, nos permite alcanzar una especie de atalaya perspectival privilegiada sobre el cosmos, desde la que no sólo observar su tetra-evolución sino también participar en ella de modo más consciente. Y de aquí ya es un paso cómodo que nos lleva a la Dinámica Espiral, todavía no incorporado explícitamente en el AQAL, aunque sí como hemos visto, presente en sus inicios.

¿Qué es SDi?
Antes de indagar en la respuesta a esta pregunta, sería bueno preguntarnos primero, qué es la SD, es decir, la dinámica espiral antes de entrar esta y el AQAL en una relación más estrecha y explícita. En sus inicios, se trataba de una teoría discreta e independiente de la obra de Wilber (aun mencionándola en su bibliografía - Beck y Cowan 1995: 330), basada en la investigación del Dr Clare Graves, llevada a cabo durante más de 30 años y promovida más recientemente por Don Beck y Chris Cowan. La dinámica espiral pretende ofrecer una psicología integral, es decir, a la vez, personal, grupal, empresarial, social, y global. Para hacerlo introduce una herramienta conceptual nueva, con la que articular esta psicología, a saber, el término nuevo de memes, algo así como el equivalente de genes en un orden (inter)sujetivo, psicosocial y organizativo o dicho de otro modo 'sistemas de valores' o de 'niveles de existencia psicológica'.

Los autores sugieren que esta herramienta puede servir para ayudarnos a abarcar y responder a los retos del mundo contemporáneo con una visión más amplia (o de visión-lógica en la terminología AQAL), una visión que permita el siguiente tipo de apreciación de la situación geopolítica contemporánea:

'Como si se tratase de placas tectónicas, diversas maneras de pensar fundamentales - si se quiere, paradigmas - están rechinando unas contra otras. Heridas tribales y étnicas antiguas están arrojando fuego mientras las empresas transnacionales, enlazadas por satélite, dirigen sus negocios desde allá arriba.'[Beck y Cowan 1995: 18]
De modo que la dinámica espiral se propone como una especie de mapa virtual para explicar los movimientos tectónicos en los individuos y en los colectivos, o sea en los cuadrantes superiores e inferiores.

Para hablar de la dinámica espiral, me veo en la necesidad de simplificar de algún modo el modelo por razones de tiempo. Por lo que podemos decir que este modelo nos ofrece dos vertientes de gran interés, la primera siendo la descripción de la evolución psicológica en términos meméticos y la segunda, una praxis derivada de esa descripción inicial que indaga, entre otros aspectos que no tocaremos hoy, en las dinámicas de cambio y de liderazgo.

1) Descripción
Lo primero que habría que decir es que estos memes o 'sistemas de valores' o de 'niveles de existencia psicológica' representan no tipos de personas sino tipos en personas. Es decir, que hay que cuidarse mucho de evitar un uso reduccionista del modelo memético que nos lleva a etiquetar y así limitar verbalmente a las personas en función de los juegos de poder que tanto les gustan a nuestras sombras. No se trata de un arma retórico para manipular a los demás sino de un instrumento que facilita el reconocimiento y la gestión de la complejidad en un mundo que ha perdido el rumbo.

Los diferentes memes reflejan cada uno una cosmovisión, un sistema de valoración, un nivel de existencia psicológica, una estructura de creencia, un principio organizador, una manera de pensar o un modo de adaptación a las circunstancias vitales. Hay cinco aspectos que tener en cuenta en relación con los memes, que la introducción a Spiral Dynamics expresa de la siguiente manera:

[un meme] representa, en primer lugar, una inteligencia nuclear que forma sistemas y dirige el comportamiento humano. En segundo lugar, tiene un impacto sobre todas las opciones vitales como marco decisorio. En tercer lugar, cada vMEME puede manifestarse en formas tanto sanas como enfermas. En cuarto lugar, el vMEME es una estructura discreta para pensar, no sólo un conjunto de ideas, valores o causas. Y en quinto lugar, puede abrillantarse y oscurecerse a medida que cambian las Condiciones de Vida (que consisten en Tiempos históricos, Lugar geográfico, Problemas existenciales y Circunstancias sociales). (Beck y Cowan 1995: 4-5)
En adición, cabe destacar lo que Clare Graves reconoció como lo más impactante de sus investigaciones, a saber, que además de todos los niveles de conciencia establecidos que él iba encontrando entre los miles de personas que entrevistaba, se vislumbraba un nuevo meme emergente que para Graves representaba un salto cuántico en relación con todos los memes anteriores, lo que denominaba el despuntar del nuevo paradigma, o del Segundo Grado. A continuación un resumen de los distintos memes.

(Primer Grado/Viejo Paradigma)

BEIGE Supervivencia se estructura en bandas poco unidas y se sostiene sobre procesos de supervivencia.
PÚRPURA Parentesco se estructura en grupos de tipo tribal y se sostiene sobre procesos circulares.
ROJO Poder se estructura en imperios, sosteniéndose en procesos de explotación y orientados hacia el poder.
AZUL Propósito se estructura de forma piramidal, sosteniéndose en procesos marcados por el propósito, el control o incluso el autoritarismo.
NARANJA Logro se estructura en formas que delegan, sosteniéndose en procesos orientados hacia el logro, buscadores de autonomía y estratégicos.
VERDE Consensual se estructura de un modo igualitario, sosteniéndose en procesos que derivan a la vez de la experiencia y del consenso.
(Segundo Grado/Nuevo Paradigma)

AMARILLO Flexibilidad flexible, integrador, y basado en conocimiento, tanto por su estructura como en sus procesos
TURQUESA Global es holístico y global en su estructura, fluido y multidimensional en sus procesos.
Como ya he anticipado, no podremos detenernos mucho con todos los múltiples detalles de este sistema pero aquí me gustaría subrayar sólo dos de los principios que subyacen el modelo de la espiral dinámica. El primero sería que la naturaleza humana incluye una capacidad para que despierten nuevos memes sin que los ya existentes se eliminen (dicho en términos wilberianos, lo que se podría denominar el principio holárquico). Este principio incide en lo que ya hemos dicho acerca de los memes como tipos en personas más que tipos de personas, ya que se ve claramente en la obra de Beck y Cowan que nadie se puede reducir a un solo meme sino que más bien cada persona ofrece una configuración memética tan única como sus huellas dactilares. Para los autores, los memes:

coexisten en combinaciones de modo que una persona generalmente consensual y con orientación hacia el VERDE puede activar su aspecto ROJO de búsqueda de poder en los deportes, e invocar una orientación NARANJA de logro en reuniones de marketing. En la configuración de la izquierda del gráfico, vemos un sistema del ser con rojo dominante, en el que la enfermedad activa el meme beige, el nivel primordial que tiene que ver con supervivencia (se ve como se acerca más a la superficie), mientras que en lo relacionado con la familia o con el vecindario se activa más el meme púrpura que resuena con una visión colectiva arcáica y hasta tribal, y en el trabajo se impone el meme rojo del ego fuerte que sólo un incipiente meme azul de creencias religiosas empieza a controlar.
En la configuración de la derecha vemos verde dominante. Aquí el rojo se activa en actividades deportivas, mientras que en otras áreas de la vida de este individuo se activan otras combinaciones meméticas, como verde/naranja en el trabajo (logro y consenso), azul/naranja conservador con menos verde en lo político y lo religioso mientras que en cuestiones sociales se muestra más sensibilidad verde.

Es decir, que en estos dos casos como en todos, se presenta un mapa del ser que dista mucho de ser reduccionista o puramente dualista. El segundo principio que tener en cuenta sería que, según las investigaciones de Graves, la Espiral en su conjunto evidencia una alternancia pendular entre los memes del 'yo' internamente controlados y Auto-Expresivos (Supervivencia, Poder, Logro, Flexibilidad), y los memes del 'nosotros' externamente anclado y Auto-Sacrificadores (Parentesco, Propósito, Consensual, Global), alternancia que vemos reflejada en el siguiente gráfico:

2) Praxis
Los dos aspectos de la praxis que se deriva de la dinámica espiral en las que quiero incidir hoy son lo que Beck y Cowan denominan la dinámica del cambio y la dinámica del liderazgo, tratadas en los capítulos cuatro, cinco y seis de Spiral Dynamics.

En cuanto a la dinámica del cambio se analizan los distintos tipos de cambio dentro de la espiral, tanto horizontales (lo que para Wilber serían traslaciones) como verticales (o transformaciones en el léxico wilberiano) y sus condicionantes. Para Beck y Cowan las personas varían según la potencial para el cambio de sus sistemas meméticos, siguiendo un continuo de 'ABIERTO-BLOQUEADO-CERRADO' (ABC). De modo que, de entrada, se trata de reconocer el papel de la resistencia a la hora de proyectar cambios, ya que sino el intento de cambiar cualquier sistema (personal, empresarial o geopolítico, por ejemplo) está destinado al fracaso. Así que en la tabla de condiciones para el cambio que vemos a continuación, el primer punto de potencial viene fuertemente condicionado por las resistencias o su ausencia.

CONDICIONES PARA EL CAMBIO

Potencial
Problemas Sin Resolver
Disonancias
Comprensión Intuitiva
Obstáculos
Apoyo/Consolidación
El siguiente desglose de la tabla es de Beck y Cowan:

Primero, el potencial para el cambio tiene que existir. Segundo, si sigue habiendo problemas sin resolver de un orden inferior, no se puede pretender efectuar cambios a niveles Espirales superiores. Tercero, hace falta que se sientan disonancias dentro del sistema vigente de meme antes de que se pueda abrir al cambio. Cuarto, tiene que haber suficiente comprensión intuitiva en cuanto las causas de las disonancias, y conciencia de enfoques alternativos para su resolución. Quinto, hay que identificar concretamente los obstáculos específicos ante el cambio, para luego poderlos eliminar, obviar, neutralizar o rearticular de otra forma. En sexto y último lugar, cuando un cambio significativo ocurre se pueden esperar periodos de confusión, falsos comienzos, curvas de aprendizaje largas y una asimilación costosa, mientras el pensamiento nuevo se consolida. Si no hay una cultura de apoyo alentador durante la transformación, los nuevos memes rara vez germinan, y mucho menos florecen. (Beck y Cowan 1995: 6)
Los autores identifican distintas variaciones de cambio, cada una de las cuales supone un enfoque válido para circunstancias específicas y que van desde el cambio Horizontal, pasando por el cambio Oblicuo para llegar finalmente al cambio Vertical. El cambio Horizontal es la norma cuando memes de Primer Grado están en control, y cuando sólo unas pocas de las ya mencionadas Seis Condiciones para el cambio pueden cumplirse. El cambio Horizontal implica que los sistemas básicos se mantienen esencialmente sin cambiar, y coincidiría en la vertiente colectiva con lo que Wilber en los extractos del segundo volumen de la trilogía Kosmos viene denominando "revoluciones sociales" o cambios cíclicos que sólo dan lugar a mas de lo mismo, reemplazando por ejemplo una dictadura azul con otra (Wilber 2003A: 49ff). Los cambios Oblicuos modifican los sistemas de memes básicos al añadir o sustraer elementos de otros memes cercanos y representan a menudo un límite en la práctica para el pensamiento del 'viejo paradigma' del Primer Grado. Finalmente los distintos tipos de cambio Vertical implican el despertar de nuevos memes. Esto representa 'cambio a través de la Espiral, que puede ser revolucionario, evolutivo o incluso simultáneo en memes múltiples. El cambio Vertical supone que se hayan cumplido cada una de las Seis Condiciones y, puede requerir un asalto tanto sobre las resistencias internas como sobre las externas (de nuevo, en el plano colectivo, este tipo de cambio equivaldría a lo que en el emergente wilber-5 se está llamando "transformación societal").

Finalmente el libro ofrece un modelo de transformación vertical de gran utilidad en lo que desarrollaremos a posteriori como práctica transformadora integral. Se trata en efecto de etapas de cambio entre memes, por ejemplo en individuos, cuyo centro de gravedad suba un meme, pasando digamos de rojo dominante a azul dominante o de verde dominante a amarillo dominante (este último siendo precisamente el centro de interés de la empresa literaria que lleva a cabo Wilber en Boomeritis)

La primera fase, ALFA, es un estado en el que los memes están en una tensión dinámica sana con las Condiciones de Vida circundantes. Con la segunda fase, BETA, surgen dudas a medida que alguien se adentra en una nueva fase de su vida o una empresa pierde personal clave o participación en el mercado. Conforme dejamos ALFA para BETA primero intentamos 'más de lo mismo,' reajustando nuestros esfuerzos con el propósito de trabajar de modo más duro e inteligente. Con frecuencia, eso acelera la entrada aún más a fondo en BETA. Si las cosas empeoran lo suficiente, nos movemos desde BETA ansiosa, a través de grados de turbulencia, hacia GAMMA caótica, fase 3. Puede que encontremos una salida de tipo 'Opción de Reforma' y que obviemos el trauma. Sino, las cosas se ponen terribles pero parece que no hay salida. ¡Esta es la trampa GAMMA! La fase 4 anuncia una escapatoria de la trampa con un impulso DELTA hacia un sistema nuevo. No obstante, esta fase vibrante está también plagada de peligros. Deshacerte de lo que no te gusta no significa que has captado lo que quieres. Es la fase 5, la nueva ALFA, que establece la consolidación de ideas e intuiciones aportadas por BETA, GAMMA y DELTA. Durante un periodo de tiempo, las cosas están una vez más en equilibrio, congruentes, y 'todo le va bien al mundo.' (Beck y Cowan 1995: 6, adaptado)
Pasando ahora a hablar de la dinámica del liderazgo, de la que se habla en los Capítulos 5 y 6, Beck y Cowan empiezan describiendo distintos tipos de agentes de cambio que ellos denominan Magos del Sistema, Magos del Cambio y Magos de la Espiral. Los Magos del Sistema entienden a fondo un meme dado, sabiendo intuitivamente como 'guiar' a personas dentro de la esfera de influencia de ese meme en concreto. Los Magos de Cambio entienden los nodos transicionales entre memes y saben como moverse entre uno y el siguiente.

El capítulo 6 describe la capacidad de considerar visiones de un espectro más amplio y de responder simultáneamente a muchos sistemas. Este es el dominio del Mago Espiral. La Magia Espiral se constituye partiendo de la dinámica del Segundo Grado que comienza con los memes amarillo y turquesa. El primero aporta la introspección individualista que conecta partículas y subsistemas en secuencias naturales. El segundo introduce un enfoque centrado en los demás y en un nuevo despertar espiritual que armoniza esas cosas. El Liderazgo Espiral implica primero establecer relaciones positivas mediante estos tres principios universales: la Cortesía, la Apertura y la Autocracia. Segundo, el Mago Espiral reconoce y honra memes individuales a un nivel personal y social. Tercero, un Liderazgo Espiral eficiente acomoda a personas diferentes y a situaciones diferentes de acuerdo con estos memes diferentes. Una vez analizado todo, la Magia Espiral implica la gestión de todo el espectro de memes. Por ejemplo, el tener en cuenta respectivamente a las personas y al trabajo supone todo lo siguiente a la vez.

TURQUESA
Los lazos espirituales unen a las personas y las organizaciones
el trabajo ha de ser significativo para la salud global de la vida
AMARILLO
las personas disfrutan haciendo cosas que se adecuan con naturalidad a quienes son
los trabajadores necesitan libre acceso a la información y a los materiales
VERDE
las personas quieren llevarse bien y ser aceptadas por sus iguales
compartir y participar es mejor que competir
NARANJA
las personas se sienten motivadas por el logro de las recompensas materiales
la competencia mejora la productividad y fomenta el crecimiento individual
AZUL
las personas trabajan mejor cuando se les dice cómo hacer las cosas correctamente
cumplir con las obligaciones y ser castigado por no hacerlo da sentido a la vida
ROJO
las personas necesitan ser dominadas por un liderazgo fuerte que da recompensas
los trabajadores aguantarán mucho si se cubren sus necesidades básicas con regularidad
PÚRPURA
las personas están 'casadas' con su grupo - el nepotismo es normal
los trabajadores deben sus vidas y almas a la organización de tipo paternal.
Para terminar con la dinámica espiral en su fase pre-Wilber, consideramos las aplicaciones geopolíticas del modelo, representadas por ejemplo en el trabajo llevado a cabo durante muchos años por Don Beck en Sud África, donde el modelo pudo influir positivamente en una transformación societal mucho más armoniosa y pacífica de la que se podía haber temido. El reto que suponía superar el apartheid en ese país refleja en forma microcósmica el reto al que nos enfrentamos en el mundo contemporáneo de la globalización. Los autores hacen un resumen de la situación actual en los siguientes términos:

Las 'geo-corrientes' nacionales e internacionales pueden identificarse en términos Espirales: etnicidad, tribalismo, y dictadura PÚRPURA-ROJO; nacionalismo, ideología y teocracia ROJO-AZUL; mercado libre y democracia multipartita AZUL-NARANJA; socialdemocracia, comunitarismo, y humanismo igualitario NARANJA-VERDE. Al macro-gestionar el planeta, desde una perspectiva o bien política o bien comercial, el Mago Espiral debe necesariamente adoptar un punto de vista AMARILLO-TURQUESA de Segundo Grado. (Beck y Cowan 1995: 12-3)
Y desde esta perspectiva de Segundo Grado, a la hora de evaluar una configuración memética holística y posibles cambios en ella, el Mago Espiral primero se haría la siguiente pregunta, que resuena dicho sea de paso con la aspiración boddhisátvica de trabajar para el bien de todos los seres:

¿La expresión de un meme dado añadirá o restará algo de la vida de la Espiral en su conjunto y a la vida de cada individuo montado en ella?' (Beck y Cowan 1995: 13)
Y segundo tendría en cuenta que:

una Espiral humana es sana cuando se abren vías para el movimiento hacia franjas más complejas de pensamiento. (idem)
Finalmente recogen y adaptan las palabras de Graves para ofrecer el siguiente pronóstico de escenarios que podrían estar esperándonos más allá del horizonte geopolítico, enfoque que a su vez retomará y pulirá Wilber en sus escritos sobre las Torres Gemélas y sobre la guerra en Iraq:

· Una regresión masiva hacia nuestros comienzos de la edad de piedra si no logramos estabilizar las armas y los recursos amenazados de nuestro mundo

Una versión del 1984 de George Orwell, encarnada en formas de gobierno tiránico y manipulador AZUL-NARANJA-VERDE con tonalidades comunitarias superpuestas
La emergencia de un enfoque de Segundo Grado hacia los negocios y la sociedad, que sería fundamentalmente distinto del que conocemos hoy en día, dotado para actuar localmente y planificar globalmente a la vez que de forma simultánea actúa globalmente y planifica localmente.
Ahora ya podemos volver a la pregunta inicial que rezaba ¿qué es la SDi? Se podría decir que la SDi es una versión integral de la dinámica espiral que nos ofrece la matriz AQAL a escala humana. Esta versión integral de la dinámica espiral nace de una llamada telefónica que marcó el inicio del reconocimiento mutuo y colaboración entre Wilber y Don Beck (que no Chris Cowan, que según parece, ha querido desmarcarse de este acercamiento), cada uno integrando aspectos compatibles del otro modelo para dar lugar a un modelo más completo y enriquecido.

En el gráfico vemos lo fácilmente que se fusionan los dos modelos para dar lugar a otro nuevo, incluso más atractivo que los originales. En el centro del esquema encontramos una referencia a la directriz primordial que ya había mencionado Wilber en Una Teoría del Todo: la directriz primordial no aspira tanto a sanar un determinado nivel, sea éste cual fuere, sino a preservar la salud de la espiral completa del desarrollo. (Wilber 2000: 56)
En el contexto de la política integral, Wilber vuelve al tema en los siguientes términos:

la directriz primordial de una auténtica «tercera vía» no debería centrarse tanto en que todo el mundo alcanzara un determinado estadio de desarrollo de la conciencia (ya fuera integral, pluralista o liberal), como en asegurar la salud de la espiral completa del desarrollo en cada uno de sus niveles y olas. (Wilber 2000: 88)
Es esta directriz primordial que está en la raiz de la pregunta del Mago Espiral acerca del efecto de la expresión de cualquier meme dado sobre la Espiral en su conjunto, y una vez más parece pertinente recordar la similitud de esta directriz con el voto boddhisátvico de trabajar para el bien de todos los seres.

En cuanto a las muchas aportaciones que puede hacer la dinámica espiral a la matriz AQAL, citaré sólo dos: la primera sería la economía discursiva que ofrece la terminología espiral a la hora de abarcar conceptos difíciles cuya expresión en la matriz AQAL original quizás habían resultado un poco opaca para algunos de nosotros. Sin caer en lo que Wilber ha denominado el absolutismo de flujo (Wilber 2003: 95), es decir recordando que el flujo gravesiano de desarrollo de valores representada por la dinámica espiral es sólo una entre muchos más, no obstante podemos reconocer que no sólo es un flujo importante sino que también la distribución mediante colores facilita sin simplificar la comprensión de todo el desarrollo de la matriz. Y la segunda aportación consistiría en la distinción que se hace en el Segundo Grado entre amarillo y turquesa, siguiendo la noción de la alternancia pendular que ya hemos comentado - una diferenciación que subraya como en amarillo personas ya más realizadas descubren la libertad personal sin hacer daño a los demás y promueven el bien común o de toda la espiral desde una perspectiva individual mientras que las que empiezan a expresarse a través de turquesa, hacen algo muy parecido pero desde una perspectiva colectiva en la que predomina el trabajo en redes, más que el esfuerzo puramente individual e individualista característico sobre todo de naranja pero también de su primo mayor, amarillo.

Lo que le faltaría al modelo SDi, por lo menos en lo que se ha publicado hasta el momento, sería todo el aspecto relacionado con una aplicación práctica del modelo, el desarrollo desde la praxis del libro de Beck y Cowan que pondría los frutos prácticas de este enfoque al alcance del público en general, así cumpliendo con la misma directriz primordial del modelo. Si hemos dicho antes que "la dinámica espiral se propone como una especie de mapa virtual para explicar los movimientos tectónicos en los individuos y en los colectivos", ahora parece oportuno recordar con Maslow que "el mapa no es el territorio" y si la dinámica espiral nos puede ofrecer conceptos útiles a la hora de abordar una visión aperspectival-integral o de Segundo Grado, también nos hacen falta prácticas que permiten adentrarnos en esa perspectiva más omniabarcadora con todo nuestro ser y no sólo con la cabeza. Este parece el momento oportuno de pasar a considerar la siguiente pregunta en nuestra lista, a saber:

¿Qué es ITP?
Para empezar ITP es la PTI, o sea, la práctica transformadora integral. Es una práctica nacida del trabajo de más de 30 años de dos individuos, Michael Murphy y George Leonard, con amplia experiencia entre los dos en el aikido, en el movimiento de transformación humana, en la investigación de la potencialidad humana etc. El paradigma subyacente a esta ponencia se podría resumir en que la PTI ofrece un vehículo idóneo para canalizar las aportaciones de AQAL y de SDi en una práctica a largo plazo que permite experimentar la transformación en vez de sólo analizarla. Veamos porqué.

Para empezar, vamos a recordar lo que según Wilber, en Una Teoría del Todo, constituyen los tres fundamentos de la ciencia en su acepción más amplia. Primero:

Una prescripción, práctica o modelo. Si usted quiere saber si está lloviendo o no, deberá abrir la ventana y ver lo que ocurre. Porque la cuestión es que los «hechos»» no están aguardando en torno nuestro dispuestos, por así decirlo, a que todo el mundo pueda verlos. Si usted quiere saber esto, deberá hacer aquello otro, deberá llevar a cabo algún tipo de un experimento, seguir alguna instrucción o emprender algún tipo de práctica, una práctica social.
Segundo: Una aprehensión, iluminación o experiencia. Una vez que ha realizado el experimento, una vez que se ha llevado a cabo la instrucción -una vez que se ha comprometido pragmáticamente con el mundo- se hallará en condiciones de acceder directamente a las experiencias o aprehensiones proporcionadas por la instrucción que técnicamente son conocidas con el nombre de datos […] físicos, […] mentales, [o] espirituales.
Y tercero la: Verificación o refutación colectiva. Una vez que hemos llevado a cabo el paradigma (o la práctica social) y hemos generado una serie de experiencias y evidencias (o datos), resulta de mucha utilidad cotejar esas experiencias con otros que también hayan llevado a cabo la instrucción y hayan registrado las evidencias. Y el mejor modo de verificar los datos recopilados -uno de los rasgos distintivos de toda buena ciencia- reside en el cotejo con la comunidad de pares -de personas que hayan completado adecuadamente las primeras dos vertientes (prescripción y datos)- que pueda confirmar o refutar la bondad de los datos. Ahí es donde resulta de mucha utilidad el principio de falsabilidad que, como creía Sir Karl Popper, representa un ingrediente importante de la buena ciencia. (Wilber 2001B: 75)
A su vez, estos tres fundamentos recuerdan a los primeros tres de los cuatro pilares de la PTI de las que Murphy habla en el contexto de una entrevista en Integral Naked, a saber:

visión
práctica
investigación
marco institucional
Trataremos estos primeros tres puntos por partes.

VISIÓN

En la base de la PTI es la idea de la evolución inherente en la filosofía perenne, en el pensamiento filosófico de Hegel, en el ámbito de la ciencia natural con Darwin, en la teología jesuita de Teilhard de Chardin y sobre todo en la conocida teoría de Aurobindo según la cual la evolución está en íntima y dinámica relación consustancial con la involución. Si la evolución es la manifestación progresiva por parte de la Naturaleza de aquello que dormía o trabajaba en ella, involucionada, es también la realización explícita de aquello que ella secretamente es. […] Si es verdad que el Espíritu se haya involucionado en la materia y que la Naturaleza aparente sea el Dios secreto, entonces la manifestación de lo divino en su ser y la realización de Dios hacia dentro y hacia fuera son la meta más alta y más legítima posibles para el ser humano en la tierra. (Aurobindo 1949: 10)

La idea de un movimiento 'involutivo' desde lo no-dual, el espíritu, dios, resumiendo desde el ámbito de lo transpersonal bajo cualquiera de sus disfraces, que da lugar al movimiento inverso de evolución desde el mundo manifiesto hacia lo no-dual encierra una elegancia tan sencilla y profunda como la del doble hélice en la ciencia genética. Según este punto de vista, la evolución es el despliegue de la divinidad escondida dentro de lo manifiesto, mientras que la transformación sería el cultivo consciente de la chispa de eternidad que se halla en cada grano de arena y dentro de todos y de cada uno de nosotros. De modo que la PTI supondría una participación consciente en este proceso evolutivo (e involutivo), un unirse a la evolución universal (en la expansión, la creatividad y el fomento de formas de vida más consciente) en vez de vivir de espaldas a esa evolución (el gran 'pecado' de la postmodernidad, según Boomeritis).

También podemos vislumbrar la apreciación de que la revolución en el mundo exterior necesita ir acompañada por una revolución en el mundo interior (o como diría Wilber, el hecho de que hay que evitar el absolutismo de cuadrante y no sólo fomentar el cambio en el cuadrante inferior derecho de sistemas sociales sin tener en cuanta el cambio en los cuadrantes sujetivos e intersujetivos de la izquierda). En palabras de Abraham Maslow (que de paso nos recuerdan las de Wilber en la entrevista que hizo con Frank Visser sobre la ineludible y necesaria politización de los bodhisattvas):

"La experiencia nos demuestra que las personas autorrealizadas -los mejores experimentadores- son también los más grandes benefactores y reformadores de la sociedad, las personas más compasivas, los luchadores más eficaces contra la injusticia, la desigualdad, la esclavitud, la crueldad y la explotación (y también los más eficientes, los más competentes y los más magnánimos). Cada vez resulta más evidente que los mejores «colaboradores» son las personas más plenamente humanas. Así pues, lo que podríamos denominar el camino del bodhisattva constituye una especie de integración entre el desarrollo individual y la actividad social o, dicho de otro modo, que el mejor modo de llegar a ser buenos «ayudantes» consiste en ser mejores personas. Pero, para lograr esto último, tendremos que ayudar a los demás. Es necesario, pues, llevar a cabo ambas tareas de manera simultánea." (Walsh y Vaughan 1993: 365)
La conciencia de la necesidad de este doble enfoque puede ayudarnos a superar también la abdicación de responsabilidad ante el sufrimiento circundante en la que todos podemos caer, que consiste en proyectar las raíces del sufrimiento en el exterior, en los líderes políticos, en el sistema o en la historia en vez de asumir nuestra propia responsabilidad (¡¡que no culpa!!) como miembros del colectivo de la humanidad entera en cuyos manos está el destino humano.

También podemos ver una relación con lo que se ha dado en llamar la psicología positiva. En 1998, un psicólogo llamado Seligman, que había trabajado en el campo de la depresión durante 30 años, al ser elegido presidente de la asociación nacional estadounidense de psicólogos, sorprendió a los presentes al afirmar que los psicólogos se equivocaban al centrarse siempre en lo patológico y en las personas para quienes las cosas iban mal. Habría que centrarse en la gente feliz, para quienes las cosas iban bien. Sabiendo qué es lo que causa la depresión, había que centrarse ahora, según Seligman, en qué es lo que da lugar a una vida feliz, para poder dar una receta a la gente que les permitiese ser felices y más satisfechos con sus vidas. Este enfoque se puede entender como la PTI desde otro ángulo o como una manera de superar un error muy común que consiste en quedarse con las primeras dos nobles verdades de Buda (la verdad del sufrimiento y la de las causas del sufrimiento) y no pasar a desarrollar la comprensión viva y experimental de las otras dos verdades, en un camino de superación del sufrimiento.

PRÁCTICA

En el contexto de un mundo moderno en el que el enfoque emprendedor naranja deja su impronta en la conocida expresión "el tiempo es oro", la PTI parte de la siguiente pregunta más que pertinente: ¿las personas atareadas pueden evolucionar, cambiar para mejor a través de una práctica a largo plazo? Visto el cambio impermanente y los despertares efímeros que se derivan de talleres de transformación de fin de semana, los autores toman conciencia del hecho de que cualquier cambio duradero significativo requiere una práctica a largo plazo, no importa que el cambio tenga que ver con aprender a tocar el violín o aprender a ser una persona más abierta y amorosa. En la elaboración del conjunto de la PTI, incorporan actividades o 'modalidades transformadoras', como la visualización, la catarsis, la auto-observación o la meditación que ya de por sí representan prácticas transformadoras, lo reconozcan o no. También insisten en que el crecimiento humano significativo resulta de una práctica que se dirige a toda la persona (cuerpo, corazón, mente y alma). Siguiendo la prescripción del Dr Dean Ornish, cuyo tratamiento integral de enfermedades de arterias coronarias tuvo un notable éxito en EEUU, resumen la PTI del siguiente modo:

Práctica integral

Integral - se ocupa del cuerpo (dieta, ejercicio, yoga), corazón (práctica en grupo, actividades comunales), mente (lectura de artículos y extractos de libros sobre aspectos pertinentes) y alma (meditación, visualización, yoga)
Transformadora - busca cambios positivos en cuerpo y ser
Práctica - actividades regulares, disciplinadas a largo plazo
Los autores defienden la necesidad de una síntesis crítica de lo viejo y de lo nuevo en vez de intentar implantar de modo acrítico tradiciones antiguas o de otras partes del mundo. Podemos desglosar esto a la luz de los últimos escritos publicados en la red por Wilber, donde habla de los principios útiles para un enfoque integrador (Wilber 2003B: 16ff). El primero es la no-exclusión, según el cual podemos aceptar las visiones y afirmaciones válidas de todos los paradigmas, con tal de que no se extiendan más allá de su propio campo, ya que cada paradigma sirve para realizar y descubrir su propio conjunto de fenómenos pero no los de otro paradigma. Por ejemplo, el paradigma de la ciencia empírica sirve para generar los datos sobre la realidad empírica pero no para informarnos sobre la experiencia sujetiva de la meditación. De igual modo, Leonard y Murphy reconocen el valor demostrado de las prácticas ascéticas contemplativas en el campo de la realización espiritual a la vez que toman nota de cómo estas tradiciones suelen minusvalorar la importancia del cuerpo, de las relaciones interpersonales y de la individuación y de la creatividad (que suelen ser interpretadas como aserciones del ego) en el proceso de autotransformación.

Así que destacan la importancia de relacionar los mejores aspectos, lo verdadero pero parcial, de tradiciones antiguas, como pueden ser el zen o el yoga, con fuentes más modernas de sabiduría, incluyendo la psicología, la investigación sobre deportes, las artes marciales etc. Asimismo subrayan que es recomendable tener varios mentores para guiarnos a través de las prácticas transformadoras, y no sólo un único guru omnipotente ya que es casi imposible que una persona considerada superior a los demás reciba la retroalimentación rica y honesta necesaria para el propio equilibrio. En la PTI se entiende que aunque a veces los practicantes deben rendirse creativamente ante sus mentores, comunidades o agencias transformadoras, la última autoridad siempre queda en manos del individuo.

Semejantes consideraciones acaban dando como resultado un modelo de práctica transformadora integral que incluye las siguientes medidas, llevadas a cabo a largo plazo (en periodos de seis meses), individualmente y en grupo.

Práctica Transformadora Integral

En casa

Kata 5 veces a la semana
Estiramientos y ejercicios de 20 minutos
Visualización de afirmaciones, 10 minutos
Meditación, 10 minutos (mínimo)
Ejercicio aeróbico, entre dos y tres horas semanales, en periodos de 20-30 minutos
Musculación (opcional)
Lectura y otras tareas dirigidas a la mente
En grupo

Una reunión semanal de dos horas, en la que se hace el kata, se comentan incidencias con respecto al trabajo con las afirmaciones y se hacen lecturas comentadas de los textos que el responsable, u otro miembro del grupo ha compartido con los demás.
En este apartado sobre aspectos concretos de esta práctica, voy a comentar otros tres elementos importantes, a saber, el papel de las resistencias, el papel de las afirmaciones y, brevemente, la incidencia de la práctica en los distintos niveles del ser - cuerpo, corazón, mente y alma (o, vistos desde la perspectiva espiral, todos los memes activos y por activar de nuestro ser).

Igual que hemos visto en la dinámica espiral, estos autores también dan mucho énfasis a las resistencias a la hora de programar transformación. Recuerdan que la homeóstasis es una tendencia natural a mantener el equilibrio en el contexto que sea (el cuerpo, la sociedad, el ecosistema etc.) tanto para lo bueno como para lo malo, citando el ejemplo de una persona que lleva una vida sedentaria durante 20 años, y cuyo cuerpo, al menor amago de cambio en esos hábitos, emite señales de alarma. Este tipo de resistencia física o fisiológica constituye en realidad una especie de autosaboteaje inconsciente, a la vez que hay otros muchos tipos de resistencia en todos los cuadrantes, como pueden ser las excusas que nos hacemos (resistencias sujetivas), o las pegas que ponen los que están a nuestro alrededor al ver como se inicie una transformación en nosotros (resistencias intersujetivas).

Los consejos que ofrecen a la hora de afrontar cambios se pueden resumir así:

Consejos sobre las resistencias

1. toma conciencia del funcionamiento de la homeóstasis
2. estate dispuesto a negociar con las resistencias
3. desarrolla una red de apoyo
4. sigue una práctica regular: por sí misma, no por una meta.
5. dedícate a aprender durante toda la vida.
Las similitudes con lo que hemos denominado las condiciones para el cambio en el contexto de la dinámica espiral se ven claramente, ya que tomar conciencia de las resistencias y negociar con ellas es otra manera de decir que desarrollemos una conciencia intuitiva del potencial propio para el cambio, de los problemas sin resolver y de los obstáculos mientras que la necesidad del grupo de apoyo se reconoce en los dos modelos. Huelga decir que el modelo espiral de las etapas de cambio vertical con sus fases alpha, beta etc. que hemos visto antes puede informar y enriquecer la PTI.

En la PTI las afirmaciones juegan un papel fundamental y vertebrador. Son expresiones claras y directas de cambios positivos en el cuerpo, el ser y la conducta, que se expresan en el tiempo verbal presente con el propósito de crear una especie de poderosa realidad paralela que pueda funcionar como imán, guiando nuestro ser hacia el cumplimiento de sus aspiraciones, cada uno en el marco de su propia potencial. Suponen una especie de contrato que uno hace consigo mismo y sirven para enfocar toda nuestra atención en la transformación a la vez que buscan la ayuda de poderes más allá de nuestra comprensión consciente. Al comienzo del periodo (de seis meses, por ejemplo) durante el cual un grupo va a llevar a cabo la PTI, cada miembro del grupo identifica para sí las áreas de su vida en las que quiere trabajar, produciendo luego una hoja en la que expone cuatro afirmaciones (como máximo). Un ejemplo podría ser la siguiente hoja:

Hoja de Afirmaciones (Ejemplo) Yo, Pedro González, tengo el propósito de ver cumplidas las siguientes circunstancias antes del 27 de julio del 2002:

1. Gozo de una empatía profunda hacia la gente que, a veces, parece hasta telepática.
2. En el trabajo, funciono en el 'flujo' durante todo el día, trabajando en un estado armónico con mis empleados y mis clientes.
3. Experimento iluminaciones en las que siento una unidad con toda la existencia.
4. Todo mi ser goza de equilibrio, vitalidad y buena salud. Firmado: Pedro González 9 FEBRERO 2002
Todos ponen como última afirmación la que aparece como nº 4 en esta lista, “todo mi ser goza de equilibrio, vitalidad y buena salud”, por la sencilla razón que los autores reconocen que ninguna transformación se debe realizar a un nivel determinado del ser si es a expensas de otros niveles. Por ejemplo, no tiene sentido desarrollar excesivamente el cuerpo o el alma si nos olvidamos de la mente. Tampoco tiene sentido perseguir la realización espiritual a espaldas de nuestro bienestar emocional, convirtiendo nuestra práctica en una huida hacia delante o un escapismo espiritual. Más bien la PTI fomenta la integración saludable de todos los niveles diferentes de nuestro ser. De hecho, la afirmación de salud, equilibrio y energía integral es la versión PTI de la Directriz primordial que ya hemos visto en el contexto de la matriz AQAL y de la dinámica espiral: se trata de ser un mago espiral con uno mismo, con el microcosmos espiral que llevamos por dentro y que es el soporte de nuestro ser, a la vez que con la espiral macrocósmica de la que formamos parte.

En cuanto al tipo de afirmaciones que se pueden hacer, los criterios son que se expresen en términos positivos (por ejemplo, la afirmación "ya no me da miedo conducir el coche" no valdría), que se exprese en tiempo presente y que se trate de aspectos de nuestras vidas en las que podemos esperar incidir realmente (por lo que no podríamos poner "Gano la lotería con una frecuencia asombrosa"). A continuación unos ejemplos:

Ejemplos de afirmaciones

"Mi peso es de 90 kilos"
"Soy capaz de completar medio maratón."
"Mi cuerpo es un templo del que cuido atenta y ecuánimamente en todo momento."
"El alcance de mi vista es perfecta y no necesito llevar gafas."
"Mi corazón está abierto. Irradio amor hacia todas las personas."
"Disfruto conduciendo un coche."
"Mi voluntad está sincronizada con la Voluntad Divina universal. No hay obstáculos. Todas las cosas fluyen hacia mi: amor, salud, riqueza, éxito, y creatividad."
Finalmente para este apartado vamos a echar un vistazo brevemente a los beneficios de la PTI a nivel de cuerpo, corazón, mente y alma. Empezando con el cuerpo, se entiende en la PTI que el aspecto del ejercicio físico no es sólo un proceso mecánico que da resultados sino una expresión fundamental de nuestra corporeidad, valiosa de por sí. Los autores sugieren que esta énfasis también sirve para empezar a compensar el desequilibrio causado por la denigración del cuerpo y el cisma mente/cuerpo que han dominado en Occidente durante más de 300 años, visión de la que hemos heredado la noción perversa del cuerpo objeto, como mero instrumento y máquina burda de gratificación y procreación. Para los que teneis memoria fotográfica, reproduzco brevemente el listado extenso de beneficios que según los autores derivan del aspecto físico de la PTI:

Beneficios del ejercicio físico en la PTI

Los músculos del corazón aumentados y fortalecidos de modo sano
Sístole/salida cardíaca incrementada
Ritmo cardíaco en reposo más bajo
Niveles incrementados de sangre y hemoglobina
Retorno venoso aumentado
Aumento en la entrada de oxígeno
Circulación mejorada
Presión sanguínea disminuida
Masa ósea aumentada
Degeneración de articulaciones y ligamentos disminuida
Fortaleza muscular aumentada
Tiempo de reacción mejorado
Capacidad mejorada para emplear grasas e hidratos de carbono
Grasa corporal disminuida
Aumento de 'buen colesterol' (HDL); disminución de 'mal colesterol' (LDL)
Movilización mejorada de ácido lacteo
Equilibrio hormonal mejorado
Incremento de enzimas anticoagulatorias
Sistema inmune fortalecido
Reducción en enfermedad coronaria
Resistencia mejorada al cancer
Mejoras en el funcionamiento mental y en la salud psicológica
Al nivel del corazón lo primero que habría que decir es que la PTI no pretende sustituir a las terapias, sean psicoanalíticas, rogerianas, o transpersonales, sino que pretende en todo caso complementar a la terapia con un proceso de autoayuda en grupo. Si el recurso a las afirmaciones funciona como un elemento vertebrador de la PTI, el compartir regularmente con los demás miembros del grupo el progreso con respecto a estas afirmaciones permite que tomemos cierta distancia de las dificultades, resistencias y obstáculos que van surgiendo en el camino, al sentir que no estamos solos. Para que esto funcione con fluidez, Leonard y Murphy recomiendan la técnica de la escucha empática:

Para compartir asuntos íntimos hay que crear confianza, y nada hace eso más eficazmente que la escucha empática. Eso es así por que es probable que nos sintamos invalidados si nada más revelar algo que nos preocupa, nos ofrecen un consuelo o un consejo inmediato. Tan profundamente arraigadas están esas modalidades de respuesta que hasta los más sofisticados, psicológicamente hablando, de un grupo necesitan que se les recuerde no lanzarse a ofrecer consuelos, análisis o arreglos rápidos. Mejor revelarse a través de sentimientos más que mediante opiniones o juicios. Es importante también que los que escuchan estén plenamente presentes, dispuestos a dejarle terminar al que habla. Consuelo, apoyo o consejos pueden darse más adelante - mejor cuando se pidan.

La escucha empática crea un clima que ayuda a los miembros del grupo a revelarse. Mediante la autorevelación en una atmósfera de confianza, aprendemos a aceptar atributos que no habíamos reconocido o apreciado plenamente. Adquirimos nuevas perspectivas sobre nuestros patrones habituales de afecto y pensamiento y nuevos fundamentos para el trabajo con nosotros mismos. Mediante la creciente autoaceptación que se fomenta con la presencia de escuchadores empáticos, nuestras heridas pueden curarse y nuestras capacidades pueden desarrollarse más libremente. Muchas de las capacidades humanas más extraordinarias se desvanecen sólo por la autocensura que nace del miedo al ridículo - o peor.

Como hemos apuntado, la PTI pretende compensar el desequilibrio cuerpo/mente que sufre Occidente, recordando la importancia de nuestro soporte físico. Sin embargo, no por eso deja de reconocer la importancia de la mente: es la mente que permite elaborar toda la práctica y es también la plataforma de lanzamiento necesaria pero no suficiente para aspirar a transformaciones al nivel del alma. En fin, se puede entender parafraseando a un antiguo dicho oriental, que hacen falta 40 años para desarrollar un yo y una mente saludables y otros tantos para integrar y trascenderlos. En nuestra PTI hemos complementado el trabajo a otros niveles con comentarios de textos de diversas fuentes (por ejemplo Sri Aurobindo, Kornfield, el Dalai Lama, Sri Ramana Maharshi, Krishnamurti y, como no, Wilber). En adición, los distintos miembros del grupo han preparado breves exposiciones sobre temas que son de su interés, informadas por lo aprendido con la PTI, con temáticas como estas: jardinería integral, cocina integral, y arte integral.

Los elementos de la PTI que inciden al nivel del alma serían la relajación profunda, la visualización y la meditación. Del mismo modo que la PTI no pretende sustituir a la terapia, tampoco quiere reemplazar a un camino meditativo bajo la guía de un maestro, si se diera el caso. Se entiende que la meditación es una piedra fundamental y una de las partes más significativas de la práctica, a la vez que reconoce que, por muy necesaria que sea, no es de por sí suficiente para efectuar transformaciones integrales. Sea como fuera, podemos entender que sin la vertiente que atiende al alma, el resto de la PTI quedaría cojo y eso por caer en lo que Maslow ha caracterizado como la «metapatología» del mundo moderno que no es capaz de reconocer el anhelo espiritual propio del ser humano:

el intento de llenar el vacío existencial causado por nuestras necesidades transpersonales inadvertidas e insatisfechas con la gratificación sustitutoria del consumo compulsivo puede explicar gran parte del malestar de la cultura occidental contemporánea […] la salud y el desarrollo individual y social exige el reconocimiento de las dimensiones transpersonales, religiosas, filosóficas y estéticas de la existencia. (Walsh, y Vaughan 1993: 200)

Falta por comentar el tercer pilar de la PTI según Murphy que sería la investigación como complemento a la visión y la práctica. Pero el lugar apropiado para comentar este elemento es dentro del apartado dedicado a contestar a la pregunta

¿Qué es el interfaz?
Es que la investigación en un sentido digamos pre-científica (siguiendo la acepción de Maslow) forma parte constitutiva de lo que estamos entendiendo por interfaz, en el sentido de que el trabajo en grupo, informado por los distintos paradigmas o prescripciones que hemos estado comentando, es donde realmente podemos comprobar con nuestros compañeros de práctica y gracias al mencionado principio de falsabilidad, hasta qué punto estamos realizando avances en nuestra aspiración hacia la transformación. Las tertulias comentando afirmaciones y lecturas realizadas sirven para que el grupo tome conciencia de que no está consumiendo un producto precocinado sino que el grupo mismo lo está cocinando en su propia práctica individual y colectiva. En este sentido nos recuerda lo que Wilber ha llamado el 'campo intersujetivo' (Wilber 200A: 100) que no es reducible a sus partes constituyentes, y cuya fertilidad va más allá de la suma de los sujetos que contribuyen a formarlo.

De modo que el interfaz en primer lugar es este campo intersujetivo que se alimenta del encuentro entre las teorías y la praxis de estos autores y que promueve el trabajo interior en grupo a través de un cóctel de prácticas que van dirigidas a todos los niveles del ser. Pero también tiene más facetas, ya que si se abre un campo intersujetivo entre los miembros del grupo, otro parecido también se abre entre ellos y los autores de los textos que estudian, dentro de un proceso hermenéutico en el que las aportaciones textuales se iluminan con una perspectiva del momento actual, informando y enriqueciendo a su vez nuestra práctica.

Un tercer sentido del término interfaz también se encuentra en el modo en que no sólo hay una interacción entre los textos que estudiamos y nosotros como practicantes estudiosos sino que también esos textos interactúan entre sí, de modo que los distintos paradigmas también se informan y se enriquecen mutuamente. Como ya hemos comentado, de este modo el encuentro entre AQAL, SDi y PTI abre un campo intersujetivo triangular que es sugestivo de una praxis de lo más prometedora, que es la que he intentado esbozar hoy, aunque evidentemente sólo está en sus principios.

Finalmente, lo que sí se puede afirmar del interfaz es que tiene una coloración marcadamente turquesa. Esto no quiere decir que quien se involucre en una práctica tiene que estar 'en turquesa' o estar esperando encontrarse allí próximamente. Más bien el trabajo y el ejemplo de personas como Wilber, Beck, Leonard y Murphy puede actuar como un imán, atrayéndonos a los demás hacia el segundo grado de la misma manera que, como a Wilber le gusta recordarnos, el texto constitucional naranja de los Padres Fundadores incidió positivamente en unos primeros pobladores de los EEUU que distaban todavía mucho de dicho meme. Hoy la vanguardia está en el segundo grado, por lo que haríamos bien en dejarnos llevar por el camino de la transformación, integrándonos en cuantas más redes turquesas mejor si no es que llegamos a formarlas nosotros mismos.

Conclusión
Así que en conclusión, y antes de que pierda yo la voz o vosotros la paciencia, sólo unas pocas palabras sobre lo que podrían ser unos próximos pasos a dar. Yo he querido presentar a la PTI como un vehículo idóneo para ir creando grupos de trabajo, campos de cúltivo intersujetivos fértiles. Se podría plantear este tipo de trabajo transformador compartido en pequeños grupos locales que a la vez comunican entre sí, aprovechando la herramienta de segundo grado que supone el internet. Así que mi primera propuesta iría dirigida a los que quieren promover el Instituto Integral en España para que tengan esto en cuenta y que cuenten con nosotros a la hora de promover la PTI en España y de trabajar conjuntamente en un enfoque integral, también.

El trabajo que estamos haciendo en Ourense dista mucho de ser modélico o ejemplar pero también es verdad que hay que empezar en algún lugar y que sólo a través de los errores podemos aprender. Y lo mismo que quizás vosotros podéis aprender algo de nuestros esfuerzos, nosotros también tenemos mucho que aprender de la retroalimentación que eventualmente nos podríamos facilitar entre todos. Una de las cosas que no hicimos este año pero que seguramente haremos para el que viene era pedir que los participantes en la PTI completasen los tests psicométricos de Beck ya traducidos al castellano y accesible a través de internet antes de empezar con la práctica. Desde luego estos tests podrían suministrar un diagnóstico útil tanto para los que dirigen grupos de PTI como para los que forman parte de los mismos.

Otra tarea pendiente es el de profundizar en los paradigmas que hemos mencionado, luchando para superar también barreras lingüísticas. Gracias a los buenos oficios de nuestro amigo David González, entre otros, podemos acceder a gran parte de la obra de Wilber en castellano con un retraso poco significativo. Lamentablemente lo mismo no se puede decir de la obra de Beck ni de la de Leonard y Murphy: por lo que todos podríamos animar tanto a editoriales a que publiquen las traducciones pertinentes como a los mismos autores para que vengan a España a ofrecer talleres para ir orientándonos en nuestros esfuerzos integradores y transformadores. Con este fin, Raquel y yo esperamos poder confirmar en breve la presencia de Don Beck en Madrid en septiembre para dirigir talleres sobre la dinámica espiral integral.

Creo que ya me quedo casi sin aliento, pero con el último os animo a que entre todos nos abramos hacia un abrazo integral del mundo manifiesto, para entender mejor de qué nos estamos intentando liberar y para poder volver a la plaza del mercado con pleno conocimiento de causas y efectos, en fin, para perseguir un buen karma, un quehacer ético en este mundo, o como dice wilber tan elegantemente, para humildemente encender una vela ante tanta oscuridad …

Bibliografía

Aurobindo, S. 1949: La Vida Divina, Editorial Kier: Buenos Aires

Beck, D. y Cowan, C. 1995: Spiral Dynamics, Blackwells: Oxford

Leonard, G. y Murphy, M. 1995: The Life We Are Given, J PTarcher: Los Angeles

Tolle, E. 2001: El Poder del Ahora, Gaia: Madrid

Walsh, R. y Vaughan, F. 1993: Trascender el Ego, Kairos: Barcelona

Wilber, K. 1991: Grace and Grit, Shambhala: Boston

Wilber, K. 1995: Sex, Ecology and Spirituality, Shambhala: Boston

Wilber, K. 1996: A Brief History of Everything, Shambhala: Boston

Wilber, K. 2000: A Theory of Everything, Shambhala: Boston

Wilber, K. 2002: Boomeritis, Shambhala: Boston

Wilber, K. 2003A: An Integral Age at the Leading Edge (www.shambhala.com)

Wilber, K. 2003B: The Many Ways We Touch-Three Principles Helpful for Any Integrative Approach (www.shambhala.com)

"No puedes transformarte a ti mismo y, ciertamente, no puedes transformar a tu pareja ni a ninguna otra persona. Lo único que puedes hacer es crear un espacio para que ocurra la transformación, para que entren la gracia y el amor en tu vida." Eckhart Tolle

Misterios

Misterios

Fernando Huarte, el dirigente socialista que visitó al menos tres veces en la cárcel al lugarteniente de Lamari, Abdelkrim Benesmail, es desde 1992 un colaborador del CNI cuya especialización es el mundo islámico.

Aunque el propio Centro se negó ayer expresamente a comentar esta noticia, el secretario de Organización, José Blanco, ya lo había dejado entrever en la rueda de prensa que dio para justificar su negativa a aceptar las comparecencias solicitadas por el PP, entre ellas la del propio Huarte.

El que Huarte sea un viejo colaborador de los servicios secretos no sólo no quita un ápice de importancia a sus encuentros con Benesmail, sino que hace todavía más urgente y necesaria su comparecencia ante la Comisión del 11-M.

Conviene recordar, en este sentido, que la noche del 12-M la jueza francesa Laurence Levert dijo al secretario de Organización socialista, José Blanco, que había recibido información a través de los servicios secretos españoles de que los autores del atentado eran islamistas. Es imprescindible por ello que comparezca Huarte ante la Comisión para explicar qué información obtuvo de sus contactos con el número dos de Lamari y sobre todo a quién se la transmitía.

En caso de que el Gobierno ponga alguna cortapisa u objeción a esto, entonces tendría la obligación de encontrar un modo de facilitar a la Comisión toda la información de que disponga al respecto.

Y es que la importancia del dato que hoy desvelamos no se puede infravalorar. Es de capital trascendencia para la investigación del 11-M. Aún mayor que el hallazgo y publicación, también en este periódico, de la cinta de Cancienes. Si aquello puso de relieve lo cerca que habían estado las Fuerzas de Seguridad de la trama asturiana de los explosivos que ya en 2001 estaba buscando «a alguien que supiese montar bombas con móviles», esto significa que también el CNI, a través de Huarte, estaba en contacto con el lugarteniente del jefe del comando del 11-M.

Esto explicaría la alerta lanzada a la desesperada por el CNI días antes de la masacre para detener a Lamari. Y que desde el mismo momento en que se confirmó la hipótesis islamista, dicho Centro señalara a Lamari como jefe del comando. Hay motivos para pensar, pues, que el CNI sabía de antemano que se estaba preparando un atentado.Y lo que es más inquietante, que la vía por la que pudo obtener dicha información privilegiada era una persona directamente vinculada a la cúpula del partido político que tres días después ganaría las elecciones.

La constatación de que personas muy próximas al Partido Socialista estaban controlando a los individuos que terminarían cometiendo el atentado -el jefe de la UCO, Félix Hernando, conocía los pasos de los islamistas y los asturianos gracias a las confidencias de Zouhier; y Huarte podía saber qué hacía Lamari a través de Benesmail- es sumamente alarmante y debe ser investigada en el seno de la Comisión parlamentaria.

En el caso concreto de Huarte, estamos ante un episodio que afecta tanto al fondo del asunto, que es qué pasó el 11-M -quién ideó, organizó y llevó a cabo el atentado-, como a lo que más específicamente analiza dicha Comision, que es cómo funcionaron los servicios de seguridad e inteligencia españoles a la hora de impedir la masacre. No valen pues más excusas ni pretextos. Ni el Gobierno ni los socialistas pueden permitirse ya dar carpetazo a la Comisión. Sería interpretado como un intento de tapar los vínculos del PSOE con el 11-M.